Centenario del Oriental Institute de Chicago

El 2019, además de otros aniversarios más cercanos, se celebra el centenario de la fundación del Oriental Institute de Chicago. La institución, asociada a la Universidad de Chicago, fue fundada en 1919 por James Henry Breasted, formado principalmente como egiptólogo pero cuyo interés se extendía a todo el Oriente Próximo antiguo. Aprovechando el final de la Primera Guerra Mundial, Breasted escribió a J. D. Rockefeller Jr. para que financiase el nuevo proyecto; la vinculación de la familia Rockefeller no era nueva ya que sus contribuciones fueron la base sobre la que se fundó la Universidad de Chicago, siendo su primer presidente W. R. Harper, un auténtico niño prodigio de las lenguas antiguas bajo cuya tutela Breasted había estudiado.

De acuerdo con la carta que el futuro fundador del Oriental Institute dirigió a J. D. Rockefeller Jr

The ultimate aim of all this organization would be to put together the story of man from the remotest ages, in order thus to trace as fully as posible his rise from Stone Age barbarism, through successive stages of advance, the emergence of civilization, the history of the earliest great civilized states, and the transmission to Europe of the civilisation which we have since inherited. In short the ultimate aim of such work must be the production of a great history of the Origin and Development of Civilization.

Pese a ciertos giros e imágenes pasadas de moda, algunas de las ideas que alumbraron el Oriental Institute fueron, y por desgracia siguen siendo, de una enorme necesidad. De una manera llana subvierte el par barbarie-civilización tal y como era entendido. Breasted pasa de un modelo geográfico en el que los bárbaros son todos aquellos que se encuentren más allá de las fronteras de la cultura griega y romana, a uno cronológico. La barbarie no parece una categoría académica con la que hoy en día podamos caracterizar a ningún período de la historia antigua o la prehistoria, ni siquiera a la Edad de Piedra, pero Breasted, que fue uno de los principales popularizadores del término “Creciente fértil”, reivindica el papel que las grandes culturas del Próximo Oriente tienen en una historia de la civilización (occidental, apunto yo). De este modo Europa no es la cuna de la “civilización”, sino su primera deudora.

La respuesta de Rockefeller fue positiva y poco después comenzaría la primera expedición del Oriental Institute destinada a la compra de antigüedades y, sobre todo, a la elección de los lugares de excavación. Desde entonces esta institución ha sido uno de los principales centros de estudio de las lenguas y culturas orientales y su impacto es, a día de hoy, incuantificable. Bajo el paraguas del Oriental Institute se completó en noventa años el Chicago Assyrian Dictionary (1921-2011), quizá el proyecto lexicográfico más ambicioso emprendido sobre una lengua antigua; en la actualidad siguen en activo el Chicago Hittite Dictionary y el Chicago Demotic Dictionary.

Diego Corral Varela

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