Nueva traducción de Safo

Saludamos la aparición de una nueva traducción de Safo, la de Juan Manuel Macías (filólogo, poeta, traductor, entre otros, de Cavafis y de Maria Polydouri, y Premio 2013 de la Sociedad Griega de Traductores de Literatura), publicada en La Oficina de Arte y Ediciones, una pequeña editorial que, como su nombre indica, desde hace tiempo nos ofrece libros que aúnan la calidad de los textos con la belleza visual (Si quieres saber más de ella, pincha aquí). Con estas Poesías de Safo y con una nueva traducción de El retrato del artista adolescente, la editorial inaugura su nueva colección de Clásicos Universales, que esperamos que incluya más obras de nuestros antiguos clásicos. (Estamos seguros de que así será puesto que La Oficina cuenta en su catálogo con originales propuestas como, por ejemplo, la edición de los Edipos de Sófocles y Hölderlin en una edición trilingüe que incluye un DVD con el «Edipo re» de Pier Paolo Pasolini.)

El libro de Poesías de Safo es una edición bilingüe con prólogo y notas del mismo traductor, Juan Manuel Macías. El próximo miércoles 21 será presentado en Madrid a las 19:00 horas, en la librería Rafael Alberti (C./ Tutor 57). (Puedes ver aquí el anuncio de su publicación y un video relacionado en el blog de Macías)

Susana González

Un descubrimiento en La Alcudia reescribe la historia de Ilici

Nuestras amables colaboradoras Manuela y Mª Ángeles Martín nos envían esta noticia publicada el 9 de junio en Noticias de la Ciencia y la Tecnología, que reproducimos:

El descubrimiento de un ánfora romana junto a un fragmento de tinaja ibérica en La Alcudia de Elche desmonta un trozo de la historia de Ilici que empezaba a ser refrendada por recientes revisiones de la documentación de las excavaciones antiguas.

Cuando todos los estudios que se venían realizando sobre la fase histórica a la que se podría asociar el hallazgo del ánfora corresponden a la primera fundación colonial romana de Ilici, datada a finales de los años 40 del siglo I a.C., las dos piezas encontradas juntas cuestionan la fecha dada hasta ahora como válida por los expertos.

A esta conclusión ha llegado Héctor Uroz, miembro del equipo del Proyecto “Damas y Héroes. Tras la Ilici ibérica” y especialista en iconografía ibérica. El también profesor de Historia Antigua de la Universidad de Murcia apunta que el descubrimiento “abre una nueva perspectiva, más amplia y compleja, en la que el factor Roma, va adquiriendo más importancia en la gestación de, al menos, algunos de estos vasos”. Y, desde luego, “lo que está poniendo de manifiesto es la necesidad y la relevancia del trabajo de campo, de la excavación arqueológica, porque nos proporciona nuevas fuentes sobre las que construir la Historia”. No obstante, distingue que “el hallazgo no significa que haya que desmontar de un plumazo todo lo que pensamos sobre la iconografía ibérica final de La Alcudia, ni mucho menos”.

Las excavaciones arqueológicas efectuadas en el proyecto Damas y Héroes. Tras la Ilici ibérica, financiado por la Universidad de Alicante y el Ayuntamiento de Elche (España), bajo la dirección científica del catedrático de Historia antigua de la UA, José Uroz Sáez, localizaban recientemente en una fosa asociados un ánfora romana de tipo Ovoide 5 con un fragmento de tinaja ibérica con decoración figurada, con representaciones de lobo-carnassier y aves.

“Por la cronología que aporta el ánfora, la fase histórica a la que podríamos asociar el hallazgo es a la primera fundación colonial romana de Ilici, a finales de los años 40 del siglo I a.C.”. El experto Héctor Uroz esto avisa que “ello contrasta con la datación que se ha barajado tradicionalmente para estos vasos ibéricos, localizados en un momento ibérico algo más antiguo y previo a la fundación romana, y que se estaba empezando a ver refrendada también por recientes revisiones de la documentación de las excavaciones antiguas que se están llevando a cabo desde la Fundación La Alcudia”.

