De superhéroes y tradición clásica

A lo largo de nuestra existencia virtual nos hemos declarado muchas veces adeptos al cómic y a defender este “género” como una vía apta para la transmisión de nuestras disciplinas a través del humor, la depuración del dibujo o el exotismo de las imágenes. Hoy vemos confirmados nuestras ideas por alguien que ha estado metido dentro del negocio y lo que es más importante aún: NO ES FILÓLOGO CLÁSICO.

Una amable seguidora nos enviaba el enlace a la entrevista con el dibujante de Marvel, Claudio Castellini, que el pasado 18 de enero publicaba el periódico El País, con este título: “Los superhéroes y la mitología clásica tienen las mismas raíces” (enlace aquí). Resulta muy interesante que un medio de comunicación de masas haya escogido ese  título para una entrevista de ese cariz, donde se hablan de muchas cosas más. ¿Buscarían los autores impacto por la unión de dos conceptos en principio tan alejados? ¿Será que El País sea el diario más leído por los filólogos clásicos? Lo que está claro es que Claudio Castellini reivindica que el superhéroe y el mundo que le rodea tiene que ver mucho con la herencia de la Antigüedad. ¿Quién no ve la proporción aúrea o el canon de Policleto en Batman o en Superman? ¿Quién no ve a los superhéroes como una especie de semidioses a causa de sus poderes sobrenaturales? ¿Quién no ve en Robin y en Batman algo “griego”, por decirlo de alguna manera?

No podemos dejar pasar aquí este hecho significativo. Ya no es que los clásicos estén de moda, es que la Tradición Clásica se mantiene y se reconoce por parte de la gente que crea: ya sea escultura, pintura, poesía, novela o, como es en ese caso, dibujo y narración del cómic. Parece que la dignificación del género llega una vez más de la mano de la herencia que nos han legado los antiguos.

Ibor Blázquez Robledo

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Muere John Hurt

El pasado 25 de enero fallecía a los 77 años John Hurt, tras dos años de dura lucha contra un cáncer de garganta. Actor prolífico y de personajes memorables (fueran de peso como en ‘El hombre elefante’ o ‘V de Vendetta’, o secundarios como en ‘Alien: El Octavo Pasajero’ o la saga de Harry Potter), entre los clasicistas siempre será recordado por el papel del enajenado emperador Calígula en ‘Yo, Claudio’. En los últimos años, no obstante, también ha participado en un par de péplums: ‘Immortals’ (2011), donde interpretaba al alter ego de Zeus y mentor de Teseo, y ‘Hércules’ (2014), donde encarnaba al rey tracio Cotys.

Sit sibi terra levis.

Alberto López Redondo

Un barco lleno de ánforas de garum hallado en aguas del parque natural de Cabrera

Se ha presentado en Palma De Mallorca el hallazgo de un barco romano del s. III o IV, que naufragó en las aguas de Cabrera. El barco era un carguero lleno de ánforas que probablemente contenían garum, el aliño elaborado a base de vísceras de pescado. La costa del suroeste de la península ibérica ofrece varios restos arqueológicos de factorías especializadas en la producción de esta salsa, muy apreciada en Roma.

Lo notable es que parece que el barco no ha sido objeto de expoliadores y parece que se conserva en el estado original en el que tuvo lugar el naufragio.

Puedes ver imágenes en este video de El País.

Susana González Marín

El sexo en época romana

Hasta el 30 de abril se puede visitar en el Museo de Prehistoria de Valencia la exposición “El sexo en época romana”, organizada por Arqueoxarxa, que agrupa a los principales museos de arqueología y yacimientos musealizados de Cataluña. Puedes visitar la página aquí.
La muestra se divide en cuatro grandes ámbitos. El primero, Sexo y matrimonio, está dedicado a las relaciones entre hombre y mujeres, su evolución a través del tiempo y la posición de corrientes filosóficas como el epicureísmo y el estoicismo frente a las relaciones sexuales y el matrimonio. El segundo, Sexo, seducción y belleza, nos habla de la atracción física y de los recursos que se podían utilizar para seducir a la persona deseada. El tercero, Prácticas sexuales, describe las diversas formas de disfrutar el sexo que están documentadas en la sociedad romana y la consideración que se tenía, incidiendo en las múltiples relaciones que se podían entablar fuera de la pareja legalmente establecida, ya fuera con personas del mismo género o con personas que cobraban por practicar el sexo. A continuación el visitante se traslada al mundo de los dioses en Sexualidad divina.
Forman parte de la muestra piezas como la “Venus de Badalona”, el “Vaso de Bilbilis” (Calatayud), “El Falo de Sasamón”, etc.

Susana González Marín

De Olimpia a Río

Aunque ya haya pasado cierto tiempo desde los últimos Juegos Olímpicos, “mejor tarde que nunca” así que hoy esta entrada de nuestro blog está dedicada a un evento deportivo que reúne a miles de atletas de todas partes del mundo y a millones de espectadores que los acompañan o presenciándolos o sintonizándolos desde sus casas.

Según un historiador griego del siglo I a.C., Diodoro Sículo, los primeros Juegos Olímpicos de la Antigüedad tuvieron lugar en el año 776 a.C. en Olimpia, ciudad de la que tomaron su nombre. Estos se convocaron desde entonces hasta el año 393 d.C cada cuatro años, es decir, el cuarto año de una olimpiada, que es el período de tiempo que transcurre entre convocatoria y convocatoria. En el siglo XIX, Pièrre Fredy de Coubertin, un noble francés, historiador y pedagogo, fundó el Comité Olímpico Internacional y el 6 de abril de 1896 comenzó en Atenas la segunda “primera edición” de los Juegos Olímpicos en la historia, cuyas convocatorias siguen el mismo proceso que en los originales. Como no era de extrañar, este evento partió de una idea inspirada en los Juegos Olímpicos de la Antigüedad, los mismos que en Grecia reunieron a atletas de todas las polis griegas y, con el tiempo, de sus colonias dispersas por el Mediterráneo.

Antes de la celebración de los juegos, se proclamaba en el ágora de Olimpia la tregua sagrada, la cual prohibía cualquier acto bélico durante el desarrollo de los juegos y grandes penalizaciones a aquellos que la violasen. Por este motivo era un tiempo de paz y unión entre todos los territorios de la Hélade, creando un sentimiento de hermandad y también relaciones entre las diferentes polis que participaban en los juegos. Esto recuerda al espíritu que hoy en día caracteriza a los juegos, unión y pluralismo internacional, sin olvidar que las únicas ediciones que no se convocaron fueron las de los años 1916, 1940 y 1944, debido a las dos guerras mundiales.

¿Y qué hay de los atletas? La exigencia de una preparación física previa no es una ocurrencia moderna: en Grecia se requería a los participantes haber pasado diez meses de entrenamientos en gimnasios y palestras, lo que implicaba una gran preparación y la práctica de una dieta acorde. Un mes antes de la competición, se les reunía para seleccionar a los mejores que después participarían en los juegos.discobolo-3

Por su parte, algunas pruebas del certamen -a pesar de que a día de hoy son mucho mayor en número y diversidad- están inspiradas en las de los helenos. En Grecia se comenzó con una única prueba, la carrera de un estadio (192 m), hasta llegar a trece pruebas: salto de longitud, diferentes tipos de lucha y de carrera, pentatlón… nada más mencionar el lanzamiento de disco, a muchos se nos viene a la mente la famosa escultura del Discóbolo de Mirón, cogiendo impulso para lanzar el disco lo más lejos posible: la esencia sigue siendo la misma. Sin embargo, también es una suerte que pruebas como el pancracio, un tipo de lucha en la que se combatía con los puños desnudos, no pertenezcan al itinerario de los juegos modernos: no había asaltos, ni reglas, ni limitaciones; solía lucharse en barro y la lucha acababa con el fuera de combate o el abandono de un contrincante. Después de esta prueba, los luchadores solían tener graves lesiones.

Sea como sea, pase el tiempo que pase, es evidente que siempre, de alguna manera, la impronta de los antiguos perdura en nosotros y que nunca dejan de sorprendernos.

Candela Prieto Serres

Cortázar y los clásicos

Cortázar es considerado uno de los grandes escritores del siglo XX. Toda su obra, sobre todo Rayuela, es mundialmente conocida por su originalidad y fantasía, con ese toque de realidad y contemporaneidad que tanto caracteriza al autor. Centrándonos en la influencia clásica, es, sobre todo, en sus cuentos, al igual que en los de Borges, donde esta se manifiesta de manera más evidente.

Julio Cortázar, argentino, nacido en Bruselas en 1914, vivió en Argentina hasta 1951 y, a partir de entonces, se instaló en París.

Obtuvo el grado de profesor y desempeñó esta actividad en provincias de su país y, posteriormente, en una cátedra universitaria en Mendoza. Durante muchos años se ganó la vida como traductor para organismos internacionales y llevó a cabo, para diversos editores, versiones magistrales del francés y del inglés. Formó parte del Tribunal Russell, y los problemas político-sociales del continente americano no solo eran una de sus máximas preocupaciones, sino que a ellos consagró gran parte de su esfuerzo.

Cortázar fue un escritor-traductor con una inmensa cultura. Podríamos decir que el conocimiento profundo del mundo clásico, así como el análisis profundo del mismo, le llega a través de los estudios y traducciones que hace sobre Keats, quien estuvo fuertemente influenciado por la mitología en particular y el mundo griego en general. Tras la gran labor analítica realizada sobre Keats, Cortázar comienza su propia trayectoria literaria, dentro de la cual tienen cabida algunos cuentos y relatos en los que aparece plasmada cierta influencia mitológica.

Empezaré por Los Reyes, poema que ya analizó Maite Jiménez, de Grand Tour, y a cuyo enlace recomiendo sinceramente acceder pulsando aquí. Los Reyes es un poema dramático, publicado en 1947 y dividido en cinco escenas, cuyo contenido tiene como base el mito de Teseo y el Minotauro. Desde un punto de vista estructural, el poema recuerda a una tragedia griega en la que el coro no está presente. Incluso se puede decir que Cortázar respeta las unidades de tiempo, acción y espacio dictadas por Aristóteles. Hasta aquí todo normal, sin embargo, lo más significativo de Cortázar es el tratamiento único que hace del mito griego y su peculiar manera de utilizar la historia, otorgándole una visión más contemporánea, en la que los sentimientos juegan un gran papel.

marina

En primer lugar, Minos se presenta como un protagonista trágico, esclavo del mecanismo que utilizó para aislar a su propio hijo. Pero es, en realidad, Ariadna (Ariana) la que marca la ruptura con el mito en la tercera escena. El desenredo del ovillo marca el desarrollo de la acción y da pie a la protagonista a ir plasmando su pensamiento hasta llegar a la conclusión final: su amor corresponde, en realidad, a su hermano y no a Teseo. Toda esta escena desemboca en el arrepentimiento de Ariana por haber sido la causante de la muerte de su propio hermano, al que le pide, por favor, que regrese junto a ella.

Ariana: “¡Ven, hermano, ven, amante al fin! ¡Surge de la profundidad que nunca osé salvar, asoma desde la hondura que mi amor ha derribado! ¡Brota asido al hilo que te lleva el insensato!”

En la cuarta escena se produce el enfrentamiento dialógico entre Teseo y el Minotauro, con la victoria de la mentalidad mítica frente a la heroica, lo que permite la desmitificación del propio mito, valga la redundancia. Es el minotauro el que cede, otorgándole el poder a Teseo de acabar con su vida; sin embargo, queda de manifiesto que el verdadero héroe de la acción es el Minotauro, cuya bondad, benevolencia y humanidad resaltan en las últimas escenas. De nuevo vemos cómo Cortázar utiliza el mito a su antojo y lo orienta desde otra perspectiva totalmente distinta.

La quinta escena presenta la agonía del Minotauro, que muestra, a su vez, tres tiempos distintos: el pasado feliz, el presente doloroso y el futuro que él mismo plantea, como si fuera una verdadera tragedia griega. Sin embargo, expone una visión de la muerte que no esperaríamos del mito:

Minotauro: “Cuando el último hueso se haya separado de la carne, y esté mi figura vuelta olvido, naceré de verdad en mi reino incontable. Allí habitaré por siempre, como un hermano ausente y magnífico. ¡Oh residencia diáfana del aire! ¡Mar de los cantos, árbol de murmullo!”

El mito, como vemos, otorga solo la base estructural para la creación de otra historia distinta, que innova la visión clásica.

Ariana: “Los ojos de Teseo me miraron con ternura. “Cosa de mujer, tu ovillo; jamás hubiera hallado el retorno sin tu astucia.” Porque todo él es camino de ida. Nada sabe de nocturna espera, del combate saladísimo entre el amor a la libertad, ¡oh habitante de estos muros!, y el horror a lo distinto, a lo que no es inmediato y posible y sancionado.”

            En Los Reyes es manifiesta la influencia del mito, sin embargo, en otras obras no es tan evidente la presencia del componente mitológico. Pero, ya es suficiente por hoy, en otra entrada tendremos más, e intentaré que mejor. Hasta entonces, os dejo tiempo para descubrirlo por vosotros mismos.

Marina López Molina