Oda a la Biblioteca de Filología y a la lectura

En el desarrollo de la literatura pocas innovaciones han supuesto un impulso tan importante como el paso progresivo del rollo al códice iniciado en torno al siglo I: de un formato continuo que obligaba a enrollar y desenrollar el texto (ocultando la mayor parte de la obra) para poder leer un pasaje, se pasó a un soporte más versátil, el del libro, en donde era posible leer varias páginas a la vez y cotejándolas entre sí. Las múltiples posibilidades que se abrían, facilitando ahora nuevas relaciones intertextuales, referencias voluntarias que dotaban de más sentidos a un pasaje o poema dado, o incluso juegos visuales, fueron explotadas con maestría por los autores grecolatinos. Desde entonces, los libros han acompañado a lectores y escritores de todo tipo de géneros, sirviendo de apoyo a la –cada vez más mermada– memoria de nuestras sociedades.

Con motivo del Día de las bibliotecas, merece la pena poner en valor una vez más la indudable utilidad de estas instituciones. Máxime cuando el fácil acceso a muchos textos y traducciones que nos permite internet suele propiciar la confusión de los lectores. Al igual que ocurría con los antiguos rollos, los actuales blogs inmediatamente nos ofrecen un texto, pero es necesario deslizar la pantalla, ocultar lo ya leído y lo que queda por leer para poder acceder a cada pasaje. En cambio, sostener en las manos una buena edición de Homero o Virgilio nos permite además tener abiertas varias páginas, pudiendo hacer lecturas paralelas, comparando – por ejemplo – la muerte de Patroclo en el canto XVI con la de Héctor en el XXII y entendiendo mejor la obra en su conjunto.

La Biblioteca de Filología de la Universidad de Salamanca, heredera de la Biblioteca Histórica creada en el s. XIII, acumula una importantísima colección de ediciones y traducciones de autores clásicos a disposición de estudiantes e investigadores. La propia selección llevada a cabo a lo largo del tiempo por los profesores que han ido adquiriendo esos fondos son una primera garantía de su calidad. Entre ellos encontramos colecciones bien consolidadas de textos en griego y latín como las ediciones de Oxford, Teubner o Alma Mater, a las que se suman las bilingües de Loeb, Belles Lettres, BUR o Mondadori junto a Dumbarton Oaks Medieval Library o Tatti Renaissance Library para textos tradoantiguos, medievales y renacentistas. Todas ellas destacan por su rigor filológico y máxima fiabilidad. Tampoco faltan en sus estanterías las traducciones más accesibles, muchas en cómodas colecciones de bolsillo, llevadas a cabo por reputados especialistas para Cátedra, Alianza, Gredos, etc. Precisamente, de muchas de ellas tenemos varios ejemplares de un mismo libro con la idea de que sean sacados a la vez por varios lectores. Por tanto, siempre hay un volumen disponible. ¡Una razón más para acercarse hasta ella!

Óscar Prieto Domínguez

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