Abril, el mes consagrado a Afrodita

Abril es el mes de la primavera por definición, donde las flores crecen, el sol relumbra y las lluvias cubren con generosidad el campo, que acrecienta su verdor y valor.

Según el Etymological Dictionary of Latin and the other Italic Languages (2008) de Michiel de Vaan, Aprilis “April”, es posible que esté formado con ab, *ap(e)rilis ‘el próximo, el siguiente’. Podría reflejar la misma  preforma *aperi- (apertura’) que se propone para apricus. El sufijo -ilis podría ser analógico a los meses quinto y sexto del calendario romano (Quintilis y Sextilis, respectivamente), lo que lo convertiría también en un adjetivo sustantivado.

Pero este mes, para los romanos, está consagrado a la diosa Venus, y de ahí también la probable procedencia de Afrodita. Esta etimología, que aparece ya en Varrón, la encontramos también en Isidoro, Etym. V, 33: [7] Aprilis pro Venere dicitur, quasi Aphrodis; Graece enim AFRODITE Venus dicitur; vel quia hoc mense omnia aperiuntur in florem, quasi Aperilis. El mes de abril se dice por Venus, igual que Afrodita; pues Venus se dice Afrodita en la lengua griega; o bien porque en este mes todo se abre en flor, como aperilis.

Afrodita o Venus, diosa del deseo y del amor, nació de la espuma del mar, arquetipo de la fuerza vital y de los nuevos inicios.

El poeta Ovidio habló del calendario romano y de los orígenes de los meses del año en su obra Fastos. Mediante la lectura de estos versos, podemos darnos cuenta de lo que la diosa Venus significa, como iniciadora de la primavera, por un lado, y como diosa que trama ardides de índole amorosa.

“[…] Pero yo adivino que el mes de Venus recibió su denominación de la lengua griega; la diosa fue llamada en base a la espuma del mar. […]

[…] Pues, dado que la primavera abre entonces todo y cede la intensa aspereza del frío y la tierra fecunda se abre, dicen que se llamó abril por la estación abierta, mes que reivindica la nutricia Venus, poniendo su mano en él. […]

[…]  Ella dio sus orígenes a los sembrados y a los árboles; ella condujo a la unión el carácter selvático de los hombres y enseñó a cada cual a juntarse con su pareja. […]

[…] Y ningún tiempo era más apropiado para Venus que la primavera. En primavera relucen las tierras, en primavera está el campo blando; ahora rompen la tierra y levantan sus guías las plantas, ahora brotan las yemas de la vid en la corteza hinchada. Y la hermosa Venus es digna de una estación hermosa, y como suele hacerlo, acompaña a su querido Marte. En primavera aconseja a los bajeles curvilíneos surcar los mares de que ella nació y dejar de temer ya las amenazas del invierno. […]”

Ovidio, Fastos IV, 61-64; 88-91; 96-98; 125-134. Trad.: Bartolomé Segura Ramos.

En suma, este es un mes propicio para el renacimiento y la renovación, es la antesala al verano.  Las flores que se abren en primavera, son símbolo de juventud. Para muchos poetas la juventud y la primavera significan lo mismo, alegóricamente.

Elena Villarroel Rodríguez

Cosas que hacer en la cuarentena (16): pensarnos a través de la tragedia griega con Simon Critchley

A finales de 2018 anunciábamos la publicación de Tragedy, the Greeks and Us de Simon Critchley, que en español ha sido traducido por Daniel López y está editado por Turner Libros.

Para esta cuarentena, os proponemos algunas charlas en las que, a partir de lo desarrollado en el libro, Critchley habla sobre cómo a día de hoy seguimos enfrentándonos a las mismas preguntas que plantearon y dinamizaron los antiguos dramas griegos. En ellas, Critchley se reafirma en nuestra necesidad de mirar hacia el pasado para comprendernos, puesto que en gran medida estamos determinados por él. No obstante, especialmente en los podcasts, también hay cabida para sus otras grandes pasiones como son el punk (el que fuera su lema, ‘no future’, parece resonar estos días extraños), el fútbol o el mismísimo David Bowie.

(La única pega que le ponemos a estos vídeos es que solo están disponibles en el inglés original, con la única opción de poner subtítulos autogenerados en ese mismo idioma, y no en español).

