Pigmalión, el mito del que todos hablan

Aprovechando el tirón sobre la entrada pasada de nuestra compañera Marina López, que podéis ver aquí, continuemos explorando la figura de Pigmalión, ¡qué mejor homenaje para recordar al poeta Ovidio en el segundo bimilenario de su muerte (43 a.C.- 17 d.C.)!.

Para el que no haya oído hablar de él o no haya echado un vistazo a la entrada a la que he hecho referencia anteriormente, es un mito que narra la historia de un artista, Pigmalión, que, aborreciendo a las mujeres, decide crear él mismo, con sus propias manos, a la mujer ideal. Crea una estatua de marfil tan hermosa, que acaba enamorándose de ella. Le adorna con ropas el cuerpo, se lo palpa y la besa imaginándose que es real, pero no es así. El día de la fiesta de Venus en Chipre, tras realizar las debidas ofrendas en el altar de la diosa, le pide tímidamente a ésta, que su esposa sea una joven semejante a la joven de marfil:

[…] cum munere functus ad aras
constitit et timide, “si di dare cuncta potestis,
sit coniunxopto” (non ausus “eburnea virgo
dicerePygmalion “similis mea” dixit “eburnae.”

“Cuando después de haber cumplido el ritual, se paró junto al altar y con gran temor dijo Pigmalión: “Si los dioses podéis conceder todo, deseo que mi esposa sea” (no se atrevió a decir “la joven de marfil”) “semejante a la de marfil” (Ov. Met. 10, 273-276)

Y la diosa, entendiendo su petición, le concede vida a la estatua. El poeta finaliza el mito dándonos el nombre de la hija de ambos, Pafos. Hecho que resulta curioso, ya que en ningún momento da el nombre de la estatua, y podía haber hecho lo mismo con la hija, aunque muy posiblemente le resultó útil nombrarla para narrar la historia siguiente. Con esto, quiero señalar el evidente papel secundario de la mujer durante todo el relato. Quizá podamos encontrar similitudes en la creación de la mujer por el hombre en la historia de Adán y Eva.

normand
Ernest Normand, Pigmalión y Galatea. 1886

Bien, una vez expuesto el mito, les invitaré a que hagan memoria, ¿les suena haber visto, leído u oído una historia similar bien sea en libros, en cines, teatro o música? De sobra es conocida la película de My fair lady, por poner un ejemplo.

Eso en cuanto al cine, pero bien podría hablar de literatura, pintura, teatro o incluso ciencias modernas como la sociología, pero donde me voy a detener es en la música.

El videoclip “Una come te” (puedes verlo aquí) de Cesare Cremonini creo que ilustra perfectamente bien el mito que Ovidio pone en boca de Orfeo, aunque adaptado en cierta medida a los nuevos tiempos. Narra la historia de un artista, que al ver una muñeca se siente realmente inspirado para darle forma. Comienza a diseñar cada detalle del cuerpo de su muñeca inspirándose en las revistas de modelos que tiene a mano. El videoclip muestra el proceso detalle a detalle, cómo empieza modelando el yeso y creando cada parte del cuerpo de su obra. Una vez terminada, la mide y se da cuenta de que es la mujer perfecta (físicamente). Él mismo diseña y cose el vestido del maniquí y tras este duro trabajo, el artista cae rendido en un profundo sueño mientras la muñeca cobra vida. A continuación, muestra como el hombre enseña a la mujer a bailar, a comer, a hablar y a besar (recordemos los besos que le da Pigmalión a su estatua).

Oscula dat reddique putat.

“Le da besos, cree que se los devuelve” (Ov. Met. 10, 256)

[…] oraque tandem
ore suo non falsa premitdataque oscula virgo
sensit et erubuit […]

“Y por fin aplasta con su boca una boca que ya no era falsa; notó la doncella los besos que le daban y enrojeció”. (Ov. Met. 10, 291-3)

Yo creo que se asemeja bastante al mito, en tanto en cuanto que el hombre es el artista que crea a la mujer, modela cada parte de su cuerpo, se intuye el canon de belleza, ya presente en Ovidio, le cose sus ropas y además le enseña a comportarse; pero el final del videoclip a mí me desconcierta completamente. Resulta que es el hombre el que desaparece y es él quien es un muñeco. La chica sonríe como si ya se lo esperara y lo pone junto a la muñeca que apareció al principio y fue la inspiración del artista para la realización de su obra y así finaliza esta producción, casi con la idea de que todo había sido un sueño y en realidad es la mujer la que maneja al hombre, a mí me da la sensación de que los papeles se han invertido, pero las apuestas, están abiertas, opinen ustedes.

Y con esto termino esta larga entrada, dejando patente que los mitos griegos y romanos están más vivos que nunca, que la inspiración viene de cualquier parte y que puede haber muchas versiones de una misma historia, sólo hay que saber manejarlas.

Gracias por leernos.

Beatriz Calvo

Las traducciones son de Josefa Cantó Llorca y José Carlos Fernández Corte (Ovidio, Metamorfosis, Libros VI-X, Madrid: Gredos 2015)

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