Irene Vallejo, filóloga clásica, novelista y periodista

Irene Vallejo (Zaragoza, 1979), filóloga clásica de formación, escribe semanalmente en el Heraldo de Aragón una columna en la que analiza la realidad actual iluminándola con la luz de los clásicos. Esa es también una aspiración de este blog, por eso nos ha parecido adecuado dedicarle este espacio. La autora ha publicado en dos ocasiones una selección de sus columnas: El pasado que te espera (2010) y Alguien habló de nosotros (2017). En este último libro se incluye el siguiente texto:

Expiación

En un episodio de Los Simpson, Homer asesora con cinismo a sus compañeros de trabajo: “Si algo va mal en la central nuclear, culpad al tipo que no habla inglés”. Es un resorte primitivo que sobrevive en nuestras mentes: la tentación de echarle el muerto a otro. Lo seguimos haciendo, en la vida privada y en la colectiva. Y el mejor candidato es siempre el más desprotegido. Antiguamente los judíos elegían un macho cabrío, lo llevaban al desierto y lo apedreaban para que pagase por los pecados de la comunidad. De ahí viene la expresión chivo expiatorio. En tiempos de las cruzadas, se pensaba que las cabezas de turcos decapitados purgaban todos los males. Los atenienses celebraban sus fiestas Targelias, a fin de mayo, con el sacrificio ritual de dos personas a quienes culpabilizaban del hambre, las sequías, pestes o terremotos. Las arrastraban fuera de la ciudad y algunas veces se limitaban a desterrarlas, pero a menudo las lanzaban por un precipicio, las lapidaban o las linchaban. Creían que el mal siempre viene de fuera y debe ser expulsado con violencia. Solían escoger a esclavos, extranjeros, enfermos, individuos con malformaciones, gente sola. Llamaban a su víctima propiciatoria pharmakos, de donde procede nuestra palabra fármaco, como si su sangre eliminase la enfermedad. Todavía hoy algunos quieren alcanzar la salud social extirpando al extraño.

Eusebia Tarriño Ruiz

 

Guía por el León romano II: el centro de interpretación

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CENTRO DE INTERPRETACIÓN DEL LEÓN ROMANO

Para llegar a este museo debemos seguir a pie el trayecto de la muralla antigua por el lado izquierdo hasta llegar a la Plaza del Espolón (donde se ubica el castillo de León, antigua cárcel).

Este museo consta de tres plantas, de ellas la planta baja y la segunda planta están destinadas a mostrar la vida del León romano. De esta manera, la planta baja se divide   en cinco salas. En la primera de ellas se mostrará una visión general de Roma y su ejército con paneles e imágenes (la expansión romana, la importancia de las legiones, las enseñas militares como el águila y el vexillum, la vida cotidiana de un legionario: adiestramiento, desfiles y ceremonias religiosas, cuidados medicinales, castra…). Además, se podrá ver una representación del equipamiento del legionario.

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Parte de la muralla en la primera sala.

La segunda sala, titulada “Hispanias pacavi”, tratará de una manera más específica de la conquista de Hispania: las batallas contra los pueblos prerromanos, cántabros y astures vencidos por los romanos; la gran importancia que daban a la región noroeste peninsular debido a las minas de oro y el establecimiento de campamentos militares para su cuidado. Aparecen también emplazamientos en la provincia de León importantísimos: Asturica Augusta (actual Astorga, ciudad romana con gran relevancia para el control de las explotaciones auríferas por su colocación geoestratégica) o Lancia (ciudad astur que permaneció como ciudad romana hasta el siglo IV).

