La Roma de los Manel

En el año 2008, el grupo catalán Manel publicó su primer álbum: aquel Els millors professors europeus que les catapultó al número uno de ventas y les consignó como grupo revelación del año.

Mucho se ha hablado desde entonces del costumbrismo que, especialmente en sus dos primeros discos, impregnaba las letras. Pero, como señaló Guillem Gisbert (en esta entrevista a cargo de Nacho Vegas), letrista principal del grupo, a este propósito: «Lo hay [costumbrismo], pero no tanto. Teníamos un pie en la realidad, pero también estaba la fantasía».

He aquí el ejemplo perfecto de esta combinación (puedes ver el video aquí):

Si hagués nascut a Roma, fa més de dos mil anys,
viuria en un Imperi, tindríem un esclau,
i àmfores al pati plenes d’oli i vi
i una estàtua de marbre dedicada a mi.

Si hagués nascut a Roma, fa més de dos mil anys,
no faria olor de xampú el teu cabell daurat,
oferiríem bous als déus, brindaríem amb soldats
i ens despertaria un carro pujant per l’empedrat.

I els turistes es fan fotos on tu i jo vam esmorzar,
són les coses bones de passar a l’eternitat,
i una guia els ensenya el mosaic del menjador,
es retraten i passegen per la nostra habitació.

I ara un nen dibuixa a llapis a la sala del museu
el braçalet de maragdes que t’embolicava el peu
i un submarinista troba els nostres gots i els nostres plats,
són les coses bones de passar a l’eternitat.

Si hubiese nacido en Roma, hace más de dos mil años,
viviría en un Imperio, tendríamos un esclavo,
y ánforas en el patio llenas de aceite y vino,
y una estatua de mármol dedicada a mí.

Si hubiese nacido en Roma, hace más de dos mil años,
no olería a champú tu cabello dorado,
ofreceríamos bueyes a los dioses, brindaríamos con soldados
y nos despertaría un carro subiendo por el empedrado.

Y los turistas se hacen fotos donde tú y yo desayunamos,
son las cosas buenas de pasar a la eternidad,
y un guía les enseña el mosaico del comedor,
se retratan y pasean por nuestra habitación.

Y ahora un niño dibuja a lápiz en la sala del museo
el brazalete de esmeraldas que te envolvía el pie
y un submarinista encuentra nuestros vasos y nuestros platos,
son las cosas buenas de pasar a la eternidad.

Por cierto, a esta Roma le sigue una canción con no menos reminiscencias clásicas, llamada Captatio Benevolentiae (en términos retóricos “ganarse el favor del público”)

(Tanto la letra original en catalán como su traducción al castellano se encuentran aquí)

Marta Martín Díaz

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