Latin Lovers y Emilio del Río

Manuela y Mª Ángeles Martín Sánchez nos envían el enlace a la noticia de ABC (“Un libro para despertar a los amantes del latín, esa lengua inmortal“) sobre la publicación del libro Latin Lovers del prof. Emilio del Río, cuya labor divulgadora en su sección Verba volant (no Verva volant, como se les ha escapado en el periódico) en RNE es bien conocidda de todos los aficionados a las clásicas.

Tenemos noticias de que en una fecha próxima el autor presentará el libro en la librería Santos Ochoa de Salamanca. En cuanto sepamos la fecha os avisaremos.

Midas y el santuario frigio de la Diosa Madre en Yazılıkaya

Aún dejando de lado las tópicas identificaciones entre troyanos y frigios, las referencias a los frigios son abundantes en la literatura griega, pues a menudo se les contrapone a la pretendida libertad de los griegos. De Frigia procedían muchos de los esclavos vendidos en Grecia y no es de extrañar que una parte importante de las fuentes relacionadas con frigios traten en realidad de esclavos. En la comedia, por ejemplo, es común encontrar un esclavo frigio, con un nombre típicamente frigio (como Manes en Las Aves de Aristófanes) y que a menudo es un absoluto vago. Sin embargo, los historiadores como Heródoto o los geógrafos como Estrabón, por no mencionar ya las mitificaciones del rey Midas, documentan el recuerdo de una Frigia libre e influyente, una Frigia (si es que podemos hablar de una única entidad) apenas reconocible en época clásica, cuando ya había sido dominada por lidios (ca. 572 – 550) y persas (ca. 550 – 330), y todavía menos en época helenística y romana, tras la irrupción en el s. IV de los gálatas, tribus de origen celta que terminarían estableciéndose en el noroeste de Frigia, ocupando también Gordion, la ciudad frigia más importante. Con todo, los datos realmente útiles sobre los frigios no son muchos y, aunque dentro de las lenguas fragmentarias de la antigüedad la frigia no es de las más frustrantes, se han conservado pocas inscripciones que nos permitan vislumbrar la cultura frigia antes de la conquista macedonia.

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Foto 1. Fragmento en terracota de una fachada del s. VII-VI a.C., procedente de Pazarlı, generosamente restaurada y conservada en el Museo de las Civilizaciones Anatolias. Contiene una de las pocas autorepresentaciones de frigios.

Un hito dentro del redescubrimiento de la historia, la cultura y la lengua frigias fue la crónica del entonces teniente William Martin Leake (1777 – 1860), quien en el 27 de enero de 1800 visitó lo que se terminaría conociendo como la “tumba de Midas” en la que, de rebote, se conocería como la “Ciudad de Midas” (Yazılıkaya, ‘roca inscrita’  en turco, homónima de otro santuario hitita cerca de Bogazköy). Se trata de una fachada esculpida en la roca que, además, contiene varias inscripciones escritas en un alfabeto muy parecido al griego. La más monumental de estas inscripciones contenía el nombre del mítico rey y lo documentaba por primera vez de forma directa. Hoy en día dicha inscripción (M-01a) se interpreta como sigue:

ates arkievais akenanogavos midai lavagtaei vanaktei edaes

‘Ates hijo de Arquias, el ostentador del akenan, (lo) hizo para Midas el conductor de la hueste (y) el soberano’

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Foto 2. Fachada dedicada a Midas según la inscripción M-01. Foto del autor.

La comparación del frigio lavagtaei (seguramente por *lavagetai) y vanaktei con el griego λαγέτας y (ϝ)άναξ, respectivamente, fue automática y, tras el desciframiento del Lineal B, además, se percibió que la titulatura real de Midas se encontraba también en las tablillas micénicas (como ra-wa-ke-ta y wa-na-ka, respectivamente), algo que llevó a especular sobre la preservación en el s. VIII a.C. (en que Heródoto y las fuentes neoasirias situaban a Midas) de cierta aculturación micénica en Frigia. Aunque es una cuestión espinosa, no hay rastro anterior de estos títulos en Frigia y parecen ser, más bien, el resultado del contacto en esta época con la cultura griega. Nótese, además, que el padre de Ates tiene un nombre de origen griego, Arquias.