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En la tercera sala, titulada “El León Romano”, se podrá leer sobre las continuadas intervenciones arqueológicas realizadas en el subsuelo leonés. Destaca además una tabla cronológica comparativa de los sucesos en la Hispania tarraconensis en el marco de la sucesión de los emperadores romanosLegio 7

En la cuarta sala se hablará de las dos legiones que ocuparon la actual León: la Legio VI Victrix y la Legio VII Gemina.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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En la quinta sala se podrá ver una representación del contubernium, donde se albergaban los legionarios

La sexta sala tratará de manera única la Legio VII Gemina y su campamento permanente en León, único en Hispania. Además, se encontrará en esta sala la explicación de Ad legionem, un asentamiento civil cerca del campamento de Legio.Se muestran las principales evidencias conocidas del campamento levantado por la legio VII en el último cuarto del siglo I d.C., que perdurará hasta el final del mundo romano. Se presta especial atención también a los asentamientos civiles surgidos en el entorno del enclave legionario, además de abordar aspectos relacionados con la vida de los habitantes de la antigua Legio

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Excavación del acueducto romano de Legio.

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La primera planta está destinada a una Historia de León más reciente, cuyos fondos se deben al Archivo Municipal de León. Puede ser interesante para mostrar al alumnado un León más cercano a la actualidad.

En la segunda planta se muestra el paso de un asentamiento militar como era Legio a una ciudad como León (“De legio a leione”). Entonces, se trata el periodo bajoimperial en Legio, la tardoantigüedad (siglos V-VII d.C.) y el León más moderno. Además, hay una sala en la que se reproduce un video que trata de la historia romana de León; tras finalizar este video, se puede pasar a caminar por encima de la muralla romana:

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Desde lo alto de las murallas.

Continuará

Mª Teresa Romero Martínez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Webgrafía:

http://www.viatorimperi.com/leon

https://latunicadeneso.wordpress.com/tag/centro-de-interpretacion-del-leon-romano/

http://www.aytoleon.es/es/ayuntamiento/areasmunicipales/patrimonio/rutasleon/Paginas/rutaromana.aspx

http://www.aytoleon.es/es/ayuntamiento/areasmunicipales/patrimonio/visitar/Paginas/criptaarqueol%C3%B3gicadepuertaobispo.aspx

http://www.terranostrum.es/turismo/ruta-del-leon-romano (Con mapa, guía).

http://lugaresconhistoria.com/leon-romano

https://www.romanorumvita.com/?page_id=5642&lang=es

https://issuu.com/romanorumvita/docs/guia_didactica

[1]http://www.terranostrum.es/turismo/ruta-del-leon-romano

[2]https://www.youtube.com/watch?v=ax58sbsNAYQ. Visita virtual a los orígenes de León.

[3]http://www.leon.es/Visitar/Museos/centro_interpretacion_leon_romano

[4]http://www.terranostrum.es/turismo/ruta-del-leon-romano

[5]http://www.terranostrum.es/turismo/ruta-del-leon-romano

[6]http://www.terranostrum.es/turismo/ruta-del-leon-romano

[7]http://www.museodeleon.com/cgi-bin/zdoc30/media.pl?c=100440

[8]http://www.museodeleon.com/cgi-bin/zdoc30/media.pl?c=100432

[9]https://es.wikipedia.org/wiki/Convento_de_San_Marcos_(Le%C3%B3n)

[10]https://es.wikipedia.org/wiki/Catedral_de_Le%C3%B3n

Adiós, Forges

Forges tocaba a todos, becarios, amas de casa, médicos y enfermos, niños solitarios, viejecitas de pueblo, …;  y también a los de clásicas.

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LOS MITOS QUE ESCONDEN LAS PLANTAS

La mayoría de los nombres científicos con los que se nombra a las plantas medicinales esconden historias fascinantes que explican de manera mitológica por qué se les atribuyen estos nombres a cada una de ellas. Aquí os dejo un repertorio con los mitos que me han parecido más interesantes, y que seguramente os despertará la curiosidad para seguir investigando más acerca de este tema:

Mirra

Nombre científico: Commiphora myrrhamirra

Mito: Se dice que Mirra era una princesa de origen incierto (se discute entre Libia, Chipre o Asiria) cuya belleza era, según su madre, comparable a la de la diosa Venus. Esta, como castigo a la ofensa, provocó que la princesa se enamorara de su propio padre. Tal era su amor que se acostó con él fingiendo ser otra para que no se enterara de ello. No obstante, su padre acabó por saberlo y, como venganza, la persiguió por todas partes con un hacha. Venus, al ver aquello, se compadeció de Mirra y la convirtió en el árbol que le pone nombre. Nueve meses después nació del tronco del árbol, fruto del incesto, el cazador Adonis.