En términos genéricos, los especialistas suelen asociar estos vasos y su iconografía a una especie de “propaganda de la aristocracia ibérica”, que basa la legitimidad de su poder en la conexión con un pasado mítico y heroico. “La cuestión es – plantea el investigador – hacia quién va dirigido ese mensaje, si hacia las clientelas ibéricas o/y el nuevo poder romano, al que querían mostrar su valía, y ello depende de su momento de producción”. El profesor de la UMU abre un nuevo debate científico al afirmar “conocemos algún caso en el que estos vasos son encargados en pleno ambiente romano, como es el caso de la colonia de Valentia, y en el que el factor aristocracia ibérica brilla por su ausencia. ¿Es así como debemos valorar algunos de los vasos de La Alcudia? Yo creo que no”.

El proyecto Damas y Héroes. Tras la Ilici ibérica está integrado por un equipo multidisciplinar; se encuentra excavando en el Sector 11 de La Alcudia de Elche, sector donde se halló la Dama de Elche hace 120 años. El objetivo último es aportar información sobre las fases ibéricas de La Alcudia y, al mismo tiempo, encontrar una estratigrafía arqueológica que actúe como reflejo de las distintas fases históricas, que van desde la fase romana tardía hasta la ibérica más antigua, por las que ha pasado el yacimiento de Ilici. Todo esto permitirá encuadrar los hallazgos que, añade Héctor Uroz, “en el caso de este proyecto, están siendo muy numerosos y variados”. (Fuente: UA/DICYT)

Juan Antonio González-Iglesias en el Museo del Prado

El Museo del Prado aparece con frecuencia en este blog. Hoy además aparece junto a un nombre conocido para nosotros, Juan Antonio González-Iglesias, que imparte en el Museo una conferencia titulada “Masculinos y clásicos. Homoeróticos en la colección del Museo del Prado” coincidiendo con el recorrido expositivo La mirada del otro: escenario para la diferencia. Será el domingo 18 de junio a las 12:00.

Más información aquí

P. Márkaris, Muerte en Estambul: ¿Y el Griego?

¿Les apetece embarcarse rumbo a Estambul? ¿Conocer los secretos de sus monumentos, sus barrios, sus gentes? ¿Saber no ya de la coexistencia entre griegos y turcos, sino del sentir de los helenos, de los que se quedaron y de los que partieron? ¿De los sentimientos encontrados entre los oriundos de la Grecia continental en viaje turístico por Turquía y los constantinopolitanos? ¿De los griegos del Ponto, de los karamanlíes, esos griegos ortodoxos turcoparlantes que habitaban en Capadocia? ¿De las tragedias escondidas de gentes humildes que sufrieron el intercambio de poblaciones? ¿Y qué me dicen de prolongar el viaje hasta Trebisonda, no en el barco de los Argonautas, claro está, en un moderno avión para así desvelar y cerrar el destino de una mujer singular, inocente, culpable, terrible? No, no es Medea.

Pues si quieren hacerlo y además de la mano de un auténtico polita, su libro es Muerte en Estambul de Petros Márkaris.

Conocerán también a una profesora jubilada de lengua y literatura que ejercía en Estambul. Ella pregunta al comisario Kostas Jaritos si su hija estudió griego antiguo. La hija se crió en Atenas, y “No, cuando Katerina fue al instituto, habían eliminado el griego antiguo de los planes de estudio”.

La señora Sarátsoglu comenta:

“A veces pienso que daría igual si enseñara mi materia en griego antiguo. Lo expliques como lo expliques, los niños tienen las mismas dificultades. Últimamente, tenía la sensación de impartir clases en un colegio extranjero. En el Saint Benoit, en el Colegio Alemán o en el Notre Dame de Sion. Los niños de nuestra escuela aprenden la gramática griega, hablan griego en clase cuando es necesario, pero cuando vuelven a casa hablan su lengua, el árabe. Igual que los alumnos de los colegios extranjeros”.

“¿No hay niños griegos en las escuelas?”, pregunta Jaritos. Y la profesora contesta: “Sí hay. Como hay niños franceses en el Saint Benoit y alemanes en el Colegio Alemán. Pero son una minoría”. Y añade más adelante: “Eso también forma parte de la lucha”. “¿La lucha por la supervivencia?”, vuelve a intervenir Jaritos. Y ella replica: “De una lucha abocada a la derrota, señor comisario. Por eso hacemos lo imposible para que no termine. Mientras sigamos luchando, aplazamos la derrota. –De repente se da cuenta de que se está poniendo pesada e intenta cambiar de tema–: Pero no quiero cansarle hablándole de mis problemas. No me lo tenga en cuenta”.

