Ha muerto Tzvetan Todorov

Me llega, a través de la directora del blog, la noticia del fallecimiento de Todorov y pergeño unas apresuradas líneas que quieren rendirle homenaje. Creo que la primera vez que me encontré con su nombre fue en Asturias Semanal, una revista de finales de los sesenta del siglo XX, y el que lo mencionaba era Juan Cueto, con su fino olfato para  descubrir talentos, sobre todo estructuralistas, que era lo que daba la época: Lévy-Strauss, Barthes, Todorov.  Más adelante, a propósito de mi estudio sobre el Asno de Oro o las Metamorfosis de Apuleyo, me fueron muy útiles las inteligentes distinciones entre lo fantástico, lo extraño y lo maravilloso que establecía en su Introduction à la litteráture fantastique, su primera obra mayor. Todorov manejaba las categorías de teoría literaria con gran claridad y sencillez, renunciando a hacer literatura cuando hacía crítica, a diferencia de su colega Barthes. Apenas llegado a Francia desde su Bulgaria natal, 1965, se encargó de compilar y en su caso traducir textos de los formalistas rusos, cuya lectura resultó obligada a partir de entonces para cualquiera que se iniciara en los estudios literarios, especialmente para los participantes en el llamado Estructuralismo francés. Nombres como Shklovski, Eikhenbaum, Tynianov, Tomachevski , Propp, se sumaron al de Jakobson, más conocido por sus estudios lingüísticos, en el desembarco de los formalistas en el pensamiento occidental. No fue la última contribución de Todorov en ese sentido. Aunque la mención de intertextualidad procedente de Bajtín hay que agradecerla a su compatriota Kristeva, también afincada en Francia, Todorov escribió un magnífico libro, Bakhtine ou le principe diálogique, que supuso la puesta de largo del pensamiento (no formalista) del  también ruso Bajtín en Occidente.

Por esa época, 1979, iba a producirse el giro hermenéutico en los estudios de Todorov. De estudiar la “poétique”, la ciencia de lo literario, buscando estructuras generales que se pudieran aplicar a toda literatura, el estudioso, en una edad ya postestructuralista en la que trabajaba como antes  en universidades francesas, pero sobre todo en universidades norteamericanas, abandona su preocupación por las estructuras de la obra en sí, el objetivismo estructuralista, y se ocupa de la relación del signo con sus usuarios. Cuando estos usuarios son de otras culturas, ajenas y antiguas, como sucede en la America posterior al descubrimiento, le exigen un gran esfuerzo  de interpretación del pensamiento ajeno, confrontando los sistemas simbólicos de los conquistadores españoles con los de las culturas amerindias. Un ejemplo. Cortés, aparte de otras ventajas, se mostró mucho más hábil  en su manejo del sistema de símbolos, siendo capaz de comprender el  pensamiento del otro y sacando partido de la opacidad con la que velaba el propio. A la superioridad de Cortés contribuyó doña Marina o Malinche, la “gran chingada” que diría Octavio Paz, una mediadora entre culturas.  La Conquête de l´Amerique, un libro que en su tiempo gozó de poca atención en España, marca la inclinación de Todorov hacia la comprensión entre culturas, la comprensión del otro, algo que no iba a abandonarlo ya jamás.

Su pensamiento se vuelve cada vez más comprometido con los grandes temas de nuestro tiempo. Llegado a Francia desde Bulgaria, prácticamente  el momento en el que el Mayo del 68 francés hacía furor, Todorov recibió una lección práctica de historia de la recepción. Él conocía de primera mano lo que era vivir en un régimen de falta de libertades como el del llamado ” socialismo real”, y, sin embargo, en Europa Occidental toda la intelligentsia estaba fascinada por fenómenos políticos que realmente desconocían, como la  revolución cultural china.  Comprendió que en aquel clima intelectual y político sus experiencias personales bajo un régimen mezquino, policial y asfixiante eran literalmente incomprensibles y tuvo que esperar hasta mucho más tarde, avanzados ya los años ochenta, para darlas a conocer. No todos los momentos históricos permiten el diálogo entre culturas.

La investigación de sus últimos diez o quince años es un alegato en pro de la honradez intelectual  y la resistencia ética en situaciones difíciles. En su libro Memoria del mal, tentación del bien,  investiga la naturaleza del mal y compara los dos males del siglo XX, el nazismo y el estalinismo. Elige personajes concretos como Primo Lévy, Germaine Tillion,  David Rousset, etc., para mostrarnos unas vidas que superan todo lo imaginable: comunistas alemanes de los años 30 que huyen del nazismo a la Unión Soviética y que son internados por Stalin en campos de concentración por proceder de Occidente. Estos mismos comunistas, sospechosos por ser alemanes, le son devueltos a Hitler, tras la firma del tratado germano-soviético de 1939, con lo que conocen también la vida en los campos de concentración nazis. Vassily Grossman,  uno de los grandes personajes de que trata su libro, plasmó estas experiencias en su inolvidable Vida y Destino.

En Todorov, a la manera platónica, la estética se convierte en ética.  Su justeza de pensamiento cuando realiza análisis literarios, su naturalidad y sencillez, no lo abandonan cuando trata intrincadas cuestiones intelectuales y políticas y pasa de los problemas de los que trataban las obras literariamente a los problemas en sí mismos, en sus dimensiones éticas, políticas y filosóficas. En su madurez recibió muchos premios. Se va, ahora que tanta falta nos hace su forma de comprender a los otros, a los refugiados,  a los emigrantes, un auténtico “maître à penser” del siglo XX.

José Carlos Fernández Corte

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s