El panteón de Agripa: un modelo para la arquitectura actual

El panteón de Roma es quizá la obra cumbre de la arquitectura romana. Dedicado a todos los dioses (como su propio nombre indica), sin duda sorprende y conmueve el corazón del viajero. Su luz proveniente del óculo de la cúpula hace conmemorar e imaginarse cómo pudo iluminar también al emperador Adriano. Pero aún tiene más: dicen que es una ventana del universo, que mira al cielo, y que también pudo servir como reloj solar para los romanos.

El friso del pórtico de entrada contiene la inscripción que atribuye su construcción a Marco Vipsanio Agripa en el año 25 a. C, dice así: Marcus Agrippa, Lucii filius, consul tertium, fecit (Marco Agripa, hijo de Lucio, cónsul por tercera vez, lo hizo). Su intención inicial fue la de crear un culto dinástico dedicado a los protectores  de la gens Iulia, es decir, Marte, Venus y Julio César divinizado.

El templo original sufrió un incendio en el año 80 a. C y fue reparado después por Domiciano, pero sufrió una nueva devastación en tiempos de Trajano. El emperador Adriano a través del arquitecto Apolodoro de Damasco se encargó de la reconstrucción del edificio que podemos disfrutar hoy en día. Se trata de un pórtico rectangular y una sala redonda con una bóveda coronada con el impresionante oculus, también llamado “ojo del cielo”.

Han pasado diecinueve siglos, pero su conservación es impecable, gracias a las técnicas de construcción empleadas y que luego sirvieron de precedente para posteriores construcciones, como por ejemplo el Templete de San Pietro in Montorio o la rotonda diseñada por Thomas Jefferson en la Universidad de Virginia.

Se empleó hormigón y se buscó aligerar el peso de los materiales a medida que se llegaba hacia el vértice de la cúpula: la parte de abajo está compuesta de grandes fragmentos de basalto; La parte del medio lleva piedras del tamaño de los nudillos, y finalmente el vértice de la cúpula se compone de piedra pómez. Un concepto del espacio que fue bien calculado.

En el año 608 el emperador bizantino Focas donó el edificio al papa Bonifacio IV, quien lo consagró como iglesia cristiana, ahora llamada Santa María de los Mártires. Por eso es el único edificio de la antigua Roma que permanece intacto y transformado de templo pagano a cristiano. Es tradición que cada año en el día de Pentecostés se lanpanteóncen pétalos de rosas rojas desde el refulgente balcón, recreando la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles en forma de lenguas de fuego.

El programa La ventana de la Cadena Ser dedicó un interesante reportaje a este Panteón romano y nos explicó que “los rayos del sol entran por el óculo de la cubierta del Panteón e inciden sobre la entrada”. Susana González Marín nos lo envía y lo podéis escuchar en este podcast. También podéis ver en este enlace un fragmento sobre el edificio perteneciente a un documental de National Geographic.

Elena Villaroel Rodríguez

 

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