Fallo del concurso Fotoclásica III

El jurado compuesto por F. Cortés Gabaudan, Mercedes Encinas Martínez y Eusebia Tarriño Ruiz, reunido en Salamanca el 25 de febrero de 2020, ha emitido el fallo del Concurso Fotoclásica III:

1º premio: Laocoonte, foto enviada por Laura Cosme González, alumna del IES LEONARDO DA VINCI (Alba de Tormes, Salamanca) Prof. Irene Montero Sánchez,
2º premio: Reliquia emeritense, foto enviada por Laura Herrero Mateos, alumna del IES Los Valles (Camarzana de Tera, Zamora), prf. Olga Copado.
3º premio: Aurea civitas deorum, foto enviada por David Toledo Santiago, alumno del IES Los Valles (Camarzana de Tera, Zamora), prof. Olga Copado.

Las fotos premiadas se publicarán en el blog los próximos días. Una enhorabuena especial a los ganadores y felicitaciones a todos los participantes, que este año han sido muchos.

¿Qué nombre le pongo a mi negocio?

Seguimos con nuestras imágenes de negocios y empresas de nombre clásico. Hoy la entrega se fija en los que han escogido sustantivos comunes para denominar a su empresa. Hay algunos que se repiten inevitablemente, pero otros son más originales.

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Envío de Carmen Pérez González
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Salamanca. Envío de Paloma Sánchez Marcos

 

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Salamanca. Envío de Carmen Pérez González
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Salamanca. Envío de Carmen Pérez González

El latín y el griego que viajan por el espacio interestelar

En 1977 la NASA envió al espacio las sondas Voyager 1 y Voyager 2, aprovechando una alineación concreta de Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno que se repite cada 175 años (redondeando) y que, mediante la asistencia gravitatoria -que consiste en emplear energía del campo gravitatorio de un cuerpo celeste para modificar la trayectoria y velocidad de una sonda o nave espacial; en otras palabras, en este caso: propulsión gratuita-, permitió que ambas sondas hayan llegado más lejos que ningún otro objeto creado por el ser humano.

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Aunque la misión primaria de las Voyager era obtener información, principalmente, de Júpiter y Saturno -planetas a los que ya habían llegado, o sobrepasado, para 1981-, las sondas siguen operativas, alejándose cada vez más de la Tierra, y se calcula que seguirán transmitiendo información a nuestro planeta hasta, aproximadamente, 2025. En este tiempo han permitido conocer una ingente y preciosa cantidad de datos y han aunado una serie de récords -como ser los primeros objetos creados por humanos en alcanzar el espacio interestelar- y méritos, entre ellos, la icónica fotografía de la Tierra conocida como Pale Blue Dot (“Punto azul pálido”).

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Las sondas Voyager viajan, cada una, con un vinilo: el llamado Golden Record (“Disco de Oro”), que contiene una suerte de best of de la Tierra: una selección de imágenes, sonidos y piezas musicales recopiladas por un equipo liderado por Carl Sagan e ideado como pequeña muestra de nuestro planeta si, en algún momento, vida extraterrestre se topase con uno de los vinilos y fuese capaz de acceder a los contenidos. Bach, cantos tradicionales de diversos países, sonidos de la naturaleza o fotos de humanos en distintas situaciones son algunos de los contenidos que se escogieron para representar la vida terrestre.

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En los vinilos se incluyeron, además, audios de saludos breves en 55 idiomas distintos. Cinco de ellos, lenguas muertas: acadio, hitita, sumerio, latín y griego antiguo. Alguien, en ese comité de selección de los contenidos, los consideró relevantes, allá por 1977.

Los audios en latín y griego antiguo fueron encargados a Frederick M. Ahl, profesor de Clásicas de la Cornell University donde, por entonces, también era docente Carl Sagan. Estos saludos pueden escucharse en esta página, y dicen así:

  • Οἵτινές ποτ᾿ἔστε χαίρετε! Εἰρηνικῶς πρὸς φίλους ἐληλύθαμεν φίλοι [audio]
  • Salvete quicumque estis; bonam erga vos voluntatem habemus, et pacem per astra ferimus [audio]

 Además, uno de los sonidos incluidos en los vinilos es un mensaje en morse, que puede escucharse [aquí]. Se trata de la requetecitada ad astra per aspera (.- -.. / .- … – .-. .- / .–. . .-. / .- … .–. . .-. .- en morse).