No me lo tengan en cuenta a mí, si después de animarles tanto, termino con esta tristeza. Pero piensen en sus palabras y mutatis mutandis en lo que vivimos en nuestras aulas con el griego antiguo. Lo que nos jugamos es mucho. Y no podemos permitirnos el lujo de perder.

Henar Velasco López

 

Nueva imagen de las calzadas romanas

Nuestras colaboradoras Eusebia Tarriño y Marta Martín han coincidido en enviarnos una noticia publicada en El País el 8 de junio, que informa de un mapa de las calzadas romanas eleaborado por un estadounidense al modo de un plano del metro. Reproducimos el texto de Héctor Llanos:

“Todos los caminos llevan a Roma”, dice una frase histórica relacionada con el Imperio Romano. La enorme red de calzadas que construyó en su día esta superpotencia marcó el destino de Europa. Ahora, un veinteañero estadounidense que se considera algo friki de los datos, el diseño y la historia ha creado un mapa que simula al los del metro que conecta las principales calzadas romanas del año 125 antes de Cristo. “Estaban tan bien construidas que algunas duraron más de mil años”, cuenta a Verne Sasha Trubetskoy.

La afición favorita de este estudiante de Estadística de la Universidad de Chicago podría haber sido ver series tirado en el sofá, como la de tantos otros. Sin embargo, él dice que prefiere centrarse en su tiempo libre en “recopilar datos y encontrar la forma de presentarlos visualmente”. Por eso, invirtió más de 50 horas en investigar y diseñar este plano.

Carthago Nova (Cartagena), Londinium (Londres), Verona y, por supuesto, Roma son algunos de los lugares reales que aparecen en él. Como algunas vías romanas carecían de nombre histórico, Trubetskoy se ha tomado alguna licencia creativa para poder completar el mapa, combinando nombres auténticos con otros inventados.

En esta simulación, para ir de Tarraco (Tarragona) a Salamantica (Salamanca) habría que tomar la línea azul y hacer transbordo en Hispalis (Sevilla). “A los romanos les encantaban las líneas rectas, incluso si eso significaba dar un enorme rodeo”, comenta. El estadounidense ha obviado las rutas en barco y solo ha incluido las calzadas principales de la enorme red de caminos terrestres existentes, “de lo contrario el mapa sería imposible de visualizar”, explica.

“La reacción ha sido tan grande y positiva que prácticamente se ha convertido en un trabajo a tiempo completo, entre que manejo Twitter, Facebook y las ventas de pósters”, dice Trubetskoy a través del correo electrónico. “España e Italia son los dos países que más acceden al mapa, supongo que por razones de proximidad, al haber sido el corazón del Imperio”, apunta.

¿Tiene algo que ver que un chico nacido en Washington, capital del imperio actual, se haya interesado por el Imperio Romano? “Sí que encuentro muchas similitudes entre Estados Unidos y el Imperio Romano. Me gusta la Historia Romana. Es fascinante cómo una tribu tan pequeña se expandió hasta tales extremos y con un legado que perdura en nuestros días. ¡Para ir de Roma a Byzantium se necesitaban 30 días de viaje!

Como buen empollón, esta espontánea y extraña afición histórica que ha trasladado a algo tan actual como un mapa de metro ha dado a este universitario la oportunidad de sumar nuevos conocimientos. Sus favoritos:

1. “Esas calzadas se mantuvieron durante toda la Edad Media y no es casualidad que tengan el mismo diseño que las autopistas modernas”.

2. Tenían un sistema llamado cursus publicus, algo así como un servicio postal. Estaciones repartidas a intervalos regulares contaban con caballos preparados para ponerse en marcha en cualquier momento. Transportaban mensajes de Roma a Constantinopla en pocos días, en un recorrido que podía llevar un mes.

3. Tuvieron muy pocos errores de ingeniería. Uno de ellos, el de las líneas rectas que comentábamos antes”.

¿Los próximos proyectos de Sasha? “Resucitar Zealandia, el continente oculto del Pacífico, colocar las ciudades de un país (por ejemplo Estados Unidos) en el mapa de otro (por ejemplo España) en función del clima que comparten (Madrid sería Sacramento o California) e inventarme algún nuevo mapa de metro”.

 

Ayer y hoy. Cultura de la Culpa y Crisis Griega

Cuando María Koutentaki me prestó unas semanas atrás dos libros de Petros Márkaris poco podía imaginar cuánto iban a descubrirme Pan, educación y libertad y Con el agua al cuello, y cuánto iban a hacerme cavilar.