Rosa y Anémona

Nombres científicos: Rosa gallica; Anemone coronaria

Rosa gallica
Rosa gallica

Anemona

Anemone coronaria

Mito: Durante cierto tiempo, Venus tuvo dos amantes al mismo tiempo; el dios de la guerra Marte y el joven cazador Adonis. Marte, al descubrirlo, tramó una venganza con tal de  acabar con él, para lo cual se convirtió en jabalí y esperó entre los árboles a que el joven saliera a cazar. Adonis así lo hizo, pese a los esfuerzos de Venus por retenerlo, ya que intuía que alguna desgracia iba a pasarle. El cazador, mientras se adentraba en el bosque, vio el jabalí. Adonis intentó defenderse y matarlo, pero tanto la fuerza como la magnitud del animal jugaban en su contra de tal manera que, finalmente, murió. Tras hallarlo muerto, la diosa del amor lloró desconsolada a su lado. De aquellas lágrimas nació la anemona y de la sangre que emanaba del cuerpo del cazador, la rosa.

Pino

Nombre científico: Pinuspino

Mito: El dios del viento del norte, Bóreas y el semidiós de los rebaños y pastores, Pan, se disputaban continuamente el amor de la ninfa Pitys (en griego, pino). Esta, tras un largo tiempo de hostilidades entre los dos pretendientes, escogió a Pan. Bóreas, como venganza, la estrelló contra una roca y, de esta manera, la mató. Gea, compadeciéndose de ella, la convirtió en el árbol que le da nombre.

Hierba verruguera

Nombre científico: Heliotropium europaeum hierba verruguera

Mito: La diosa Venus, enfadada con el Sol por haber revelado a su marido, el dios Vulcano, su adulterio con Marte, se vengó haciendo que el Sol se enamorara de la ninfa Leucótoe, pero que a su vez la hermana de Leucótoe, Clitia, estuviera perdidamente enamorada del astro. Clitia, sintiéndose rechazada y sabiendo que el Sol y su hermana mantenían relaciones, se lo contó todo a su padre. Este, enfadado, enterró a su hija viva. Tras conocer el Sol la desgracia de su amada y sabiendo que la culpable había sido Clitia, la rehuyó. La ninfa, tremendamente apenada, se fue consumiendo viendo pasar a su amado desde que amanecía hasta que anochecía, hasta que finalmente los dioses, sintiendo compasión por ella, la convirtieron en la planta del Heliotropo, cuyas flores se vuelven hacia el Sol.

Encina y Roble

Nombres científicos: Quercus ilex; Quercus robur

roble
Quercus robur

Mito: Júpiter, dios de los cielos, y Mercurio, dios mensajero, bajaron a la tierra bajo la apariencia de viajeros cansados pidiendo de casa en casa cierta hospitalidad para ver cómo de generosos eran en el pueblo donde se encontraban. Tan solo una pareja de ancianos, Filemón y Baucis, los acogieron en su hogar, a pesar de lo pobres que eran. Ambos dioses, tras mostrar su verdadera identidad, les dijeron que, como agradecimiento, les concederían cualquier deseo que pidiesen. Sin pensárselo mucho, la pareja de enamorados respondió que querían morir a la vez y estar juntos eternamente.

encina
Quercus ilex

Por ello, cuando les llegó su hora, Júpiter los convirtió al mismo tiempo en árboles: a Baucis en una encina y a Filemón en un roble, estando uno al lado del otro.