Cuando la Tierra haya desaparecido, la última muerte del latín y del griego irá unida a la de las Voyager.

Ana Laguna

Pompeya abre al público tres nuevas casas

Recogemos esta noticia publicada el 20 de febrero en La Vanguardia que da cuenta de la reapertura de tres casas romanas en Pompeya: Pompeya se redime tras años de degradación

En efecto, a partir de ahora se podrán visitar la Casa de los Amantes, la Casa del Frutal, en la que se puede admirar una habitación decorada como si fuera un jardín nocturno, y la Casa de la Nave Europa. Puedes ver más imágenes en la página de National Geographic Historia.

El hallazgo de Tarḫuntašša y una nueva inscripción jeroglífica del Gran Rey Hartapu

Parece que hoy en día ya no hay nuevos descubrimientos que sean realmente impactantes en el área mediterránea y el Oriente Próximo, que la edad de oro de la arqueología queda atrás, con los descubrimientos de Uruk y de Babilona, de Karkemiš, de Ḫattuša, de Gordion, de Knosos, de Micenas y Pilos, de Ilion… De hecho, ante el anuncio en prensa o en redes de un hallazgo que lo cambia todo radicalmente lo mejor que podemos hacer es ser precavidos, no tener muchas expectativas en ello y esperar a que se ofrezca toda la información. Pongamos un ejemplo: en 2017 Eberhard Zangger y Fred Woudhuizen anunciaron la publicación de una larguísima inscripción en luvita jeroglífico copiada supuestamente en 1878 por Georges Perrot en Beyköy, en Anatolia occidental, y conservada por James Mellaart, famoso por ser el descubridor del impresionante yacimiento neolítico de Çatalhöyük, hasta su muerte en 2012. No sólo era una nueva inscripción en una región en que la epigrafía luvita es extraña, sino que además contenía 50 frases que se convertían en el texto jeroglífico más largo de la Edad de Bronce. Todavía más, se trataba de una inscripción de Kupantakuruntas de Mira datada con una precisión asombrosa entre el 1190 y 1180 a.C. que aportaba información sobre las conquistas marítimas de los Pueblos del mar bajo el caudillaje del príncipe Muksus de Troya camino de Palestina y explicitaba un contexto histórico para la leyenda griega de Mopsos. En conclusión, solucionaba todos y cada uno de los grandes problemas historiográficos y lingüísticos del Mediterráneo oriental en la transición de la edad del Bronce a la del Hierro, cuando los grandes imperios de occidente a oriente se fueron desplomando uno a uno con la única excepción del egipcio. Evidentemente, todo era demasiado bueno para ser real y todo resultó ser una invención de James Mellaart, quien, entre otros méritos, ya había sido acusado en vida de ser un activo comerciante en el mercado negro, algo que le propició la expulsión de Turquía.

Eso no significa que, en ocasiones, una investigación científica y bien fundamentada no ofrezca datos que reestructuran nuestro conocimiento. Si hay una edad dorada de la arqueología es la actual. Pensar lo contrario nos llevaría a un caduco romanticismo promovido por el cine, el orientalismo y, al fin y al cabo, el colonialismo occidental. Aunque los mencionados descubrimientos son los fundamentos de nuestra visión actual, la pérdida de información por la falta de medios y el uso de métodos más relacionados con el expolio que con la ciencia (como la famosa dinamita de Heinrich Schliemann) es un verdadero drama. La búsqueda de la pieza, de la foto y de la fama (esto no ha cambiado) han puesto en peligro más de una vez el objeto de estudio. Hoy en día, sin embargo, los avances tecnológicos y metodológicos y la formación de los arqueólogos en múltiples especialidades permiten que sean muchos los datos ofrecidos por cada intervención. A veces incluso unas prospecciones pueden arrojar mucha luz a algunas cuestiones abiertas, aunque también hay actuaciones no intrusivas, como el estudio con georadar o los análisis geomorfológicos, que ofrecen mucha información sobre las circunstancias de un yacimiento. La ciencia avanza y cada vez son mayores las posibilidades.

