Hablando del rey de Roma… Descubierto en el Foro el “sarcófago de Rómulo”

Hace poco más de un año, coincidiendo casualmente (o no) con la promoción de la película italiana Il primo re (un drama histórico-gore sobre Rómulo y Remo gruñida en ¿protolatín?), saltó la noticia de que los arqueólogos del área del Lapis Niger, en el Foro Romano, habían emprendido la búsqueda de una «pila rectangular de piedra» enterrada unos metros bajo tierra entre la Curia y el Comitium, los lugares de reunión del Senado y del pueblo romano. Giacomo Boni, el jefe de la excavación del área arqueológica del Foro desde finales del s. XIX hasta 1925, ya lo había detectado y dejado constancia de ello en su diario de excavaciones. Este, por cierto había emprendido la tarea de dejar al descubierto la mayor parte de lo que podemos contemplar ahora (entre otras cosas, descubrió precisamente el Lapis Niger).

Rómulo

Pues bien, el día 17 de este mes, un año después del comienzo de la excavación, se ha anunciado mediante un tuit el descubrimiento de un pequeño sarcófago de toba (el mismo material que el Lapis) junto con una especie de altar circular; estos elementos, por lo visto, tienen que ver con el culto a Rómulo, el primer rey de Roma, según la tradición, venerado como dios bajo el nombre de Quirino. Por qué Boni sabía de la existencia de este sarcófago y no lo extrajo es algo que desconocemos.

La parte más divertida de la noticia es que algunos de los periódicos que se han hecho eco del hallazgo afirman que se ha encontrado nada más y nada menos que… ¡la tumba de Rómulo! Sabemos que este increíble descubrimiento —la misma semana que parece que se identifica la calavera de Plinio el Viejo— sería imposible por varios motivos. El primero y más obvio: Rómulo no existió. El segundo y algo más fantástico: en caso de haber existido, los historiógrafos como Tito Livio nos ofrecen dos versiones de su muerte, en ninguna de las cuales es necesaria una tumba (Liv. 1.16):

Llevadas a cabo estas empresas inmortales, en una ocasión en que asistía a una concentración para pasar revista a las tropas en un campo junto a la laguna de la Cabra, se desató de golpe una tempestad con gran fragor de truenos y envolvió al rey en una nube tan densa que los reunidos no podían verlo; después, ya no reapareció Rómulo sobre la tierra. Los jóvenes romanos, recuperados al fin del susto cuando el día tan tempestuoso se tornó sereno y apacible, vieron vacío el asiento del rey, y aunque les merecían crédito suficiente los senadores que estaban de pie a su lado según los cuales había sido arrebatado a las alturas por la tempestad, sin embargo, sobrecogidos de desazón como si hubiesen quedado huérfanos, guardaron silencio entristecidos durante algún tiempo. Luego, primero unos cuantos y después todos a la vez saludan a Rómulo como dios hijo de un dios, rey y padre de la ciudad de Roma; le imploran con plegarías la paz, que con voluntad propicia proteja siempre a su descendencia. Tengo entendido que no faltaron tampoco entonces quienes, en voz baja, sostenían que el rey había sido despedazado por los senadores con sus propias manos, pues también esta versión circuló, aunque muy soterrada; la  otra versión fue consagrada por la admiración hacia aquel personaje y por el miedo que se dejaba sentir. (tr. Villar Vidal 1990)

Entonces, ¿de dónde se han sacado los periódicos que estemos ante la verdadera tumba de Rómulo? La historia se complica. Resulta que este sarcófago se encuentra sospechosamente cerca del Lapis, cuya función no está aún del todo clara, pero que ya en la Antigüedad se creía que marcaba un enterramiento sagrado, según Festo, destinado a Rómulo, y añade que no se llegó a usar («sed non usu») por las razones que ya sabemos. Pero, por otra parte, Horacio dice en el Epodo 16, v. 13:

quaeque carent ventis et solibus ossa Quirini

«…los del viento y del sol guardados huesos de Quirino…»

¿Los huesos de Quirino? Es decir, ¿de Rómulo deificado? La historia se complica aún más. Si buscamos en los escolios a los Epodos de Horacio, encontramos una nota a este verso en la que se afirma que Varrón dice en algún momento que Rómulo está enterrado ante los rostra del Foro, en el lugar en que esta tribuna estaba antes de que César la trasladara a su sitio actual. Es decir, ante la puerta de la Curia y… ¡justo al lado del Lapis Niger! (para más detalle, v. Cook, J. G. (2018). Empty Tomb, Resurrection, Apotheosis. Tubinga: Mohr Siebeck. p. 271).