 

 

 

Marta Serra Marí

Viriato

Viriato -o Viriathus en latín- es el nombre de un pastor y caudillo lusitano de la Antigüedad que no tardó en convertirse en leyenda. Nació en algún momento del siglo II a.C. en el territorio que, más tarde, tras la conquista romana de la península Ibérica y su conversión en provincia, recibió el nombre de Lusitania. Los lusitanos se encontraban principalmente en la parte central de la actual Portugal, extendiéndose de norte a sur desde el río Duero hasta el sur del Guadiana y de oeste a este desde la costa Atlántica hacia el interior peninsular, donde se encontraban otras tribus de origen céltico como los vetones, conocidos por los becerros de piedra. El origen de los lusitanos, por otro lado, es incierto; lo único seguro es que se trataba de una tribu indoeuropea.

Todas las menciones sobre Viriato pertenecen a fuentes clásicas. Cicerón habla brevemente de él  en su tratado filosófico De Oficiis y Apiano, historiador romano de origen griego, lo hace en el libro VI de su Historia romana con motivo del engaño sufrido por los lusitanos a mediados del siglo II: el entonces gobernador de la Hispania Ulterior, Galba, tras prometerles tierras que cultivar y donde asentarse en paz, les tendió una trampa ayudado por Licinio Lúculo -gobernador de la Hispania Citerior-, en la que un gran número de lusitanos desarmados fue asesinado sin poder defenderse. Según Apiano, Viriato fue uno de los pocos supervivientes de la masacre que, posteriormente, acabó convirtiéndose en caudillo y dirigiendo la resistencia lusitana -junto a otras tribus en su mayoría célticas – frente a la conquista romana de la Península Ibérica.

El episodio que lo consolidó como jefe militar fue la estratagema que consiguió llevar a cabo frente al ejército de Cayo Vetilio en el año 147 a.C., enfrentamiento que en un primer momento parecía decidido a favor del ejército romano.  Cercados en la ciudad de Urso -actual Osuna, en la provincia de Sevilla-, los lusitanos recibieron una oferta para pactar con los romanos, algo que fue rechazado. Pese a su posición de inferioridad, consiguieron derrotar al ejército de Vetilio y la fama de Viriato comenzó a expandirse. En las Periochae de Tito Livio, una serie de resúmenes de su obra Ab urbe condita, se menciona esta derrota y el terror que inspiraba entre las tropas romanas como el motivo por el que se precisaría de la ayuda de un cónsul y su ejército.

En los años sucesivos, el lusitano arrebató la victoria a todos los gobernadores enviados por Roma que marcharon contra el gran ejército que logró unificar bajo su mando. Este hecho era algo novedoso en las tribus de la península, acostumbradas a elegir y regirse por sus propios jefes militares; por otro lado, algo necesario para hacer frente a las poderosas legiones del ejército romano.

Una táctica militar utilizada recurrentemente a lo largo de la Historia y conocida a partir de la ocupación francesa de España en el siglo XIX como guerra de guerrillas fue la segunda novedad que contribuyó a hacer frente a la ocupación romana de la península. Sin embargo, la suerte del ejército de Viriato no tardó en mermar. Conforme al relato de Apiano, en el año 142 a.C. Roma entregó el mando de dos legiones al entonces cónsul Máximo Serviliano, además de recurrir a jinetes númidas -tribus nómadas de origen bereber, en la actual Libia- y algún que otro elefante. Serviliano acabó siendo derrotado y firmó un tratado de paz con Viriato en el que le concedía el título de rey de Lusitania y la paz entre Roma y su tribu. Sin embargo, Servilio Cepión, sucesor de Serviliano y detractor del pacto, logró convencer al senado de reanudar la guerra.