Estos últimos días algunos medios de comunicación se han hecho eco de un gran hallazgo ya presentado hace unos meses. En una conferencia retransmitida en abierto por Youtube el martes 12 de noviembre de 2019 a las 19 horas se dio a conocer en el Oriental Institute de Chicago (miércoles 13 a las 02:00 en la zona horaria UTC+1) que la capital de Tarḫuntašša había sido descubierta en Türkmen-Karahöyük, población situada en medio de la llanura de Konya (véase Imagen 2), un lugar que apenas había sido investigado. Se trata de una ciudad situada en lo alto de una colina (höyük en turco) que en s. XIII d.C. se convirtió en la capital del Imperio Hitita por orden de Muwatalli II, aunque posteriormente su hijo, Muršili III, volvería a Ḫattuša. De la zona se conocían unas pocas inscripciones que nombraban a un “Gran Rey” llamado Hartapu hijo de Muršili, que mostraban la independencia de este reino, algo coherente con algunos tratados conservados. Puesto que dichas inscripciones tienen algunos rasgos arcaicos y que no hay ningún Muršili documentado después de Muršili III (que reinó ca. 1272–1267 BC), se había pesado que este rey de Tarḫuntašša era hijo de este último Muršili y que por tanto dichas inscripciones pertenecían a la edad del bronce.

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Imagen 1: Fotografía y dibujo de la inscripción en luvita jeroglífico de Kızıldağ. En ella se lee “el Gran Rey Hartapu”. Hay dos inscripciones más en el lugar, una de las cuales contiene la siguiente titulatura real: “el amado por Tarhunt, el Sol, el Gran Rey Hartapu, hijo de Muršili, el Gran Rey, héroe, construyó esta ciudad”. Más información en: https://www.hittitemonuments.com/ 

Sin embargo, con la nueva identificación de la capital de Tarḫuntašša y las prospecciones hechas en el lugar, todo este escenario queda atrás. La ciudad tuvo un desarrollo en la edad del Bronce, eso es cierto, pero su mayor esplendor se documenta en la Edad de Hierro. Es más, el hallazgo de una nueva inscripción en luvita jeroglífico (inacabada) en dicho lugar sitúa a Hartapu en el s. VIII como vencedor sobre Muska, el nombre neo-asirio y luvita de Frigia. De hecho, ya se había propuesto que el supuesto tinte arcaizante de dos inscripciones luvitas halladas en la zona no era más que una imitación de las más antiguas y una forma de mostrar la vinculación y continuidad dinástica y estatal con los momentos gloriosos de los hititas. Es más, una de las inscripciones acompaña la representación del rey Hartapu sentado a la manera de un soberano neo-asirio (Imagen 1) y un examen detallado de los jeroglíficos muestra que tras la apariencia hay evidentes rasgos propios de las inscripciones del I milenio a.C. y no de las del II. No sólo es que el yacimiento sea esperanzador, sino que ya está ofreciendo nueva información sobre el mundo hitita y el complejo contexto de los estados neo-hititas o siro-hititas (según se prefiera).

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Imagen 2: Michele Massa contextualizando históricamente el hallazgo. Véase: https://www.youtube.com/watch?v=2p6ROIGt6_Q

Tendremos que esperar a que aparezcan las prometidas publicaciones en Anatolian Studies y los resultados de las futuras excavaciones para valorar con calma este nuevo hallazgo desde el punto de vista arqueológico, histórico, geográfico, político y lingüístico. Sin embargo, los dos arqueólogos ya avanzaron una primera traducción de la nueva inscripción hecha por los hititólogos Petra Goedegebuure y Theo van den Hout (véase Imagen 3 y 4): ‘(1) Cuando el Gran Rey Kartapu, el héroe, hijo de Mursili, conquistó el país de Muska (= Frigia),  (2) el enemigo bajó a su territorio (3) pero Tarhunta del cielo y todos los dioses le entregaron los 13 reyes (del enemigo) a Su Majestad el Gran Rey Hartapu. (4) En un solo año puso a los 13 reyes, sus armas (¿tropas?) y animales bajo (la autoridad de) diez fortalezas bien amuralladas. (5) Y ellos están ahí como gobernadores de Su Majestad…’. Más allá de la primera frase, que es clara, el texto se va volviendo algo confuso a medida que avanza. Si bien en la exposición no se hizo mención en qué momento del siglo VIII a.C. deben situarse estos hechos, la división en diferentes reinos de la tierra de los frigios es coherente con los fuentes neo-asirias, en que se nos decía que Mita de los Muski, que difícilmente es otro que el rey Midas que reinó a finales del s. VIII y principios del VII, era el cabecilla de diferentes reyes frigios que se aliaron junto a algunos reyes neo-hititas contra la hegemonía neo-asiria, una serie de campañas que terminarían por la irrupción de los cimerios en Anatolia. Desconocemos de momento si podemos relacionar esta derrota frigia con la que sufrió Midas en el 715 por el control de Qüe o se trata de otra derrota que no conocíamos. Ni siquiera sabemos si se trata de una iniciativa propia de Hartapu o tiene ya relación con la disputa de Frigia y Asiria por el control de los estados neo- o siro-hititas. Quedan por resolver muchas cuestiones relacionadas con esta nueva inscripción, como por qué en la primera línea el rey es llamado Kartapu, pero en la segunda Hartapu (desconocemos también el origen de este antropónimo); o, todavía más intrigante, por qué el nombre del monarca en la tercera línea lleva el título de MAGNUS.REX, ‘Gran rey’ a lado y lado y, además, con el sol alado encima, como si se tratara ni más ni menos de un sello de los grandes reyes hititas de la Edad de Bronze (véase, p.e., el de Tudhaliya IV).