Rómulo 2

De modo que, ¿estaba Rómulo enterrado allí o no lo estaba? Aunque los responsables del descubrimiento se han encargado de ser lo bastante ambiguos al respecto, es evidente que NO: no hay huesos de Rómulo. Desde el blog Antigua Roma al Día ya el año pasado hacían una advertencia de lo fácilmente que los lectores picamos ante los titulares sensacionalistas y dan una explicación más plausible que, en realidad, es la oficial (pero que no aparece en los tuits): ese sarcófago es un cenotafio, es decir, una «tumba vacía» en honor a Quirino, situada posteriormente (al menos ya estaba en época de Varrón) en un lugar sacratísimo para el culto al dios-rey fundador de Roma.

El día 21 de febrero habrá una rueda de prensa en Roma para informar con más detalle del descubrimiento. ¿No sería maravilloso que, al mismo tiempo, no muy lejos de allí, en Cinecittà, anunciaran el estreno de Romulus, la serie basada en Il primo re y prevista para este año?

Javier Antonio Sánchez Martínez

Las Hilanderas: Atenea y Aracne restauradas

Mª Ángeles Martín nos envía el enlace a la noticia de ABC publicada el pasado 10 de febrero: Las Hilanderas en versión original.

El famoso cuadro de Velázquez reproduce la competición de hilado entre la diosa Atenea y Aracne. Tras ellas aparece el tapiz «El rapto de Europa» de Tiziano, que después copiaría Rubens.

“Dada la fragilidad de su estado de conservación, los expertos desaconsejaron suprimir o doblar los añadidos: había que conservarlos íntegramente. Sólo en un par de ocasiones hemos podido ver el cuadro colgado en el Prado con sus medidas originales. Para ello se creó un sistema de enmarcado innovador que ocultaba al público los añadidos. Pero había dos problemas, según Portús: dicha estructura pesaba mucho, lo cual dificultaba su manipulación, y el cuadro estaba embutido dentro de la misma, haciendo muy laboriosa cualquier iniciativa para su estudio. Por ello se desmanteló dicho enmarcado….

El marco actual (de madera de pino, fabricado en 1886) será sustituido por un panel de enmascaramiento: la estructura pesa menos que la anterior (será de aluminio) y permite una mayor maniobrabilidad”

Las diosas griegas inspiran a Dior

Que la moda busca inspiración en el mundo grecolatino es un hecho y no precisamente ajeno a este blog, como algunas entradas relacionadas tanto con la moda más casual o la alta costura demuestran. El motivo de esta nueva entrada es que el mundo grecolatino ha vuelto a servir de inspiración en el mundo de la alta costura, concretamente en la colección primavera-verano de Dior, que fue presentada el día 20 de enero en la Semana de la Moda de París.

Partiendo de la frase de la artista americana Judy Chicago: “What if women ruled the world?” (“¿Y si las mujeres gobernaran el mundo?”), Maria Grazia Chiuri, la primera mujer que dirige artísticamente la firma, ha creado una colección que desde esta base feminista, busca su inspiración en el mundo griego, para vestir a las diosas multitarea del presente.

La misma Judy Chicago es quien se ha encargado de la escenografía del desfile, que se celebró en el jardín del Musée Rodin. Para la cual, Chicago retomó una estructura que, aunque diseñada en 1977, no había podido materializar hasta este momento: The Feminist Divine, que representa el útero y el canal del parto. De este modo, Chicago propone la siguiente metáfora: las modelos caminan por la pasarela del mismo modo que han venido al mundo, enfatizando así la conexión entre la madre naturaleza y el empoderamiento que la ropa que vestimos puede proporcionarnos.

The Feminist Divine 1

Además, esta estructura representa un tributo y una re-apropiación de un poder ancestral para la mujer, que va más allá de su capacidad para procrear y la convierte en la dueña y creadora de su destino. Las modelos desfilaban a lo largo de una alfombra púrpura, color imperial por antonomasia, que Chicago imaginó como tributo a Leonor de Aquitania.

2

Dior : Runway - Paris Fashion Week - Haute Couture Spring/Summer 2020Desde esta frase de Judy Chicago, y en el diseñado espacial creado por la misma, Maria Grazia Chiuri buscó la inspiración para las piezas de la colección en los vestigios textiles que a día de hoy conocemos de los antiguos griegos. Así, encontramos numerosas creaciones de vaporosos tejidos que inmediatamente recuerdan a antiguos peplos. También, algunas de las piezas recrean la indumentaria de las estatuas de aquella época que han llegado hasta nosotros, con sus impresionantes paños esculpidos en el mármol.