En un primer momento, Viriato siguió celebrando la victoria pero su ejército se encontraba muy debilitado por la guerra, que se había alargado hasta llegar a los ocho años. Cepión, tras recibir ayuda enviada desde Roma, sobornó a los embajadores que el lusitano envió para pactar definitivamente la paz: estos últimos lo asesinaron durante la noche mientras dormía en su tienda.

El año 139 a.C. la muerte de Viriato supuso el fin de la resistencia lusitana, que no consiguió recuperarse de la pérdida. El ejército se rindió cerca del río Guadalquivir mientras huía de las legiones de Cepión. Este año también dio origen a diversas leyendas como la que aún hoy circula acerca de la suerte de los embajadores que traicionaron a Viriato: Cepión, que les había prometido favores como pago por el asesinato, en cambio, les dio muerte formulando la sentencia “Roma no paga a traidores”.

Candela Prieto Serres

Digilosofía: un compuesto aberrante

digilosofíaUno de los principales bancos españoles ha lanzado una campaña publicitaria basada en la extraña palabra digilosofía. No somos los primeros en sorprendernos de este compuesto bastante aberrante. Antonio Salvadores en su blog letrasmolan le dedica un comentario, “Digilosofía. Ese curioso acrónimo”, en la misma línea de este nuestro.

La pregunta que nos hacemos muchos hablantes, como señala Antonio Salvadores, es por qué no se ha usado “digitosofía” que hubiera sido mucho más comprensible. Aparentemente no había razones de marca registrada porque en nuestras búsquedas “digitosofía” (o en inglés “digitosophy”) no son términos registrados, ni en uso; en realidad la mayoría de las apariciones de esas palabras en Google son posteriores a la introducción de “digilosofía” y “digilosophy” en la campaña que comentamos.

Así las cosas parece que el motivo de esta anómala composición es solo ignorancia. Vayamos por partes. Un hablante español o inglés con digi- no identifica digital porque todas las palabras derivadas de lat. digitus (digitación, digitado, digital, digitalina, digitalización, digitar, digitiforme, digitígrado, digitopuntura), tienen en español, o en general en idiomas modernos occidentales, una -t-, incluido dedo donde la -t- ha evolucionado a -d-.

Peor es lo que ocurre con la segunda parte del compuesto. Creo que la mayoría de la gente con cierta formación sabe, porque así se lo han explicado en la escuela o en el instituto en repetidas ocasiones, que filosofía es un término compuesto de φίλος ‘amigo’ y σοφία ‘conocimiento’ (en realidad, expresado con más detalle, φιλοσοφία es un derivado de φιλόσοφος, siendo esta última palabra la que significa ‘amigo del conocimiento’). Es decir, que una mayoría de hablantes asocian la terminación -sofía con filosofía. Es verdad que según el Diccionario de la Lengua Española, -sofía es segundo elemento de compuesto en alguna otra palabra española como antroposofía, demosofía y teosofía y propiamente -sofía no significa ‘filosofía’, sino ‘conocimiento’; pero son  palabras raras y muchísimo menos frecuentes que filosofía, con lo que en realidad -sofía lo vinculamos a filosofía. No ocurre lo mismo con -losofía que solo produce extrañeza porque no sabemos interpretar ese -lo-.

Sin embargo, digitosofía sería ‘conocimiento de lo digital’ para los más cultos y ‘filosofía digital’ para los que lo son menos, por tanto, tendrían sentido los dos elementos del compuesto para todo el mundo. No es momento ahora de discutir qué significa filosofía para una empresa o un banco, porque probablemente no tenga mucho que ver con lo que significaba para Platón o Aristóteles.

Se nos ocurre que otro posible motivo de esta anómala creación podría ser que los creadores de la campaña buscaban provocar extrañeza en el público al que va destinada y así tener mayor impacto publicitario. Nos parece una hipótesis poco verosímil.

Lo más probable es que sea pura y sencilla ignorancia, falta de cuidado y documentación en la selección de un término que es el núcleo de una campaña publicitaria de millones de euros.

Francisco Cortés Gabaudan

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