Marta Martín Díaz

 

Para estudiosos de la Biblia

Isabel Pérez Alonso nos hace llegar la noticia (publicada en Twitter por James Aitken) de este ciclo online sobre la Biblia de los Setenta, cuya primera sesión fue el martes pasado:

Series Cambridge Septuagint: seminario en línea dos veces por semana durante siete semanas a través de Zoom. Para participar, escriba a  md790@cam.ac.uk (Marieke Dhont) para obtener la contraseña.

horario

Chicho Sánchez Ferlosio cantando el Carmen Arvale

El Carmen arvale era un canto litúrgico que los fratres arvales, un colegio de doce sacerdotes creado por el propio Rómulo, entonaban para la purificación de los campos (arva en latín) en el mes de mayo. El texto, muy antiguo, resultaba incomprensible para los propios romanos de la época de Cicerón. Chicho Sánchez Ferlosio grabó en su casa esta versión de Agustín García Calvo, recogida, comentada, traducida y explicada en Cartas de negocios de José Requejo. La canción se incorporó al disco A Contratiempo (1978).

Susana González Marín

Entrada número 1000

Y con esta entrada de Francisco Cortés Gabaudan

el blog Notae Tironianae

ha publicado desde el 4 de noviembre de 2015

1000 entradas

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Tucídides, la inmunidad y el contagio

Si hace unas semanas se hablaba en el blog de los términos epidemia y pandemia, hoy parece oportuno hacerlo de inmunidad, puesto que cada día se habla más de ella en la discusión sobre su grado en la enfermedad COVID-19, cuál será su duración o qué porcentaje de la población está ya inmunizado, dado que muchos han pasado ya la enfermedad sin síntomas o muy leves, sin que nadie sepa por ahora cuántos. También, por desgracia, la palabra contagio está en boca de todos desde hace un par de meses.

Se ha mencionado este mismo mes en el blog la peste de Tucídides en un texto que creemos muy recomendable leer por los evidentes paralelismos con la situación actual, ofrecemos aquí el pasaje en la traducción de J. J. Torres Esbarranch. Tucídides demuestra su mentalidad científica y sus dotes de observación, además, pone de manifiesto que, sin ser médico, conoce muy bien la medicina griega de su época, que tanta influencia ejerció en su propio método historiográfico. Hay varias cosas en su relato que llaman poderosa y positivamente la atención de los epidemiólogos:

  1. Describe con gran precisión la procedencia de la enfermedad: llegó a Atenas por el puerto del Pireo y procedía de Egipto, Libia o el imperio persa; lugares a los que habría llegado de Etiopía (es decir, Sudán actual).
  2. Observa que la incidencia de la enfermedad fue mayor entre la población ateniense procedente del Ática que entre los que vivían habitualmente en la ciudad y eso porque sus condiciones eran muy precarias; el hacinamiento fue, en efecto, en opinión de Tucídides, un favor decisivo en la gravedad de la epidemia.
  3. Demuestra que la enfermedad se transmitía por contacto, no por contaminación de los pozos como decían algunos al principio; desacredita la opinión de que pudiera tener nada que ver con oráculos o cuestiones divinas.
  4. Señala por primera vez en la medicina occidental el fenómeno de la inmunidad: los que habían pasado la enfermedad no la volvían a contraer (o solo de forma moderada) y, por tanto, podían cuidar sin miedo de los enfermos porque no tenían miedo a morir.
  5. El mal atacaba por igual a personas de distinta constitución, fuerte o débil, y no había ningún remedio eficaz.
  6. A pesar de que describe los síntomas con gran detalle y el proceso de la enfermedad, no se ha podido determinar con seguridad cuál fue el patógeno de esta epidemia; se ha hablado de viruela, sarampión, fiebres tifoideas, fiebre vírica hemorrágica, ébola, etc.