14-157953243723-157953244026-1579532440Otras piezas evocan, con sus resplandecientes tejidos, las armaduras de diosas guerreras como Ártemis o Atenea. Precisamente, Chiuri ha hablado de la inspiración de esta última, puesto que se trata de la diosa de la sabiduría, de la guerra, y del trabajo manual (donde destaca, precisamente, el arte de tejer). Para Chiuri, este amplio ‘currículum’ que presenta Atenea la convierte en la demonstración de cómo las mujeres siempre han sido las más hábiles a la hora de llevar a cabo múltiples tareas (que han sido unas buenas multitaskers, que dirían los anglosajones), capaces de hacer más de una cosa a la vez y, aun así, salir airosas de todas ellas.

12-157953243732-157953244349-1579532446

Un aspecto que llama la atención es que no se vio ningún par de stilettos en todo el desfile. Chiuri calzó a todas sus modelos con sandalias, puesto que para ella estas son una evocación más de ese mundo antiguo en el que la colección encuentra su inspiración, culminando “la silueta con un resplandor de gracilidad y elegancia.”

sandalias 2

sandalias 3sandalias 1

También hay que destacar los accesorios (desde velos, uno de los accesorios fetiches del fundador Christian Dior, y diademas a todo tipo de joyas —collares, pendientes, brazaletes….—), concebidos por Chiuri “como una oda a la gracilidad de las diosas,” que buscan la reinterpretación de los aderezos de la antigüedad para nuestros tiempos.

accesorios 1

accesorios 3

 

accesorios 2

 

 

 

 

 

 

 

 

Finalmente, me gustaría señalar que estos vídeos que muestran el delicado proceso de bordado a mano de algunos de los vestidos, son lo que más ha trascendido online de la colección, llegando a hacerse virales en Twitter (y gracias a los cuales yo he llegado hasta esta colección y su correspondiente desfile). Esto me da a pensar que, aunque Chiuri no ha hecho comentarios al respecto, el mensaje empoderador del desfile obtiene aquí otro giro relacionado con la antigüedad clásica en la que se inspira, puesto que en ella, el telar era el lugar reservado a la mujer. No obstante, en algunos casos, como el archiconocido de Penélope, el tapiz también sirvió como elemento empoderador y ese elemento es el que merecería ser aquí reivindicado.

Puedes leer toda la información acerca de la colección en la página web de Dior, así como ver un vídeo-resumen del desfile.

Las imágenes han sido tomadas de la propia página de Dior, Getty Images y de esta entrevista a Judy Chicago.

Marta Martín Díaz

George Steiner y los clásicos grecolatinos

La muerte del profesor George Steiner a los 90 años el pasado 3 de febrero apagaba la voz de una de las personalidades más sabias y clarividentes de nuestro tiempo. Se ha dicho que era el mejor lector del mundo, y la hipérbole quizá no lo sea tanto. El mundo que habitaba era la logosfera, el tupido bosque formado por la ingente producción literaria y filosófica de Occidente, desde la Antigüedad clásica a nuestros días. Prestó  especial atención a las tradiciones inglesa, francesa y alemana (en las que era trilingüe), pero también a la italiana (Dante, Leopardi), la rusa (Tolstói, Dostoievski, Pushkin), la hebrea (la Biblia y la Cábala), y algo a la española e hispanoamericana (Cervantes, Borges). Se codeaba con familiaridad con los grandes genios de la literatura y el pensamiento de todas las épocas, aunque con frecuencia la música y las artes plásticas también aparecen mencionadas. Es autor de libros deliciosos y originalísimos, a ratos densos por su concisión expresiva, pero jamás farragosos, a pesar de la cantidad de nombres y obras citados. La mayoría han sido publicados en España por Siruela. Recordemos Campos de fuerza (sobre una memorable partida de ajedrez por el campeonato del mundo), Antígonas (pervivencia del mito forjado por Sófocles), Los libros que nunca he escrito (proyectos inconclusos), Lecciones de los maestros (sobre la necesidad del magisterio para el conocimiento), Lenguaje y silencio (y cómo el segundo puede ser muy significativo), Después de Babel (sobre la posibilidad de la traducción)… Son temas de importancia central para cualquier amante de la literatura y la lectura, y no digamos para filólogos, filósofos o traductores. Errata