La primera novela me desveló una Grecia rota, unas heridas abiertas que arrancan de la “tiranía” de los Coroneles, transitan por los “héroes” de la Politécnica que los combatieron, y golpean en sus herederos, sus “epígonos”, hasta provocar tres asesinatos cuidadosamente planeados por los hijos de los próceres, próceres que campan a sus anchas en el mundo empresarial, universitario y sindicalista.

La descripción de las manifestaciones enfrentadas no ya de conservadores y progresistas o de neonazis e inmigrantes, de jubilados y jóvenes desempleados, radicales, intolerantes, permite al lector ahondar en una brecha generacional que roza el abismo. Roza, porque Márkaris no descuida dejar abierta una espita a la esperanza.

¿Cómo no recordar, entonces, otra célebre obra de la literatura griega moderna, Se busca esperanza de Antonis Samarakis? ¿Cómo no traer a la memoria la caja de Pandora donde queda encerrada la Espera?

Si Pan, educación y libertad, triple enseña de la revolución estudiantil contra los coroneles, suscita la comparación con los logros y carencias de nuestra transición política, Con el agua al cuello pone sobre la mesa los entresijos de una crisis económica compartida.

Pocos como Márkaris capaces de servirse de una cadena de homicidios para mostrar las grietas económicas griegas, desde los excesos de los bancos a las operaciones fraudulentas de las grandes fortunas y fundaciones, los intereses de las agencias que marcan el derrotero o, mejor dicho, la derrota de los países, sin olvidar el desencanto traducido en odio y venganza de los atletas fracasados. ¡Genial la comparación entre el dopaje en el mundo deportivo y bancario!

Pero hay una frase que me golpeó de lleno y casi me obligó a dar cuenta por escrito de estas reflexiones: “Los pecados de los hijos los heredan los hijos, así es la vida” (p. 250). La espeta el director de una empresa perseguidora de morosos a una pobre mujer que acude para interceder por su hija, acosada por las deudas del marido. Pobre abuela que pide que por lo menos dejen en paz a su nieto, pues un día le esperaron a la salida del instituto y le dijeron “Dile a tu padre: ‘Papá, no me dejes huérfano, te lo suplico’” (p. 249).

“Los pecados de los hijos los heredan los hijos, así es la vida”. En plena crisis del siglo XXI –me dije– sigue viva la Cultura de la Culpa que caracterizó a la época arcaica griega, que caminaba con su propia crisis a cuestas.

Es más, me reafirmé con Hasta aquí hemos llegado, apólogo de la trilogía de la crisis de Mákaris (Con el agua al cuello; Liquidación final; Pan, educación, libertad), pues aunque el desenlace es muy otro, en las pesquisas no se descarta que “alguien esté matando a los hijos para vengar la muerte de sus padres” (p.183). Las culpas recaen sobre ellos.

¿Cómo no recordar los versos de Solón “Uno paga al punto, otro después; y otros acaso escapen / ellos mismos, y no les alcance el destino de los dioses en su ataque,/ llega de todos modos de nuevo: sin culpa expían sus obras / ya sus hijos, ya su descendencia en el porvenir” (Elegía a las Musas 29-32)?

¿Cómo no clamar a Zeus con Teognis: “Que ya después / no resulten las temeridades del padre una desgracia para los hijos; / y que los hijos de padre inicuo que con sensatez / obran la justicia, oh Cronida,… / no tengan que pagar la arrogancia paterna./ ¡Séales esto grato a los felices dioses!” (735-41)?

Mas ¿cómo olvidar que de ese pesimismo arcaico brotó en Grecia una nueva planta, la brillante e inigualable época clásica?

Si ellos lo consiguieron, ¿por qué no hemos de lograrlo nosotros? A la griega no olvidemos nunca a Pandora. A la cristiana no echemos en el saco del olvido las palabras de Jesús, cuando sus discípulos en el episodio del ciego de nacimiento se hacen eco de esa misma creencia en la Cultura de la Culpa: “Ni éste ni sus padres pecaron, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios” (Juan 9, 3). Torcidos son sus renglones.

Entre tanto, tributemos el mejor homenaje a los grandes autores griegos, que hoy como hace más de dos mil años, retratan su mundo y nos invitan a pensar: leerlos.

Y demos las gracias nosotros a quien nos ha presentado al último de ellos, Petros Márkaris: Eυχαριστώ πολύ, Μαρία.