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Imagen 3: James Osborne presentando una imagen compuesta por la superposición de diferentes fotografías de la nueva inscripción. Véase: https://www.youtube.com/watch?v=2p6ROIGt6_Q

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Imagen 4: James Osborne comentando la primera frase de la nueva inscripción en luvita jeroglífico: ‘Cuando el Gran Rey Kartapu, el héroe, hijo de Mursili, conquistó el país de Muska (= Frigia)…’. Véase: https://www.youtube.com/watch?v=2p6ROIGt6_Q

Bartomeu Obrador Cursach

PLINIO, ¿EL VIEJO O EL SUPERSTICIOSO?

Si hay una constante en las culturas y etapas del mundo, esa es la superstición, creencia nacida de las prácticas religiosas, del pensamiento mágico y de los prejuicios, que carece de fundamento racional, con la que el ser humano atribuye una explicación mágica a las vicisitudes que se le presentan en el día a día.

No es extraño encontrar en nuestra vida cotidiana pequeños gestos que hacen referencia a la superstición y que vemos como algo normal, por ejemplo, cruzar los dedos para atraer la buena suerte o evitar pasar por debajo de una escalera para evitar una desgracia. Sin embargo, también encontramos otro tipo de supersticiones que en ocasiones se llevan al extremo, por ejemplo, en la mayor parte de Europa el número 13 es señal de mala suerte, por lo tanto, es difícil encontrar habitaciones de hoteles o asientos de avión que porten el temido número.

En la antigüedad clásica sucedía lo mismo. En Plinio el Viejo, historiador, militar y consejero de Vespasiano y Tito, podemos encontrar gran variedad de supersticiones curiosas e interesantes que pudo estudiar a través de múltiples fuentes y de su experiencia personal; las que aquí seleccionamos proceden del libro VII de su Historia Natural.

Conozcamos pues algunas de las más llamativas:

En lo referente al proceso del embarazo y nacimiento de los hijos, Plinio muestra varias teorías, a cuál más descabellada (y en ocasiones inquietante), tales como:

Un bostezo durante el parto es mortal, así como es abortivo haber estornudado después del coito. (Plin. Nat. VII, 42) (Todas las traducciones son de Del Barrio Sanz, E., García Arribas, I., Moure Casas, A. Mª, Hernández Miguel, A., Arribas Hernáez, Mª. L., Plinio el Viejo. Historia Natural. Libros VII-XI. Madrid: 2003, Gredos.) Esta superstición corrobora el ínfimo conocimiento del autor en medicina, del que ya hablaban algunos autores como Nicolas Léonicène en el S. XVI.

En el transcurso de determinadas horas de los días lunares, como la séptima y la decimoquinta, pues se cuentan de día y de noche, nace una gran cantidad de gente que muere en una sucesión gradual de años, que llaman climatéricos, no sobrepasando casi los cincuenta y cuatro años los que han nacido así. (Plin. Nat. VII, 161)

En el séptimo mes tampoco nacen (niños), a no ser que hayan sido concebidos la víspera o al día siguiente del plenilunio, o en el interlunio. (Plin. Nat. VII, 38) Estas creencias todavía se mantienen hoy en día. Algunas tradiciones populares consideran que concebir un hijo en una luna u otra determinará el tiempo de gestación, su sexo o incluso la salud del pequeño. Por supuesto, esta afirmación carece de apoyo científico.