Respecto a la noción del contagio como procedimiento de transmisión de la enfermedad hay que decir que no encajaba demasiado bien en la teoría médica antigua sobre las causas de las enfermedades en general. Se insistía sobre todo en la importancia del aire, en los factores ambientales y en la constitución de cada persona, pero no en el contagio como tal. Por tanto, es muy poco lo que se puede encontrar en Hipócrates o Galeno sobre la transmisión de las enfermedades por contagio; sin embargo, en latín la palabra contagio la usan Celso Aureliano o Plinio con un significado muy parecido al actual (basta ver las referencias del Oxford Latin Dictionary sobre esta palabra) y no hace falta ser gran filólogo para darse cuenta que es un compuesto, uno de cuyos elementos procede del verbo tango ‘tocar’ y el otro es cum ‘con’, ‘unión’, ‘contacto’ (por cierto contacto está formada también por esos mismos elementos). Nutton, uno de los mejores especialistas en historia de la medicina grecolatina, escribió un artículo muy interesante sobre el particular que se puede leer aquí, De alguna manera el conocimiento práctico, como ocurre en el caso de Tucídides, hacía evidente que algunas enfermedades, como la lepra, la sarna, algunas oftalmias, la rabia, se transmitían por contacto, mientras que la teoría médica preponderante no daba importancia a este fenómeno porque no encajaba en su marco teórico, aunque conocieran el fenómeno por su práctica médica. Fueron médicos menos hipocráticos, como Sorano o Celio Aureliano, los que incidieron más en la cuestión y con mayor claridad.

Pero, volviendo a Tucídides, ningún médico antiguo importante recogió su interesantísima observación sobre la inmunidad. Por cierto, que la propia palabra tiene su propia historia que puede leerse aquí con más detalle porque no deja de ser curioso que de la exención fiscal se pasara al concepto moderno de inmunidad en medicina.

Francisco Cortés Gabaudan

Cosas que hacer en cuarentena (15): repasar las conferencias y entrevistas de la Fundación March

Mª Ángeles Martín nos envía el enlace a la página de la Fundación March, que además de conferencias ofrece entrevistas y lecturas de distintos autores, muchos de los cuales tienen relación con el mundo clásico. Por ejemplo, en su canal de Youtube podemos escuchar y ver a Vicente Cristóbal hablando de Horacio, a Francisco Pina Polo que diserta sobre Augusto, a Miguel Ángel Elvira Barba sobre Fidias, o a Luis Calero Rodríguez que presenta al Coro de Voces Graves de Madrid ejecutando los Himnos de Mesomedes de Creta (siglo II). Aquí podéis acceder a todas las conferencias celebradas desde 1975. Y aquí podéis encontrar la sección 37 poetas, donde encontraremos antologías publicadas y poemas leídos de poetas como Antonio Colinas, Luis Alberto de Cuenca, Juan Antonio González Igesias, Aurora Luque, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena, etc.

Reconstrucción virtual del Erecteion

A modo de disclaimer: el trabajo que aquí se presenta ha sido realizado dentro del marco del curso “Blender 2.8 para la reconstrucción virtual en 3D del patrimonio” impartido por Koré – Formación online en patrimonio y tecnología. En este curso se enseña a hacer una reconstrucción del Erecteion. Por tanto, el trabajo no es completamente original: muchos de los materiales utilizados para llevarlo a cabo han sido facilitados en este curso para disponerlos en la escena de forma individual. Entre estos materiales se encuentran las planimetrías, las imágenes de texturas, las estatuas (Atenea y una de las cariátides) y los personajes. Algunos de los objetos pequeños, como velas o antorchas, han sido descargados de Sketchfab, plataforma para visualizar y compartir modelos tridimensionales (www.sketchfab.com). El resto de la escena se ha realizado de forma personal siguiendo las directrices del profesor. El software utilizado es Blender, libre y gratuito, en su versión 2.81

Contexto histórico

Viajamos a la antigua Grecia, hacia el 420 a. C. Aquí, elevada a unos 156 metros sobre el nivel del mar, se encuentra la Acrópolis, centro simbólico de la cultura occidental. Su situación privilegiada le permitía estar lo bastante alejada de la costa como para no ser atacada por la vía marítima, pero lo bastante cercana como para participar del comercio portuario que se había ido desarrollando durante mucho tiempo antes. Estas circunstancias habían favorecido la construcción, en el II milenio a. C., de un palacio micénico que pronto evolucionó a un importante centro político y religioso del Ática.

