La casa de Nerón

Bajo el impactante titular “Bienvenidos a la casa de Nerón”, el periódico El País publicó el lunes 20 de Marzo una noticia (pincha aquí) en torno a la Domus Aurea de Nerón, uno de los monumentos de la antigua Roma (no el único), que resulta difícil de visitar, porque a las hordas de peregrinos y turistas que invaden en cualquier época del año la ciudad, se suma la dificultad de que, aunque descubierta hace mucho tiempo, la casa de Nerón ha resultado muy difícil de excavar, y de mantener; sobre ella ya no están las Termas de Trajano, sino un jardín, que sin duda producirá filtraciones de agua. Ha estado abierta en algunos intervalos (yo la visité el 2004), y ha permanecido cerrada la mayor parte del tiempo. La noticia del periódico no está motivada por su apertura, sino porque se ha empezado a incluir en la visita la realidad virtual.

Es sabido que los restos arqueológicos no son atractivos para la mayor parte de la gente si no hay algo visible, preferiblemente atractivo, como un mosaico, alguna columna in situ con su capitel, alguna inscripción… El hallazgo de alguno de estos elementos es lo que suele impulsar a la autoridad correspondiente a hacer la inversión necesaria para que el yacimiento sea accesible, a la espera de numerosos visitantes que contribuyan con sus entradas al mantenimiento de las instalaciones y a la prosperidad del entorno. Esto ha provocado en todas las épocas reconstrucciones más o menos afortunadas, que no critico si consiguen su propósito dinerario sin estropear el yacimiento; sin embargo, en algunos lugares periféricos del Imperio Romano (entre los que nos incluimos) se han hecho reconstrucciones más bien burdas, sin duda imaginativas, pero que entorpecen el acceso a las verdaderas ruinas y que, en mi opinión, las falsean. Naturalmente, las nuevas tecnologías, la realidad virtual que se puede lograr a través de ellas, abre un campo inmenso a estas reconstrucciones.

En Roma no han necesitado nunca este tipo de cosas, porque ya tienen el Coliseo, y las estancias de Augusto en el Palatino, y muchos restos más perfectamente visibles. No obstante, siempre se vendieron unos libritos en los que alterna una foto del estado actual de las ruinas con una hoja transparente en la que se ha dibujado lo necesario (en opinión de su creador) para dar el aspecto original del monumento. Pero esto ya no es suficiente, al parecer su ambición desbocada les ha llevado ya a hacer en verano unas proyecciones en las que se puede ver los foros tal y como fueron (supongo que con romanos de la época incluidos), y, desde hace poco, a incluir una visita virtual en el recorrido por la Domus Aurea.

A lo mejor han deducido que yo estoy en contra de estas innovaciones; nada más lejos de la realidad: me he apresurado a reservar entrada (14 +4, o sea 18 euros) para comprobar si esa realidad virtual es capaz de crear la atmósfera del pasado que yo he percibido en ciertos monumentos en estado natural, entre ellos, la propia Domus Aurea. Ya les contaré.

Mª José Cantó Llorca

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