Ahora sabemos que estas fachadas no son tumbas y que están dedicadas al culto de la diosa Matar (literalmente ‘Madre’ en frigio), cuya epiklesis más conocida es Cibeles (Matar Kubeleya en frigio, literalmente ‘Madre del (monte) *Kubelo’). De hecho, por las otras inscripciones y los paralelos en otras fachadas de diferentes localizaciones, sabemos que en el centro habría una estatua de Matar. También sabemos que estos monumentos son de las décadas anteriores a la conquista persa, entre el 575 y el 550 a.C., motivo por el que esta inscripción no es contemporánea de Midas. Aunque probablemente tengamos oportunidad de hablar del Midas histórico en una futura entrada, su presencia aquí puede relacionarse con el vínculo de su reinado con la difusión de este culto y con la intención de los nuevos señores de vincularse de alguna manera con el legado del soberano más influyente. Una situación parecida a la de los reyes de los estados neo-hititas, quienes se consideraban continuadores de alguna manera del Imperio Hitita siglos antes.

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Foto 3. Monumento excavado en la roca de Yazılıkaya con la inscripción M-02: bba memevais | protavo[s] k↑ianaveyos akaragayun | edaes  ‘Baba el hijo de Meme(s), proitavos (y) k↑ianaveyos hizo el akaragayun’. Foto del autor.
Sea como sea, aunque la fachada que contiene la dedicación a Midas es la más imponente, no es la única que se encuentra en Yazılıkaya, tampoco es el único tipo de monumento dedicado a la diosa, citada explícitamente en otras inscripciones. De hecho, todo el cerro en el que se sitúa este santuario está plagado de diversos monumentos religiosos excavados en la roca, a menudo con algún tipo de epígrafe. Un hecho que llama la atención es que apenas se perciben estructuras de vivienda y que, a pesar de esto, en algún momento se fortificó.

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Foto 4.  Monumento escalonado con “ídolos” dedicado a Matar en Yazılıkaya, erigido, según la inscripción (M-04) por ‘Tiyes, el soberano de Modra’ (tiyes modrovanak, en frigio). Foto del autor.

En época helenística Pessinous, un importante centro religioso y económico impulsado por diversos reyes helenísticos, pasó a tener el templo a la Diosa Madre más relevante del centro de Anatolia y fue tal su fama que las fuentes griegas de época romana llegan a confundir esta ciudad con la ya olvidada Gordion, la sede real de Midas. Sin embargo, el culto a Matar siguió en Yazılıkaya hasta la época imperial romana. En lo alto del cerro, se conservan restos de un pequeño templo y son muchas las inscripciones votivas en griego de esta época dedicadas a Matar, ahora llamada, con abundantes variantes gráficas, (Μήτηρ) (Θεά) Ἄγδιστις ‘(Diosa) (Madre) Agdistis’. Uno de estos testimonios, por cierto, es una pequeña estatuilla de la diosa sentada en su trono conservada en el Museo Arqueológico Nacional con la siguiente inscripción: Ἀπολλώνιος Παπί|ου Μητρὶ Ανγδιση | εὐχήν ‘Apolonio el hijo de Papias (o Papios) hizo un voto a la Madre Agdistis’ (véase aquí la publicación de P. Bádenas, M. A. Elvira y Fr. Gago).

Bartomeu Obrador Cursach

 

Junqueras, Sócrates, Séneca y ¿Cicerón?

Esta noticia se nos había quedado en el tintero pero como esto del procés es inacabable, aún estamos a tiempo de sacarla. El Diarío, ABC y otros medios publicaron el 29 de enero unas declaraciones en las que Oriol Junqueras explica que “no eludió a la justicia por responsabilidad cívica y ética, como Sócrates, Séneca y Cicerón, que también tuvieron oportunidad de huir y no lo hicieron.”

