El latín y el griego que viajan por el espacio interestelar

En 1977 la NASA envió al espacio las sondas Voyager 1 y Voyager 2, aprovechando una alineación concreta de Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno que se repite cada 175 años (redondeando) y que, mediante la asistencia gravitatoria -que consiste en emplear energía del campo gravitatorio de un cuerpo celeste para modificar la trayectoria y velocidad de una sonda o nave espacial; en otras palabras, en este caso: propulsión gratuita-, permitió que ambas sondas hayan llegado más lejos que ningún otro objeto creado por el ser humano.

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Aunque la misión primaria de las Voyager era obtener información, principalmente, de Júpiter y Saturno -planetas a los que ya habían llegado, o sobrepasado, para 1981-, las sondas siguen operativas, alejándose cada vez más de la Tierra, y se calcula que seguirán transmitiendo información a nuestro planeta hasta, aproximadamente, 2025. En este tiempo han permitido conocer una ingente y preciosa cantidad de datos y han aunado una serie de récords -como ser los primeros objetos creados por humanos en alcanzar el espacio interestelar- y méritos, entre ellos, la icónica fotografía de la Tierra conocida como Pale Blue Dot (“Punto azul pálido”).

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Las sondas Voyager viajan, cada una, con un vinilo: el llamado Golden Record (“Disco de Oro”), que contiene una suerte de best of de la Tierra: una selección de imágenes, sonidos y piezas musicales recopiladas por un equipo liderado por Carl Sagan e ideado como pequeña muestra de nuestro planeta si, en algún momento, vida extraterrestre se topase con uno de los vinilos y fuese capaz de acceder a los contenidos. Bach, cantos tradicionales de diversos países, sonidos de la naturaleza o fotos de humanos en distintas situaciones son algunos de los contenidos que se escogieron para representar la vida terrestre.

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En los vinilos se incluyeron, además, audios de saludos breves en 55 idiomas distintos. Cinco de ellos, lenguas muertas: acadio, hitita, sumerio, latín y griego antiguo. Alguien, en ese comité de selección de los contenidos, los consideró relevantes, allá por 1977.

Los audios en latín y griego antiguo fueron encargados a Frederick M. Ahl, profesor de Clásicas de la Cornell University donde, por entonces, también era docente Carl Sagan. Estos saludos pueden escucharse en esta página, y dicen así:

  • Οἵτινές ποτ᾿ἔστε χαίρετε! Εἰρηνικῶς πρὸς φίλους ἐληλύθαμεν φίλοι [audio]
  • Salvete quicumque estis; bonam erga vos voluntatem habemus, et pacem per astra ferimus [audio]

 Además, uno de los sonidos incluidos en los vinilos es un mensaje en morse, que puede escucharse [aquí]. Se trata de la requetecitada ad astra per aspera (.- -.. / .- … – .-. .- / .–. . .-. / .- … .–. . .-. .- en morse).

Cuando la Tierra haya desaparecido, la última muerte del latín y del griego irá unida a la de las Voyager.

Ana Laguna

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