Henar Velasco López

 

Ad meliora semper

Una de nuestras lectoras nos consulta sobre el origen de esta expresión latina porque quiere hacerse un tatuaje con ella.

Ad meliora semper es una expresión que no tiene origen clásico. Es cierto que ad meliora es un sintagma (ad, preposición de acusativo, y meliora, comparativo de bonus, -a, -um, neutro plural) que aparece en latín clásico con el significado literal de “hacia cosas mejores” o “para cosas mejores”.

Así Cicerón en su tratado Sobre la vejez 83 dice:

quod sapientissimus quisque aequissimo animo moritur, stultissimus iniquissimo, nonne vobis videtur is animus qui plus cernat et longius, videre se ad meliora proficisci, ille autem cui obtusior sit acies, non videre?

“Y ¿qué me decís de eso de que los más sabios mueren con el mayor sosiego de ánimo y los más necios, con gran desasosiego? ¿No os parece que es el alma que distingue mejor y a más distancia la que se da cuenta de que va a una situación mejor, y en cambio aquella cuya vista es más obtusa, no lo ve?” (Trad.: Esperanza Torrego, Madrid 2009)

Séneca es uno de los autores que lo utiliza con más frecuencia. Veamos un ejemplo de las Epístolas morales a Lucilio 39.3.5:

Quemadmodum flamma surgit in rectum, iacere ac deprimi non potest, non magis quam quiescere, ita noster animus in motu est, eo mobilior et actuosior quo vehementior fuerit. Sed felix qui ad meliora hunc impetum dedit:…

Del mismo modo que la llama se eleva en línea recta y no puede yacer ni inclinarse hacia abajo, como tampoco estar inactiva, así nuestra alma se halla en movimiento, tanto más ágil y activa cuanto más ardorosa fuere. Feliz, no obstante, quien tan gran impulso lo ha consagrado a los mejores ideales (Trad. Carmen Codoñer, Madrid, Gredos 1986)

Sin embargo, en ningún autor clásico aparece junto al adverbio semper (“siempre”)

La locución completa aparece en época medieval en fórmulas litúrgicas utilizadas para los ceremoniales de la coronación de reyes anglosajones y franceses. Reproducimos un ejemplo que pertenece concretamente a la coronación de la reina Judith de Francia que fue desposada por el rey Ethelwulfo de Wessex el 1 de octubre del 856:

Te invocamus Domine, sancte Pater omnipotens, aeterne De­us, ut hanc famulam tuam quam tuae divinae dispensationis providentia in primordio plasmatam usque in hunc praesentem diem, juvenili flore laetantem crescere concessisti: cum tuae pieta­tis dono ditatam, plenam veritatis de die in diem coram Deo & hominibus ad meliora semper proficere facias,….

“Te invocamos, Señor, santo padre omnipotente, Dios eterno, para que a tu sierva, a la que moldeada en el principio por la providencia de tu generosidad divina concediste crecer alegre en la flor de la juventud hasta el día presente, la hagas avanzar de día en día siempre hacia cosas mejores en presencia de Dios y de los hombres, enriquecida con el regalo de tu piedad, llena de verdad…”

Curiosamente en la red, especialmente cuando se trata de tatuajes, suele aparecer semper ad meliora, como podemos ver en la imagen de cabecera. Sin embargo, es preferible mantener el orden del texto latino: ad meliora semper.

Susana González Marín

El I.E.S. Francisco Salinas celebra el bimilenario de Ovidio

Este año 2017 celebramos el bimilenario de la muerte de Publio Ovidio Nasón y desde este blog hemos querido sumarnos y añadir nuestro granito de arena a esta gran montaña de fastos ‒nunca mejor dicho‒ y eventos en honor de la memoria del poeta de Sulmona. Una de las propuestas que salió de los integrantes de este rinconcito de internet fue que los alumnos de Máster de Secundaria realizáramos vídeos con nuestros alumnos de prácticas leyendo a Ovidio. ¡Dicho y hecho! Una servidora y un servidor abajo firmantes hemos dedicado parte de nuestro tiempo de prácticas ‒y libre‒ a elegir poemas y grabar a nuestros queridos alumnos de latín del I.E.S. Francisco Salinas en Salamanca.

Para tal efecto escogimos dos poemas: Amores, 1, 3 para 1º de Bachillerato y Amores, 2, 9 para 2º de Bachillerato. Del amplio abanico poético que teníamos a nuestro alcance los elegimos porque hablan de dos tópicos de la elegía amorosa latina: el pauper amator y la militia Amoris. La traducción escogida es la de Juan Antonio González Iglesias.