Como no podía ser de otro modo en alguien del talante y las amplias miras de Steiner, muchos pasajes de las literaturas clásicas son objeto de sus jugosos comentarios, por ejemplo los que dedica en su autobiografía intelectual, Errata (pp. 27-31 de la edición española), al descubrimiento de la Ilíada a los seis años (¡nada menos!). Recuerda con emoción el momento en que su padre leyó para él la no muy conocida escena del canto 21 en que Aquiles dialoga con Licaón, hijo de Príamo, y lo acaba matando, y añade (empleando para la ocasión un logrado símil homérico):

Mi padre leyó el texto griego varias veces seguidas. Me hizo repetir las sílabas con él. Abrió el diccionario y la gramática. Como el dibujo de un mosaico de vivos colores oculto bajo la arena sobre el que se vierte agua, las palabras, las frases cobraron forma y significado para mí. Palabra tras palabras declamada, verso tras verso. Recuerdo nítidamente el asombro que me produjo la palabra “amigo” en mitad de la frase mortal: «Por esta razón, amigo, vas a morir» [21.106] ”.

Luego el padre invitó al pequeño George a aprenderse los versos de memoria (“Para que la serena crueldad del mensaje de Aquiles, para que su dulce terror no nos abandonase jamás”) y le dejó por sorpresa en la mesita de noche su primer Homero. “Puede que el resto no haya sido más que una apostilla a aquel momento. La Ilíada y la Odisea me han acompañado durante toda mi vida”. Cuenta luego que coleccionó centenares de traducciones de los poemas homéricos y que publicó en 1996 su Homer in English, “la obra que entre todas las mías me ha proporcionado un placer más inmediato”.

Son extraordinarias las páginas de La poesía del pensamiento (35-52), una de sus últimas obras (2011) dedicadas a Heráclito, Parménides, Empédocles y, en especial Lucrecio (así como Platón: 56-70). Extracto las siguientes líneas (50-51):

Lucrecio nos hace sentir que hay ciertos movimientos de pensamiento, de razonamiento abstracto, una gravitas, un peso material […]. Cuando hay velocidad en la cadencia es la de una rapidez acorazada, de un belicoso accelerando. Como el de los jóvenes que danzan “revestidos de sus armaduras, chocando bronce con bronce a compás”. No hay traducción que iguale el peso mercurial, si existe algo que se pueda llamar así, del original:

cum pueri circum puerum pernice chorea
armati in numerum pulsarent aeribus aera. (2.635-636)

Cuando ágiles rondas de niños armados danzando en torno al dios niño
batían en cadencia bronces con bronces (trad. de E. Valentí Fiol)

(Por cierto que en la edición española, no en la inglesa, puerum aparece erróneamente como pueri). Para no alargarme, dejo para otra entrada la reseña de un opúsculo reciente y poco conocido: Fragmentos (2016). Seguramente otros colaboradores del blog se animarán a glosar más páginas igualmente fascinantes de su obra.

Maestro Steiner, gracias por transmitirnos su Pasión intacta.

Marco Antonio Santamaría

 

¿Es este el cráneo de Plinio el Viejo?

Hénar Velasco nos envía la noticia publicada en ABC el 5 de febrero: “¿Fin al misterio de Pompeya? El cráneo hallado por casualidad hace un siglo podría ser de Plinio el Viejo.”

También nos facilita el enlace a la misma noticia de la que se se ha hecho eco el programa La linterna de la Cope.

La investigación ha concluido que la mandíbula no corresponde al resto del cráneo, puesto que pertenece a una persona de raza negra. Sin embargo, el análisis de la calavera apunta a que pudo ser la de Plinio el Viejo, dado que los análisis realizados concluyen que tenía una edad similar y pasó sus primeros años de vida en el norte de Italia, como Plinio, que nació en Como. Recordemos que el esqueleto fue encontrado en Stabia a principios del siglo XX junto a una espada, collares y pulseras que lo distinguían de los otros esqueletos. Su descubridor propuso ya entonces la identificación con Plinio el Viejo, que murió en la famosa erupción que destruyó Pompeya, Herculano y otras poblaciones cercanas en el año 79 d. C. Sin embargo, su propuesta fue recibida con escepticismo.

Las pruebas ahora realizadas distan de ser concluyentes y, de hecho, la única manera de confirmarlo, según Luciano Fattore, el propio antropólogo que ha presentado la investigación, sería la localización de un descendiente de Plinio el Viejo con el que se pudiera comparar su genoma.