De los niños nacidos por cesárea dice: Tienen los mejores auspicios los que, al morir la madre en el parto, nacen, como dicen que nacieron Escipión Africano el Mayor y el primero de los Césares, después de cortar el vientre de su madre. (Plin. Nat. VII, 47)

Plinio describe también algunos métodos alarmantes a partir de los cuales se podía saber si una mujer había sido adúltera o no. Además, nos aporta una superstición altamente negativa respecto a la menstruación femenina, que se ha mantenido en algunas religiones como el zoroastrismo o el hinduismo, e incluso en tradiciones populares (en algunos pueblos todavía se dice que una mujer durante la menstruación puede hacer que la mayonesa se corte o que las plantas se pudran).

También en África existió un pueblo semejante, como escribe Agatárquides, el de los psilos […] El cuerpo de éstos tenía congénito un veneno, mortífero para las serpientes, con cuyo olor las adormecían; y tenían la costumbre de exponer ante las más feroces de ellas a sus hijos recién nacidos y, de ese modo, probar la virtud de las mujeres, pues las serpientes no huían de los hijos adulterinos. (Plin. Nat. VII, 14)

Pero no se podría encontrar fácilmente nada más maléfico que el flujo de las mujeres: el mosto se avinagra si se acercan; si los tocan, los cereales no granan; lo sembrado muere; las semillas de los huertos se secan; los frutos de los árboles en los que se han apoyado, caen; el lustre de los espejos se empaña sólo con la mirada: el filo del hierro se vuelve romo; el brillo del marfil y las colmenas mueren; incluso la herrumbre se apodera del bronce y el hierro, y el bronce toma un desagradable olor; los perros cogen la rabia al probarlo, y su mordedura se infecta de un veneno incurable. (Plin. Nat. VII, 64)

No sé ustedes, pero después de leer este pasaje, creo que Plinio sobreestima los poderes de las mujeres.

Todos sabemos las guerras familiares que se producen cuando nace un bebé en la familia. ¿Se parece a papá o a mamá? ¿Al abuelo o al primo segundo de tu tío? Plinio tiene su propia opinión sobre las características que heredarán los bebés (para bien o para mal) en función de cómo sean sus progenitores y qué sucede si las criaturas nacen con dientes:

Ya son conocidas por todo el mundo diversas cosas como que de parecidos hombres sin defecto, nacen mutilados; entre hombres mutilados, hombres sin defecto y hombres con el mismo miembro mutilado; y que algunas señales, lunares y cicatrices, incluso, se reproducen. (Entre los dacios, reaparece en el brazo la marca de su origen en la cuarta generación). (Plin. Nat. VII, 50)

Algunos (bebés) nacen con dientes, como Manio Curio, que por eso recibió el sobrenombre de Dentato, y Gneo Papirio Carbón, hombres ilustres los dos. Entre las mujeres esto era prueba de mal augurio en el tiempo de los reyes. (Plin. Nat. VII, 68)

¿Quién no ha pensado alguna vez de niño que si soñaba con algo, acabaría sucediendo? El autor nos proporciona el curioso caso de Publio Cornelio Rufo, antepasado de Sila, para apoyar esta superstición:

Publio Cornelio Rufo, que fue cónsul con Manio Curio, perdió la vista estando dormido, mientras soñaba esto. (Plin. Nat. VII, 166)

Sin duda alguna, queda claro que este tipo de creencias son un factor importante a la hora de conocer la mentalidad y cultura de la sociedad. Nos ayuda a comprender que muchas de las supersticiones que tenemos hoy en día no son más que un reflejo de lo que ya se creía antaño. Llegados a este punto: de supersticiones está lleno el mundo. siéntanse ustedes libres de creer en lo que quieran.

María Zurdo Serrano

Cincinnati y otros nombres latinos en EEUU

La presencia de la lengua latina en los Estados Unidos puede resultar sorprendente. Hay un legado del latín en el país que no puede pasarse por alto o simplemente ningunearse. Porque, si nos detenemos a observar los términos empleados allí, es posible comprobar que existe mucho vocabulario de origen latino.