En el primer texto (Am.1.3) Ovidio pide a su amada que le quiera, no tiene nada que ofrecerle: ni un noble linaje, ni grandes riquezas; pero sí su arte, sus modales y su amor. Es fantástico ver cómo el poeta realiza un juego metaliterario en el que el que propone a su amada ser la “madre” de sus versos, cómo promete inmortalizarla gracias a la poesía como les sucede a las amantes de  Júpiter: Ío, Leda y Europa. Repetimos aquí lo mismo que dijimos en clase: ¡Qué táctica más hábil para llevar a alguien a la cama! Por tanto, vemos cómo se crea una correlación muy interesante: si la amada del poeta es comparable a las amadas de Júpiter, Ovidio se compara con el mismísimo Júpiter. ¡Bien jugado, Narizotas! No olvidemos que en última instancia no sólo es la amada la que gana fama por contarse entre los versos de Ovidio, sino que él emplea a esta mujer ‒ficticia o real‒ para ganar gloria literaria. Sin más preámbulo demos paso a los artistas: VÍDEO AQUÍ.

Es justo lo que pido: que me ame
la muchacha que me ha cautivado hace poco,
o que me dé motivos para quererla siempre.
Demasiado he pedido, ¡ay! Por lo menos
que se deje querer.

                                               Citerea habrá
así escuchado tantos ruegos míos.
Acepta al que por largos años te servirá,
acepta al que quererte
sabrá con lealtad pura.

Si no me recomiendan grandes nombres
de ascendientes remotos,
si fundó mi linaje tan sólo un caballero,
si no labran mis campos arados numerosos,
y mis padres moderan sus gastos con cuidado,

en cambio sí me da su apoyo Febo,
sus nueve acompañantes y el inventor del vino,
y Amor que a ti me entrega,
y mi fidelidad inquebrantable,
mis costumbres sin tacha,
mi desnuda franqueza y el pudor
que me hace enrojecer.

Mil a mí no me gustan, ni de amor en amor
voy saltando. Créeme:
tú serás mi cuidado duradero.

Ojalá tenga yo suerte de vivir
a tu lado los años que los hilos
de las hermanas me permitan, y
que al morir seas tú la que me llore.

Entrégate a mí
como fértil materia para versos:
nacerán poemas dignos de quien los inspiró.

Gracias al verso gozan de renombre
Io la aterrorizada por los cuernos,
la otra a la que el adúltero burló
bajo la forma de la fluvial ave,
y la que al ser raptada sobre el mar
por el novillo simulado, asió
con mano virginal los curvos cuernos.

También así nosotros por todo el universo
Seremos celebrados y mi nombre
Estará para siempre unido al tuyo.
 

El segundo poema (Am.2.9) desarrolla el tópico de la militia Amoris de un modo distinto al que estamos acostumbrados. Digamos que Ovidio, el gran amante, el que ha llevado los estandartes de Cupido hasta los confines del mundo ‒amoroso‒, el que ha conquistado tantas mujeres inexpugnables, el que ha salido vencedor de tantas batallas, ahora quiere jubilarse, quiere que su general lo licencie. Emplea varias metáforas para hablar de su situación: el legionario que se retira a las tierras que le han concedido tras su servicio, el caballo que puede trotar a su gusto por las praderas libre de ataduras, la nave que deja de salir a alta mar o el gladiador que por fin obtiene la vara que simboliza su libertad. A la lectura literal del poema: Ovidio está cansado de recibir heridas en los combates amorosos ‒sentimiento humano y justo donde los haya‒, que es igualmente válida a las demás, podemos añadir también aquí la lectura metaliteraria: el poeta está preparado ya para otro tipo de poesía, está muy avezado en el verso amatorio. Mas dejemos que hable Ovidio por boca de jóvenes: VÍDEO AQUÍ.

Oh Cupido que nunca estás saciado
en tu ira contra mí,
oh niño perezoso que te quedas
dentro en mi corazón, ¿por qué me dañas
a mí —que soy soldado que jamás
ha desertado de tus estandartes—
y en mi propio cuartel recibo heridas?

¿Por qué abrasa tu antorcha
y traspasa tu arco a los amigos?
Más gloria te daría vencer a los rebeldes.
¿Acaso no curó el héroe hemonio
con medicinal arte al malherido
tras haberlo abatido con su lanza?