En el año 480 a. C., en el contexto de las Guerras Médicas, los persas llegaron a Atenas y destruyeron la Acrópolis, en la que en este momento se estaba construyendo el Partenón. Ya en este momento había sido edificado el templo de Atenea Poliada, que va a tener relación con el Erecteion, el edificio que estamos tratando en esta ocasión. Debido a los destrozos causados por los persas, fue absolutamente necesario reconstruir esta área. Tras la victoria griega en la batalla de Salamina, Atenas se consolidó como la pólis más importante de Grecia, por lo que se realizaron obras de reconstrucción y mejora, demostrando así que era quien tenía la hegemonía. A mediados y finales del siglo V a. C., gracias al trabajo realizado por arquitectos, ingenieros y artistas, se logró reconstruir una espléndida Acrópolis protagonizada por el Partenón.

El máximo jefe militar de Atenas, el estratego Pericles, dirigió la reconstrucción de la Acrópolis con ayuda de su consejero y amigo Fidias. Fue en este contexto cuando se comenzó la edificación del Erecteion, muy relacionado con los orígenes mitológicos de la ciudad de Atenas. El complejo se levantó entre el 420 y el 406 a. C. durante los intervalos de paz en la Guerra del Peloponeso, en parte sobre las ruinas del templo de Atenea Poliada, que, recordemos, había sido destruido por los persas.

Estructura del Erecteion

Para la construcción del Erecteion se empleó mármol del monte Pentélico, cercano al Ática, y caliza azul para el friso. Las columnas que soportan el edificio pertenecen al orden jónico. El templo está levantado sobre un terreno con fuerte desnivel, que se salva con el añadido de escaleras que permiten que todas las estancias estén comunicadas.

Vamos a ver cuáles eran los módulos en los que estaba dividido el Erecteion:

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[Imagen 03] Vista ortográfica cenital del Erecteion. Infografía 3D: Carmen Rodríguez Gómez.
Su entrada principal se situaba en el pórtico norte, desde el que se accedía a las estancias de Hefesto, Posidón y otros. En el interior se encontraba el pozo que conduciría al “mar” que había hecho brotar el dios. En el lado este había otro pórtico que llevaba a la cela de Atenea Poliada, donde había una estatua de la diosa y una lámpara de aceite hecha de oro, obra de Calímaco (no representada en la reconstrucción). En la fachada sur destaca el pórtico de las Cariátides. En la parte oeste del edificio se encontraba el recinto dedicado a Pándroso (una de las hijas del mítico Cécrope), la tumba del propio Cécrope y el olivo sagrado de Atenea.

Mitología y construcción en el Erecteion

El Erecteion tiene una planimetría compleja que da la sensación de que se han ido adosando estructuras al templo central. Esto responde a la necesidad de abarcar en un solo edificio varios cultos relacionados con los orígenes míticos de Atenas: Posidón, Zeus, Atenea, Cécrope y Erecteo. Estos dos últimos son considerados, según la tradición legendaria más extendida, los primeros reyes míticos del Ática.

Cécrope habría nacido del mismo suelo del Ática y encarnaba el mito de la autoctonía con su doble naturaleza: la parte superior de su cuerpo era humana, su parte inferior era de serpiente, animal ctónico (del griego χθών, ‘suelo’) por antonomasia.

Bajo el reinado de Cécrope tiene lugar el mito de Erictonio, abuelo de Erecteo, de quien hablaremos más tarde. Respecto al nacimiento de Erictonio, las versiones varían, pero la más corriente es que fue fruto de una pasión del dios Hefesto por Atenea. Hefesto había recibido la visita de la diosa para encargarle armas y, al verla, se enamoró de ella. La persiguió con la intención de violarla, pero ella se resistió. Durante el forcejeo, Hefesto eyaculó sobre el muslo de Atenea, que, asqueada, se limpió con una tela y la tiró al suelo. De esta manera fue fecundada la tierra y dio origen al niño Erictonio. Atenea, sin que los dioses se enterasen, recogió al niño, lo metió en una cesta con una serpiente y la dejó al cuidado de las tres hijas del rey, Cécrope. Ellas debían cuidar de la cesta y, sobre todo, no abrirla. Solo una de ellas, Pándroso, intentó disuadir a sus dos hermanas para que no la abrieran. Pero las muchachas, acuciadas por la curiosidad, desobedecieron las órdenes y abrieron la canasta. Sorprendidas al ver al niño mezclándose con la serpiente, tiraron la cesta al suelo. Erictonio, en su forma de humano y serpiente, se ocultó entre unas rocas. Según algunos autores, todavía se conserva en el Erecteion este agujero en el que se ocultó. Las dos muchachas se tiraron colina abajo, de modo que solo quedó Pándroso, la única que había obedecido las órdenes de Atenea. A ella se le dedicó un pequeño santuario en el lado oeste del Erecteion, junto al olivo de Atenea.