Tomemos como ejemplo la toponimia. Un número significativo de lugares llevan un nombre de raíces latinas. Citaremos algunos de ellos. Comencemos por los estados. De entre los nombres dados por los españoles, encontramos los siguientes: California es el resultado de la unión de dos palabras, calida: “caliente”, y fornax: “horno”. Nevada y Montana son palabras españolas, derivadas a su vez del latín, al igual que Colorado. Oregon podría provenir de origanum: “orégano”. Florida, de floridus, a, um: “florido/a”, que fue territorio español hasta 1821. A su vez los ingleses emplearon términos latinos para denominar algunos territorios como Virginia que procede de virgo: “virgen, doncella”. Fue llamado así en honor de la reina Isabel I de Inglaterra, conocida como la “reina virgen”. Georgia o Carolina presentan también nombres latinos. Pennsylvania, unión del apellido de su colono más importante, William Penn, y sylvania, del sustantivo silva: “bosque”. Y también los franceses hicieron otro tanto con Indiana, “la tierra de los indios”.

En cuanto a las ciudades, derivan con claridad del latín Iberia (Missouri), Leon (Iowa y en Kansas), Montevideo (Minnesota y Virginia), Sacramento (California) San Antonio (Florida y Texas), Saint Augustine (Florida), San Buenaventura (California), San Jacinto (California), Santa Barbara (California), Sonora (California, Kentucky y Texas), Toledo (Ohio), Trinidad (California, Colorado y Texas), Ventura (California) o Victoria (Texas).

Hay un caso curioso que es la ciudad de Cincinnati (Ohio). Fundada como “Losantiville”, en 1790 el gobernador de esa zona cambió su nombre por el actual. Lo hizo en homenaje a la Society of the Cincinnati y a su presidente George Washington, una asociación que había sido creada por personalidades que contribuyeron de manera destacada a la fundación del nuevo país. Se inspiraban en el personaje legendario de la antigua Roma llamado Cincinato, Lucius Quinctius Cincinnatus. Según relata Tito Livio en Ab Urbe condita, 3,26-29, Roma se encontraba amenazada por un ejército de sabinos y en el año 458 a.C. el Senado decide nombrar a Cincinato dictador “para restablecer la apurada    situación”. Cuando la delegación de senadores acude a comunicarle su nombramiento, Cincinato está arando su terreno al otro lado del Tíber. Accede a su petición y en seis días logra pacificar la ciudad y regresa a sus labores agrícolas. Es tomado como ejemplo de amor desinteresado a la patria, sin ningún apego por cargos y honores mundanos. Con él fue comparado George Washington, que en 1775 también asumió el mando del Ejército Continental, dejando su retiro en Mount Vernon. Una vez ganada la guerra y lograda la independencia, renunció a su puesto de comandante en jefe el 23 de diciembre de 1783, como había hecho Cincinato. Volvió de nuevo a Mount Vernon. Los dos fueron un modelo del ideal republicano de liderazgo ciudadano que rechaza el poder.

Como se puede apreciar, una parte de la toponimia del país proviene del idioma de los antiguos romanos. Resulta significativo que la lengua de uno de los más grandes imperios de la historia occidental continúe presente hoy en la que es todavía la mayor potencia del mundo.

David Villalón

A vueltas con Plinio y su cráneo: Javier Sampedro en El País

Hoy se hace eco de la noticia sobre el hallazgo del supuesto cráneo de Plinio el Viejo Javier Sampedro en El País: Cráneo de Plinio, quijada de esclavo; el científico resalta la transcendencia del enciclopedista y alimenta el mito sobre su muerte en la erupción del Vesubio que destruyó Pompeya; un mito que había surgido a partir de la carta que su sobrino Plinio el Joven dirigió al historiador Tácito (epist. 6, 16) relatando los hechos. Sampedro también introduce algunos rumores transmitidos en la antigüedad sobre la posibilidad de que Plinio el Viejo pidiera a los dos esclavos en los que se apoyaba que le dieran muerte (también se barajó la hipótesis de que fuera asesinado por ellos). Sin embargo, el tinte heroico de este relato siempre ha sido empañado por las propias noticias de Plinio el Joven, que dice que el cadáver fue encontrado intacto, con la apariencia de estar dormido. Este y otros detalles sobre su expedición desmienten la posibilidad de que la causa de su muerte fuera la asfixia, que acarrea grandes sufrimientos. Siempre se ha sospechado que murió de una crisis cardiaca que probablemente empezó ya durante el viaje. En cualquier caso, esta información hace suponer que uno de los dos esclavos sobrevivió para contarlo.