Sigue a la presa que huye el cazador,
pero ya capturada la abandona,
y busca, tras lograrla, siempre otra.

Nosotros, este pueblo a ti rendido,
Padecemos tus armas. Y con ese
enemigo que opone resistencia
tu mano se detiene perezosa.

Son tantos los varones sin amor,
y tantas las mujeres sin amor:
ahí obtendrías tú el triunfo con gran gloria.

(Roma estaría aún cubierta de cabañas
con techumbre de paja si no hubiera
desplegado sus fuerzas por el mundo infinito).

El soldado cansado a aquellas tierras
que le han sido entregadas se retira.
Permiten al caballo que se vaya,
libre ya de la cuadra, por los prados.

Largos diques resguardan a la nave varada.
y al deponer la espada, pide uno
la vara, bien segura, del retiro.

También sería hora de que yo,
que tantas veces he sido soldado
obediente al amor de una muchacha,
viviera, tras cumplir, plácidamente

No podemos terminar esta entrada sin agradecer su generosa y desinteresada colaboración -sin la cual no hubiera sido posible hacer esta pequeña libación a los manes de Ovidio- a nuestros alumnos del Salinas: Andrea, Marina, Lucía, Fran, Andrés, Andrea, María, Fausto, Sergio, Miguel, Guillermo, Paula, Diego, Laura y Cynthia; así como a nuestra tutora de prácticas: Cristina González Díez, que se entusiasmó con la idea desde el primer momento y nos dio total libertad para obrar según nuestro criterio. Esperamos que este esfuerzo y la ilusión que hemos depositado en este proyecto conjunto sirvan para divulgar un de manera ágil ‒ojalá viral‒ los versos de este gran poeta latino y a ser posible inicie una ola de vídeos, performances y flash moves de corte adolescente centrados en la figura de Ovidio. Demasiado hemos pedido, ¡ay!…

FELIZ BIMILENARIO A TODOS

Cecilia Ares del Teso

Ibor blázquez Robledo

¿Fénix en Valladolid? Ganimedes

Unos días atrás hablábamos de la mitología de los cielos madrileños. Trasladémonos hoy a la antigua capital de las Españas, mi Valladolid.

Cualquiera que transite por sus rúas, terminará desembocando en la calle Santiago, auténtica arteria que comunica la Plaza Mayor con el Campo Grande. En el cruce con la calle Constitución es muy posible que levante sus ojos al cielo y vea un “Fénix” coronando una pequeña cúpula.

En cualquier guía turística podrán encontrar información sobre cuándo y quién se encargó de su construcción  y cómo era el emblema de la empresa de seguros “La Unión y el Fénix Español”, incluso podrán buscar fotografías antiguas y cotejar dicha estatua con otras semejantes de la misma casa en otras localidades españolas.

Ahora bien, pongan todos sus sentidos, fíjense bien. ¿Es verdaderamente un Fénix, el ave fabulosa que renace de sus cenizas?

Fue a mi maestro, D. Manuel García Teijeiro, a quien en clase escuché explicar que propiamente la iconografía responde más bien al rapto de Ganimedes, el jovencito ascendido al Olimpo por el águila de Zeus o el dios mismo bajo esa forma. Recuerdo que me dije entonces: ¡Mira que no haberme dado cuenta!

Lo curioso es que trasteando con estas cosas, porque una nunca deja de aprender, leo ahora en documentos emitidos por la propia compañía y que son fácilmente accesibles aquí que en 1911 el escultor Saint-Marceau rediseñó la escultura del edificio de la calle Alcalá. Quería presentar un joven lleno de vida sentado airosamente sobre unas alas del Fénix como una llamada al futuro, un canto a la belleza y a la “infinita confianza en la resolución humana”. Incluso se ha querido ver en esa combinación una manera de dejar constancia de la fusión de las dos empresas aseguradoras, “El Fénix español” y “La Unión”, hecho que tuvo lugar en 1879. Todo es posible.

Lo que es indudable es que cada vez que piense en esa imagen emblemática de mi ciudad natal o me encuentre otras en Madrid, Valencia, Bilbao, Las Palmas de Gran Canaria, Albacete, Alicante, Murcia, Cádiz, La Coruña, incluso en una vieja estampa del edificio parisino pensaré: “¿Fénix, Ganimedes?”

Henar Velasco López

 

 

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: