Nuestro Espartaco cumple cien años

Hoy celebra su cumpleaños Kirk Douglas. Y son 100 los años que cumple. Sin duda desde Notae tironianae debemos celebrarlo.

A Kirk Douglas le debemos el haber conocido a Espartaco antes de que supiéramos siquiera que se trataba de un personaje histórico. No sólo es que diera voz y cuerpo (¡y qué cuerpo!) al cabecilla de la rebelión de los esclavos, sino que además se implicó como productor ejecutivo en la película, basada en la novela de un guionista y novelista estadounidense, Howard Fast. Éste la comenzó a escribir mientras estaba encarcelado (1951) por haberse negado a entregar al Comité de Actividades Anti-Americanas los nombres de los contribuyentes al Joint Antifascist Refugee Comittee (Comité de Ayuda a los Refugiados Antifascistas), que socorrió a refugiados republicanos durante la Guerra civil española. Para publicar su novela tuvo que crear una editorial propia y fue nuestro actor el que se hizo con los derechos por un precio irrisorio.

La realización de la película, cuyo tenso y largo rodaje fue dirigido en un principio por Anthony Mann y después por Stanley Kubrick, fue un empeño de Kirk Douglas, que además contrató como guionista a Dalton Trumbo, otro famoso nombre de las listas negras de Hollywood, reducido durante muchos años a escribir guiones a destajo sin firmarlos para poder subsistir (y dos de ellos ganaron sendos oscars: Vacaciones en Roma y Bravo). No contento con eso nuestro protagonista forzó la aparición del nombre de Trumbo en los créditos, lo que acabó por dar la puntilla a las listas negras. Naturalmente Kirk Douglas en su libro sobre el rodaje Yo soy Espartaco se atribuye todo el mérito; no lo vamos a discutir, que es su cumpleaños. (La reciente película Trumbo recoge todos estos episodios)

Y aunque nos salgamos del tema, no podemos dejar de recordar que las escenas de batalla se filmaron en las afueras de Madrid y en Guadalajara utilizando como extras a soldados del ejército español. En el mismo libro Kirk Douglas nos cuenta que las negociaciones con Franco fueron difíciles y que para conseguir el permiso tuvieron que hacer una donación a una sociedad benéfica de Carmen Polo.

Así pues, las gestiones y el empeño del actor dieron como resultado la película (estrenada en 1960) y la imagen que el gran público tiene de Espartaco, el líder de una revolución ideológica contra la esclavitud. Sin duda está muy alejada del personaje histórico, que vivía en un mundo donde la esclavitud era aceptada por los propios esclavos. Con toda probabilidad sus propósitos eran menos ambiciosos y en las dimensiones que adquirió la revuelta (73-71 a. C.) influyeron otros factores, como el descontento de un sector de ciudadanos libres. Pero el caso es que él es Espartaco para nosotros; una hermosa historia de cómo se construye la historia.

Felicidades, Sr. Douglas. Nosotros somos Espartaco.

(Puedes ver la famosa escena que da título a su libro pinchando aquí)

Susana González Marín

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