Los titulares estaban servidos pero el de El Diario lo había recortado: Junqueras dice que no huyó por responsabilidad ética, como Sócrates o Séneca.

La pregunta es ¿por qué el titular no incluye a Cicerón, al que Junqueras mencionaba explícitamente? ¿Es que el periodista encargado de redactarlo lo consideraba menos representativo que Sócrates o Séneca? ¿Quizá ha leído a Dión Casio y a Plutarco y consideraba poco afortunada la mención de Cicerón, que al fin y al cabo fue interceptado y asesinado durante su huída, prescindiendo de que él mismo ofreciera su cabeza a sus asesinos cuando llegó el momento crítico? Me temo que no lo sabremos.

Susana González Marín

La muralla romana de Ávila

Ibor Blázquez Robledo nos envía este enlace sobre las excavaciones que se han realizado en las murallas de Ávila. Los trabajos permitieron sacar a la luz los restos de la muralla romana original y confirmar que tenía unas dimensiones similares a la fortaleza románica. Asimismo han permitido datar la fecha de la muralla romana, que se situaría al comienzo de nuestra era. Podéis leer la noticia también en ABC.

MURALLA _ EXCAVACIONES ARQUEOLOGICAS 01-k5eB--624x385@El Norte.

UNA NUEVA INSCRIPCIÓN AQUEMÉNIDA

inscripción aqueménida
Panorámica de las tumbas reales en Naqsh-i-Rustam, a unos 12 km. al noroeste de Persépolis. De izquierda a derecha, tumbas de Darío II (ca. 423-404 a.C.), Artajerjes I (ca. 465-424 a.C.), Darío I (ca. 522-486 a.C.) y Jerjes I (ca. 486-465 a.C.), acompañadas por diversos relieves de época sasánida, de los reyes Ardahšir I (ca. 226-242), Šahbur I (ca. 241-272) y Vahrām II (ca. 276-293). La construcción que se ve a la izquierda, de época aqueménida, se llama “Cubo de Zarathušta” (Ka’ba-ye Zardošt), y es similar a otro que se encuentra en Pasargada.

El 30 de Enero de este año, diversos medios digitales (pincha aquí , aquí y aquí, partiendo todos de la agencia de noticias iraní, IRNA) han dado a conocer el descubrimiento de una nueva inscripción en persa antiguo. Los investigadores iraníes M. Durodi (Shiraz) y S. Delshad (Berlín) han sacado a la luz una breve inscripción trilingüe  en las cercanías de la tumba de Darío I en Naqsh-i-Rustam, cubierta hasta ahora por el musgo y la suciedad. Henkelman, de la École Practique des Hautes Études de la Sorbona de París, ha confirmado la importancia de la inscripción.

 

 

La tumba de Darío nos había ofrecido ya un rico repertorio de inscripciones. La inscripción DNa se sitúa en el panel superior, junto a la figura que representa a Darío en su trono, adorando a Ahura Mazdā en un altar, sostenido todo ello por tres filas de súbditos, y se considera una autobiografía política del rey y de sus logros (DNa 39-45 ciyākaram avā dahyāva tayā Dārayavauš xšāyaθiya adāraya, patikarā dīdi tayai̯ gāθum baranti; adā xšnāsāhi, ada-tai̯ azdā bavāti: Pārsahyā martiyahyā dūrai̯ r̥štiš parāgmatā “—¿Cuántos son los países que tiene el rey Darío? —¡Mira las figuras que llevan el trono!; entonces sabrás, entonces te será conocido: “lejos ha llegado la lanza del persa (…)”).

DNb, situada a los lados de la puerta de la tumba, vendría a ser una suerte de testamento ético de Darío, y contiene una parte final exhortativa, dirigida a los jóvenes (DNb 5-52 marīkā dr̥šam azdā kušuvā, ciyākaram ahí, ciyākaram-tai̯ ūnarā, ciyākaram-tai̯ parīyanam “¡joven! hazte bien consciente de cómo eres, cómo son tus cualidades, cómo tu comportamiento”). Las figuras de los súbditos que soportan el trono llevan cada una su cartel identificativo (p.ej. DNe 1 ayam Pārsa “este es persa”, DNe 2 ayam Māda “este es medo”, … DNe 4 ayam Parθava “este es parto”, … DNe 6 ayam Bāxtriya “este es bactrio”, … DNe 13 ayam Hinduš “este es indio”… DNe 23 ayam Yau̯na “este es jonio”).

Al parecer, la nueva inscripción es un cartel identificativo de uno de los personajes que aparecen representados en los relieves de la tumba, pertenecientes a la corte del gran rey. Será, por lo tanto, similar a las que identifican a los personajes situados en el lateral izquierdo de la inscripción:

DNc     Gau̯b(a)ruva : Pātišuvariš : Dārayavahau̯š : xšāyaθiyahyā : r̥štibara  “Gobrias el Patiscorio, portador de la lanza del rey Darío.”

DNd    Aspacanā : vaçabara : Dārayavahau̯š : xšāyaθiyahyā : isuvām : dārayati “Aspatines, ayuda de cámara (lit.: “portador del vestido”), sostiene el carcaj del rey Darío.”

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Texto de las inscripciones citadas según R. Schmitt, Die Altpersischen Inschriften der Achaimeniden (editio minor), Wiesbaden, Reichert Verlag, 2009.

Fuente de la imagen: Wikipedia

Francisco J. Rubio Orecilla

Tercer premio del concurso de Fotoclásica II

El tercer premio de Fotoclásica II ha recaído en la foto titulada “Rapto de Europa” de Aleksandar Dilyanov Lyubenov, de 2º de la ESO, IES Francisco Salinas, prof.: María Antonia Sierra Sánchez.

rapto.jpg

Esta escultura de hormigón blanco fue creada por Agustín Casillas en 1963. Se encuentra en Salamanca, en el Parque de la Alamedilla, cerca del estanque.

Representa el instante en que Europa se monta en el toro blanco (que no es otro que Zeus convertido en animal) para poder acercarse a la mujer, momentos antes de correr hacia el mar y nadar hasta Creta.

Semónides y el Mediterráneo

“Y otros
revolcados en medio del huracán marino
y entre las muchas olas de un mar cárdeno,
mueren, aunque luchaban
por ganarse la vida”.

Semónides en traducción de Aurora Luque (Aquel vivir del mar, 2015, página 90)

En apenas mes y medio, más de 200 personas han sido contabilizadas como muertas en el mar Mediterráneo este 2019. En los últimos años, el Mare Nostrum se ha convertido en una fosa común, como desgraciadamente hemos hecho eco en este blog desde sus inicios (pica aquí y aquí ). Esta transformación del Mediterráneo ha sido posible gracias a las eficaces necropolíticas de nuestros gobernantes e instituciones, que olvidando aquel principio de hospitalidad que rigió la mediterraneidad de los griegos, mantienen barcos de rescate atracados en sus puertos, sin permitirles actuar.

Para más información y datos exactos sobre lo que ha ocurrido en estos dos primeros meses del año recomiendo leer este reportaje de Contrainformación.es.

Marta Martín Díaz

 

Roma en Una llama entre cenizas

Hace poco me recomendaron el bestseller Una llama entre cenizas, de la autora Sabaa Tahir, el inicio de una saga que en principio consta de tres libros, de los cuales el tercero hasta junio no se publicará en nuestro idioma.

La verdad es que Una llama entre cenizas se lee bastante bien y además muy rápidamente, ya que engancha desde el principio. Aunque, sin duda, lo que más me llamó la atención nada más empezar a leer fue la idiosincrasia de uno de los pueblos presentados, los “marciales”: una sociedad militar (estaba claro que la presencia de Marte en el nombre no era fortuita) que ha sometido a otros pueblos, como los “académicos” o los “tribales”, gracias sobre todo a su superioridad militar, aunque también mediante distintos acuerdos. Además, los “marciales” se organizan bajo el poder de un imperio, encabezado por Taius y en el que, a pesar de la ingente autoridad del emperador, cada vez cobran más influencia e importancia las gentes. Sí, la figura de la gens recobra todo su antiguo poder en este libro, publicado unos pocos milenios después por primera vez (2015). Además, la mayoría de las gentes llevan su nombre incluso concertado correctamente (gens Veturia, gens Taia…), todo un lujo para una obra tan actual, ya que apenas nadie acierta a la hora de preservar la norma de la concordancia en las expresiones latinas (¿casualidad que la autora sea estadounidense y angloparlante?). Además, los nombres propios mantienen su forma correcta, como en el caso del ya citado emperador Taius o en el del protagonista, Elias Veturius. A todo esto tenemos que sumarle el hecho de que casi todos los nombres “marciales” perfectamente podrían haber sido prestados de la antigüedad clásica, como el de la protagonista, Helene, o el del antagonista, Marcus, así como personajes mucho más secundarios, como la hermana de Helene, Livia, o “marciales” apenas mencionados una vez: Julius, Ceres, Lavinia… La guinda del pastel fue descubrir la existencia de la figura de los augures, que además son veneradísimos y muy poderosos, o la de las legiones y los legionarios.

Todo esto me llevó a investigar un poco acerca de la obra. Apenas comencé, ya en varias páginas se afirmaba que la saga era una distopía (es decir, “una sociedad ficticia indeseable en sí misma”, según la Wikipedia) basada en la antigua Roma principalmente, aunque también en otros pueblos, como los beduinos, enmascarados en los “tribales”. Por lo tanto, la esencia de Roma vive latente tanto en la primera parte como en la segunda, Una antorcha en las tinieblas, y ha servido, sin duda alguna, de clara referencia e inspiración a la autora para construir sus pueblos y sus personajes.

No obstante, creo que la influencia de Roma se queda ahí, ya que nadie debe esperarse una novela histórica o una obra excelentemente documentada sobre la Roma antigua, porque el mundo que se nos presenta es uno ajeno a nuestra Tierra y a todo lo que en ella pueda haberse dado. Además, los “marciales” se muestran especialmente crueles, violentos y sanguinarios, sin referencias a su arte o su religión (más allá de los augures), con lo que nos quedaríamos con el lado más nefasto de Roma.

Con todo, este libro no es para nada pionero en lo suyo ni en sus fuentes de inspiración. Ya en 2008, con el comienzo de la saga reina de las distopías, Los Juegos del Hambre, la autora Suzanne Collins se fijaba en Roma para modelar el distrito del Capitolio y para dar nombre a su nuevo país, denominado Panem por la expresión en latín Panem et circenses. Y hay muchísimos más libros con claros guiños a Roma y Grecia: desde el famosísimo Harry Potter hasta otras muchas exitosas distopías, como Amanecer Rojo.

La literatura juvenil, sin duda, también está reconociendo cada vez más el valor de lo clásico. Por ello quizá se han sucedido numerosas críticas a Sabaa Tahir por no saber reflejar el mundo romano como realmente era en cuestiones éticas, culturales o históricas en su saga de supuesta inspiración romana. Quizá todas estas críticas sean más que justificadas, pues todos los clichés, más bien con matices negativos, empleados en esta (y creo que en casi todas las nuevas distopías) no sólo desvalorizan la inmensa belleza del mundo clásico, presentándolo con una simpleza sin matices y centrándose, en el caso de Roma, en la esclavitud, la violencia y la opresión, sino que dejan de lado la filosofía, el arte, la escultura, la historia, la literatura, … para arrojar una imagen oscura despojada de la verdadera esencia de lo clásico, como algunos youtubers y blogueros han señalado, y que, creo, deja una impresión sesgada en la gran mayoría que, por desgracia (o por las últimas tendencias de la educación nacional), no conocen ni poseen las herramientas para filtrar estos contenidos.

Julián Bautista

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