El rey Cécrope cedió sus poderes al hijo de Erictonio, Pandión, quien a su vez engendró a Erecteo, entre otros hijos.

También durante el reinado de Cécrope tiene lugar otro de los mitos sobre el origen de la ciudad de Atenas. Atenea y Posidón tuvieron una disputa por el dominio sobre el Ática. Según algunas mitologías, Posidón era la divinidad a la que estaba consagrada la ciudad, pero él y Atenea tenían interés en recibir culto principal allí. Los dos dioses se enfrentaron en una disputa en la que tenían que hacer una ofrenda a la ciudad de Atenas. Según cuenta Apolodoro, Posidón, con un golpe de su tridente, hizo brotar un “mar” de agua salada en medio de la Acrópolis. Atenea, tras tomar a Cécrope como testigo, plantó un olivo en la cumbre de esta misma colina, un olivo que debía ser eterno.

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[Imagen 04] Propuesta de reconstrucción del frontón occidental del Partenón: lucha entre Atenea y Posidón. Museo de la Acrópolis de Atenas. Fuente: Wikimedia Commons
 Para acabar con la discusión, Zeus eligió a los doce dioses olímpicos como jueces, quienes se decantaron por Atenea gracias a que Cécrope, el rey mítico, explicó que había sido la primera en hacer brotar un olivo en Atenas. Así, Cécrope aceptó a Atenea y retiró el culto a Posidón.

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[Imagen 05] Recreación del olivo sagrado de Atenea en el recinto oeste del Erecteion, y el santuario de Pándroso, hija de Cécrope. Autora: Carmen Rodríguez Gómez
Eumolpo, uno de los hijos de Posidón, que reinaba en Tracia, lanzó un ataque contra la ciudad de Atenas, donde ahora reinaba ya Erecteo (nieto de Erictonio). Este decidió consultar el oráculo de Delfos para saber cómo lograr la victoria. La única manera era sacrificando a una de sus hijas. Designó a Ctonia para su muerte, pero todas sus demás hijas se suicidaron. Erecteo consiguió la victoria sobre Eumolpo. Posidón se sentía doblemente ultrajado: por un lado, se le había negado el culto a Atenas; por otro, su hijo había muerto a manos del enemigo. El dios acudió en ayuda de su hermano Zeus, quien lanzó un rayo contra Erecteo y lo mató en el acto. Según dicen las leyendas, sigue existiendo en el pórtico norte del Erecteion la huella del rayo que mató a Erecteo.

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[Imagen 06] Recreación de la abertura que correspondería al lugar a través del cual el rayo de Zeus fulminó a Erecteo. Autora: Carmen Rodríguez Gómez.
Estando así las cosas, Praxítea, viuda de Erecteo, que había perdido a sus hijas y a su marido, pidió ayuda a Atenea para poder salvar la memoria de sus difuntos seres queridos. La diosa permitió el culto a Posidón en la Acrópolis para calmar su ira y, con el fin de que perviviera el recuerdo de Erecteo, concilió las dos figuras del dios y del rey. Surgió así Posidón-Erecteo, que comenzó a recibir culto en el templo del Erecteion.

En la Acrópolis se dispuso un espacio para la tumba del mítico rey Cécrope, llamada “cecropio”, que fue incorporada al Erecteion junto al pórtico de las Cariátides.

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[Imagen 07] Recreación del cecropio junto al pórtico de las Cariátides. Autora: Carmen Rodríguez Gómez.
Respecto al pórtico de las Cariátides, también tiene su motivación histórica. En la batalla de las Termópilas, en el año 480 a. C., se enfrentaron las polis griegas, lideradas por Atenas y Esparta, contra los persas de Jerjes I. La ciudad de Carias, en la región de Laconia, fue aliada de este rey. Cuando los persas fueron derrotados y expulsados de la región, Carias sufrió el exterminio de todos sus hombres y la esclavización de sus mujeres, que se vieron obligadas a soportar las cargas más pesadas. Estas estatuas femeninas que miran hacia el Partenón son la representación de aquellas mujeres, pues soportan sobre sus cabezas el peso del edificio. Las Cariátides probablemente estaban realizadas con los brazos en actitud de ofrenda, razón por la que los han perdido al sobresalir del resto del cuerpo. Hoy en día, las Cariátides que se encuentran en este pórtico son copias; los fragmentos originales se conservan en el Museo de la Acrópolis.

