Más que solo palabras

Uno de los mayores atractivos para los estudiantes de letras clásicas es descubrir la pervivencia de las lenguas que estudian en la suya propia. Nosotros, que hablamos español, sentimos muy de cerca sobre todo el latín -puesto que aquel deriva directamente de este-, y también el griego. Así, hallar etimologías nuevas constantemente gratifica el espíritu, no solo porque facilita las archiconocidas traducciones diarias, sino también porque las etimologías son como una puerta que se abre al alma del lenguaje, esto es, que nos da la llave para no ver solo el fenómeno, sino llegar al noúmeno de ese ente tan abstracto.

Muchas veces la sensación o la reacción, cuando el profesor muestra un nuevo vocablo y dice que de ahí viene tal o cual palabra, es asentir profundamente con la cabeza y con los ojos muy abiertos, llenos de asombro. Y sucede que, de repente, una palabra cualquiera que usamos a diario de forma mecánica y de la que no esperábamos mucho misterio se ilumina y nos deja ver que en realidad era una princesa bajo la forma de un sapo. Entonces cobra para nosotros un sentido más profundo y consciente. Es la misma sensación que se experimenta al descubrir que algo que has estado haciendo toda tu vida de una manera en realidad tiene otra más fácil de realizarse.

Pues si bien ya en las palabras en las que, incluso en sincronía, reconocemos al analizarlas cosas que pasaban ante nuestras narices y no veíamos, ¡qué decir de aquellas que tienen  su magia escondida por la oscuridad del tiempo! Y es que con un tanto de latín no tan elevado y otro tanto de griego, en realidad no son tan remotos estos hallazgos. Las que he seleccionado refieren a emociones muy intensas que sentimos a menudo.

Euforia

Del griego con el prefijo ευ: que significa bien y φέρω: llevar, soportar. Estar eufórico es ser capaz de soportar todo, hacer bien cualquier cosa que se presente. Por eso lo empleamos para expresar una alegría desmesurada.

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Del griego ἐνθουσιασμός: inspiración divina, éxtasis, formada por el prefijo ἐν, “dentro”, y θεός, “dios”. Literalmente “endiosamiento”, es decir, estar poseído por un dios. Claro, puede relacionarse con el estado que provoca el consumo de sustancias alucinógenas y no estaría errado para nada, pues en la antigua Grecia la pitonisa de Delfos era “poseída” por los dioses cuando hacía sus vaticinios mientras un humillo sospechoso manaba del suelo y era aspirado por ella.

Recordar

Del latín recordari (“acordarse, recordar”). Re: prefijo iterativo (de nuevo) y cor, cordis: corazón. Significa “volver a traer al corazón”, es como vivir nuevamente cosas pasadas. En el étimo se resalta su poder de afección gráficamente y con mayor intensidad. Así podemos imaginarnos lo que le sucede a Marcel en el tan conocido episodio de la magdalena, al igual que al inspector Antón Ego de Ratatouille (2007) muy similar al pasaje anterior…

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Nostalgia

Proviene del griego νόστος (“regreso”) y de ἄλγος (“dolor”). Así, sentir nostalgia quiere decir estar entristecido a causa del deseo de regreso de algo o de alguien.

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Melancolía

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Del griego μέλας, μέλαινα, μέλαν (“negro, sombrío, oscuro”) y  χολή (“bilis”). En la antigüedad se empleaba en medicina la teoría hipocrática llamada de los humores. Planteaba que el cuerpo estaba compuesto por cuatro tipos de fluidos que, según su porcentaje, determinarían el carácter del paciente. Estos eran: sangre (sanguíneo, emocional), bilis amarilla (colérico, iracundo), flema (flemático, tranquilo) y bilis negra (melancólico, triste).

Todas están muy trilladas pero no por ello dejan de ser interesantes, ya que al conocerlas puede que nos ayude a expresarnos con más propiedad o más sentidamente. Todos hemos tenido esa sensación de vivir la lengua nuevamente al aprender idiomas nuevos, donde tenemos que pensarla, y no ya exhalarla como parte de nuestra naturaleza. En el habla cotidiana estas cosas no tienen importancia, puesto que el lenguaje más que un objeto de estudio es solo un medio para alcanzar otros objetivos, una moneda de cambio, no un fin.  ¿Cómo perder, entonces, la oportunidad de ser más intensos en la expresión, de desautomatizar el lenguaje?

Ese es un agradable motivo para recordarlas.

Jessica Valdés López

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