No está mal que de vez en cuando se revisiten estos relatos tradicionales que de otra  manera acabarán perdiéndose. Desafortunadamente, el colofón de Sampedro contiene una equivocación: la frase “Lo unico cierto es que nada lo es” es de Séneca (Epistulae Morales ad Lucilium 88.45.7) y no de Plinio el Viejo.

Os dejamos con un pasaje de la carta de Plinio el Joven en la traducción de José Carlos Martín Iglesias:

“(Plinio) abraza a su amigo, que tiembla de miedo, lo consuela, le da ánimos, y para aplacar los temores de éste, haciéndole ver lo tranquilo que él está, por su parte, ordena ser transportado hasta la sala de baños. Después de lavarse, acude a cenar y en todo momento muestra un humor excelente, o lo que es igualmente admirable, aparenta estar de un humor excelente.

[13] Entre tanto, en muchos puntos del monte Vesubio resplandecían unas altísimas llamas y unas enormes columnas de fuego, cuyo fulgor y claridad se veían aumentados por las tinieblas de la noche. Mi tío, con objeto de tranquilizar los ánimos, aseguraba que lo que ardía eran fuegos que habían sido dejados encendidos por los campesinos en su huida precipitada y villas abandonadas, sin que no quedase ya nadie allí. Seguidamente, se fue a dormir y disfrutó, sin duda, de un sueño muy plácido, pues los que pasaban por delante de su puerta podían oír claramente su respiración, que debido a su corpulencia era bastante ronca y sonora. [14] Pero, al cabo de un rato, el patio por el que se accedía hasta su habitación se hallaba tan cubierto de ceniza y rocas volcánicas, que, si mi tío se hubiese quedado más tiempo dentro de su estancia, le habría resultado imposible salir de ella. Así pues, tras ser despertado, se aleja de allí y se reúne con Pomponiano y los otros que habían preferido mantenerse despiertos. [15] Deliberan entre ellos si deben permanecer bajo techo o salir a cielo abierto. En efecto, los edificios vacilaban a causa de frecuentes e importantes temblores de tierra, y, como si hubiesen sido arrancados de sus cimientos, parecían moverse hacia uno y otro lado para luego recuperar su posición inicial. [16] Aunque en terreno descubierto existía el riesgo de las rocas volcánicas que caían, como estas eran ligeras y habían sido corroídas por el fuego, la comparación de uno y otro peligro hizo elegir este ultimo. Y ciertamente, en el caso de mi tío unas razones vencieron sobre otras, en los demás fue un miedo el que se impuso sobre otro miedo. Entonces, cortando tiras de ropa blanca, se sujetan con ellas unas almohadas sobre sus cabezas, esta fue su protecci6n contra todo lo que caía.

[17] Ya había amanecido un nuevo día en otras regiones, pero allí persistía una noche más obscura y más impenetrable que cualquier noche que se pueda imaginar, cuya negrura, no obstante, atenuaban muchas antorchas y luces de todo tipo. Decidieron acercarse hasta la costa y comprobar sobre el terreno si el estado del mar permitía ya salir a los barcos. Sin embargo, éste aún continuaba embravecido e innavegable. [18] Mi tío, reclinándose sobre un trozo de tela extendido en el suelo, solicita una y otra vez agua fresca para beber. Poco después, las llamas y el olor del azufre, que anuncia que el fuego se aproxima, hacen huir a todos los demás y a él parecen reanimarlo. [19] Entonces, apoyándose sobre dos esclavos, se puso de pie, pero de inmediato cayó de nuevo al suelo, debido, creo yo, a que el espeso humo que lo rodeaba le impedía tomar aire con facilidad, obstruyéndole las vías respiratorias, que, en su caso, eran estrechas y débiles por naturaleza y sufrían de frecuentes opresiones. [20] Cuando se hizo nuevamente de día, esto es, dos días después de que mi tío hubiese visto el sol por última vez, su cuerpo fue encontrado en perfecto estado, sin una sola herida y vestido exactamente con la misma ropa que él había querido ponerse. Por su aspecto, parecía más bien un hombre dormido que uno muerto. [21] Entre tanto, en Miseno mi madre y yo… Pero esto no interesa a la historia, y tú has querido conocer únicamente los detalles de la muerte de mi tío. Así pues, concluiré esta carta. [22] Añadiré tan sólo que te he hecho un relato completo”

Susana González Marín

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