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[Imagen 08] Reconstrucción del pórtico sur con las Cariátides. Autora: Carmen Rodríguez Gómez. Estatua de Cariátide original: Koré – Formación online en patrimonio y tecnología.
Una de las grandes festividades que tenían lugar en la Acrópolis de Atenas eran las Panateneas. Durante las Grandes Panateneas, celebradas cada cuatro años, además de diversos certámenes deportivos, literarios y musicales, tenía lugar la procesión del peplo. Esta prenda era confeccionada por sacerdotisas atenienses y llevada en una procesión por toda la ciudad hasta la Acrópolis, donde se encontraba su estatua. En esta procesión, hombres y mujeres llevaban como ofrendas a la diosa ramas de olivo, armaduras, cestas de frutos y cereales, agua y bueyes. La gran procesión del peplo terminaba en el Templo de Atenea Poliada, pero, al ser destruido, es posible que eligieran otro lugar para sustituirlo.

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[Imagen 09] Recreación de la entrega de ofrendas de frutos, cereales y telas en el pórtico este del Erecteion, donde se encontraba el santuario de Atenea. Autora: Carmen Rodríguez Gómez.
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[Imagen 10] Recreación nocturna del pórtico este del Erecteion durante la fiesta de las Panateneas. Autora: Carmen Rodríguez Gómez.
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[Imagen 11] Recreación nocturna de la fachada sur del Erecteion durante la fiesta de las Panateneas. Autora: Carmen Rodríguez Gómez.
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[Imagen 12] Recreación interior del santuario de Atenea en la zona este del Erecteion con ofrendas de escudos, lanzas y recipientes de cerámica. Autora: Carmen Rodríguez Gómez. Estatua original de Atenea facilitada por Koré – Formación online en patrimonio y tecnología.
A continuación se muestra una imagen del proceso de texturizado de las telas y algunos renderizados generales del complejo estructural. Todas ellas son de realización propia.

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[Imagen 14]. Vista general del Erecteion desde una perspectiva suroeste.
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[Imagen 16] Vista general del Erecteion desde una perspectiva oeste.
Bibliografía

Fuentes clásicas
Apolodoro, Biblioteca. Traducción y notas de Margarita Rodríguez de Sepúlveda. Madrid: Gredos, 1985.
Heródoto, Historia. Traducción y notas de Carlos Schrader. Madrid: Gredos, 1992.
Pausanias, Descripción de Grecia. Introducción, traducción y notas de María Cruz Herrero Ingelmo. Madrid: Gredos, 1994.
Tucídides, Historia de la guerra del Peloponeso. Traducción y notas de Juan José Torres Esbarranch. Madrid: Gredos, 1992.

Fuentes modernas
Blanco Freijeiro, A. (2016): Arte griego, 3ª edición, Madrid, CSIC.
Grimal, P. (1981): Diccionario de mitología griega y romana, Barcelona: Paidós.
López Melero, R. (2017): Arqueología: Atenas, National Geographic.
Martiensses, R. D. (1972): La idea del espacio en la arquitectura griega, Buenos Aires: Ediciones Nueva Visión.
Robertson, D. S. (1994): Arquitectura griega y romana, 4ª edición, Madrid: Cátedra.
Spawforth, T. (2007): Los templos griegos, Madrid: Akal.
Triante, I. (1998): The Acropolis Museum, Atenas: Latsis Group.

Webgrafía
Agudo Villanueva, M. (2019): “El Erecteion de Atenas: viaje al pasado en 3D”. Mediterráneo Antiguo, 12 de junio. Disponible en: https://mediterraneoantiguo.com/2019/06/12/el-erecteion-de-atenas-un-viaje-al-pasado-en-3d/.
Panolympia (2017): “Panateneas menores, el festival en honor a Atenea”. Panolympia, 25 de julio. Disponible en: https://panolympia.wordpress.com/2017/07/25/panateneas-menores-el-festival-en-honor-a-atenea/.

Carmen Rodríguez Gómez

 

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