Bernini, Klimt y Scorsese: Apolo y Dafne

La Filología Clásica es una de las disciplinas menos valoradas por nuestra sociedad actualmente. Apenas es tenida en cuenta y los que nos dedicamos, o queremos dedicarnos a ella, lo sufrimos. No obstante, a pesar de todo, seguimos descubriendo referencias día tras día, obra tras obra, hacia lo clásico; ya no sólo en marcas comerciales o en la literatura, sino que también lo encontramos en el cine, es un recurso inagotable para las producciones de Hollywood: todos conocemos la “famosa” película de Troya con un Brad Pitt encarnando al héroe Aquiles, o alguna de las versiones realizadas a partir de la obra de Homero, la Odisea. Todos estos son ejemplos claros de la apropiación clásica.

Pero también encontramos una serie de ejemplos, en muchas ocasiones velados, que evocan o hacen referencia a algún momento de la antigüedad clásica, inspirados en los grandes autores latinos o griegos. En esta entrada vamos a hablar del mito de Apolo y Dafne, que aparece en las Metamorfosis de Ovidio, y su pervivencia artística.

A modo de breve resumen, esta historia cuenta con Apolo y Dafne como protagonistas. Apolo, maldecido por Eros, recibe un flechazo áureo por el que se enamora de Dafne, mientras que ella recibe otro flechazo, de plomo en este caso, que le provoca un odio desmesurado hacia la figura de Apolo. Dafne, incitada por su padre a contraer matrimonio, siempre se había mantenido reacia a él y prefiería las artes cinegéticas en honor a la diosa Artemisa, a quien rendía culto. En un arrebato incontrolable de pasión, Apolo comienza una persecución por el bosque. En cambio, Dafne, aterrorizada, escapando del dios y a punto de ser apresada, decide invocar a su padre, pidiéndole que le permita conservar su virginidad, tras lo que su piel comenzó a volverse corteza, sus brazos ramas y sus cabellos hojas de laurel, culminando su transformación en laurel. Tras este hecho, Apolo juró amarla por siempre y rendir culto a ese árbol, de modo que todo aquel que resultase vencedor o campeón llevaría esas hojas como símbolo de grandeza.

Llegados a este punto, nos viene a la mente la sublime imagen que Bernini, entre 1622 y 1625, proyectó en mármol “dando vida” al momento exacto en el que Apolo ha alcanzado a Dafne y ésta se está convirtiendo en laurel.Bernini

Esta imagen, y por ende este mito, ha servido de inspiración en algunas manifestaciones artísticas mucho más actuales, prácticamente contemporáneas. La obra a la que nos referimos es la de El beso de Gustav Klimt,  realizada a principios del siglo XX y que pertenece al canon del simbolismo; actualmente reside en el Palacio de Belvedere, en Viena. Esta obra representa el momento exacto en el que Apolo está besando a Dafne y ella está a punto de convertirse en laurel. Algunos estudiosos del arte y del autor manifiestan que el cuadro se complementaría con otro lienzo donde se ve ya la conversión en laurel. La obra a la que nos referimos es un friso situado en uno de los comedores del Palacio de Stoclet.

Klimt 1

Dos imágenes que se retroalimentan mutuamente y que conforman el mito contado por Ovidio en sus Metamorfosis.

Klimt2

No obstante, también encontramos una representación artística de este cuadro, y por lo tanto del mito, en el cine. Se trata de Shutter Island (Martin Scorsese, 2010), película protagonizada por Leonardo Di Caprio, quien da vida a un policía al que le han asignado un caso en un psiquiátrico situado en una isla, donde la trama cada vez se complica más por lo retorcido de la historia. El propio protagonista nos presenta mediante flashbacks escenas de su vida para que podamos conocer mucho mejor al personaje, atormentado y lleno de zozobra por un terrible suceso que ha agitado y sacudido su vida, el asesinato de su mujer e hijos. Dentro de esos flashbacks que se nos muestran en forma de pesadillas, llega un momento en el que Di Caprio imagina una escena idílica de amor junto a la que fue su esposa en el salón de su antigua casa, donde la música suena y bailan abrazados. Tras el baile llega la representación de la escena del beso de Klimt y la figura de Bernini mediante un abrazo y un beso cómplices, seguidos por la desaparición de ella convirtiéndose en ceniza, símbolo de su muerte. Por lo tanto, tenemos aquí una interpretación actualizada del mito de Ovidio en una superproducción de Hollywood donde, en vez de convertirse en laurel, se convierte en ceniza, pero su sentido será el mismo, la privación del amor y la separación de ambos, la transformación de una y el tormento de otro.

Leonardo di caprio

Ésta es una de las innumerables representaciones artísticas e iconográficas de nuestra cultura actual, heredera de Grecia y de Roma, que siguen más vivas que nunca.

Rubén Díaz Nieto

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: