Las Hilanderas: Ovidio en Velázquez

Actualmente se expone Metapintura en el Prado, una muestra que nos invita a observar y a pensar acerca de lo que los cuadros tienen que decir de sí mismos o a ver “el cuadro dentro del cuadro”. Puede consultarse la información detallada pinchando aquí.

La exposición rinde tributo  al IV centenario de la muerte de Cervantes, transponiendo la metaficción de la novela  cervantina a la metapintura de Velázquez. Si la obra de Cervantes es una novela sobre la novela, la de Velázquez es una pintura sobre la pintura. Una de las obras de esta muestra es Las Hilanderas o la fábula de Aracne de Velázquez. Ambos títulos para la misma obra llevan implícita una interpretación más costumbrista o más mitologizante del cuadro.

Metapintura propone ver el cuadro dentro del cuadro (i.e.: Tiziano presente en el tapiz del fondo o incluso la alusión implícita a Rubens, que copió obras de Tiziano en su viaje a Madrid). En este enlace hay una completa interpretación del cuadro realizada por Javier Portús Pérez, comisario de la exposición.

Además del enfoque de “metapintura”, también se puede acudir a textos clásicos para intentar identificar mejor las fuentes que han inspirado las imágenes. En este sentido, me ha parecido inspirador el seminario sobre La pervivencia sobre las letras clásicas en el arte que tuvo lugar en el Aula Minor de la Universidad de Salamanca el 18 de noviembre, que ponía de relieve cómo los cuadros pueden ayudar a ilustrar mejor los textos y cómo estos últimos pueden ayudar a  una mayor comprensión de las obras pictóricas: en definitiva, es necesaria una colaboración entre filólogos e historiadores del arte.

La Fábula de Aracne  se relaciona con un texto literario clásico: las Metamorfosis de Ovidio. Durante mucho tiempo la obra se concibió en clave costumbrista, pero la escena del fondo es claramente ovidiana, ya que evoca la competición en el arte de tejer entre Minerva y Aracne ( Met. 6.53-128). El cuadro se ha de interpretar en dos escenas de una única narrativa, donde la escena del fondo es la continuación de la delantera.

Paul Barolsky sugiere la posibilidad de que en la escena delantera-que se ha venido interpretando con carácter costumbrista-puede haber una alusión ovidiana: la tejedora anciana podría ser la Minerva que aparece disfrazada de anus, “vieja”, para engañar a la Meónide:

 Pallas anum simulat falsosque in tempora canos

addit et infirmos baculo quoque sustinet artus (Met. 6.26-27)

“Palas finge ser una vieja y añade a sus sienes falsas canas y unos débiles miembros que afianza con un bastón” ( Trad. Fernández Corte , J. C. y Cantó Llorcá, J.)

En esta última interpretación Minerva aparecería dos veces en el cuadro: en la escena delantera metamorfoseada en vieja y en la del fondo con su casco y en todo su esplendor divino. Además, la anciana de la izquierda muestra una pierna joven y bella, casi divina, que contrasta claramente con el resto de su cuerpo, lo que puede apuntar a que realmente se trata de Minerva. El dinamismo del cuadro, cuyo máximo exponente es la rueca y los dedos de la hilandera que devana tan rápido que casi no se pueden ver, se podría relacionar con el dinamismo y las transformaciones presentes en los mitos de las Metamorfosis.Sin embargo, el cuadro habla del propio Velázquez de forma implícita. Ya en Las Meninas, el maestro se había autorretratado, pero en las Hilanderas Velázquez no desaparece del cuadro, ya que es fácil transponer la competición de Aracne con Palas con la competición que Velázquez  mantiene con Tiziano y Rubens.  Ya en el siglo XVII los pintores tienen una gran conciencia de artistas y el concepto de autoría es clave.Si Velázquez aparece en sus Meninas es porque quiere dejar constancia de sí mismo y no ser objeto del olvido. Este proceso se podría tal vez comparar con el proceso que tiene lugar en la literatura augustea latina donde cada vez el “yo lírico” es más importante, a diferencia de la poesía tradicional de Ennio.

Una posible interpretación de la obra es que el certamen del fondo del cuadro podría ser la competición que mantiene Velázquez con sus antepasados y sus coétaneos y podríamos verle reflejado en Aracne y ver en la competición de tejer una metáfora de la competición pictórica. Pero tal vez simplemente esté haciendo alarde de un conocimiento clásico y ello no apunta a nada más. En cualquier caso, me parece muy interesante pensar en Velázquez autorrepresentándose en la figura de una mujer mitológica. Y si la actividad del tejer es una metáfora del “pintar”, esto se podría tratar de una proclama artística en un acto casi de hybris.Velázquez sabe que es capaz de tejer, “pintar”, como ningún mortal sobre la faz de la tierra. El cuadro habla por sí solo.

Para saber más: Barolsky P. (2004) ‘Ovid´s Metamorphoses and the History of Baroque Art’ in Miller F. J and Newlands E. Carole, A handbook to the reception of Ovid. Malden: Wiley Blackwell, 202-216.  

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