Profesor Ruipérez in memoriam

Hoy, 11 de abril, habría cumplido 93 años D. Martín Ruipérez que falleció en Madrid el pasado 2 de julio de 2015 y fue enterrado en Salamanca el día 3.

Nació D. Martín en Peñaranda, cursó parte de su bachillerato en Francia durante la Guerra Civil, estudió Filología Clásica y, muy joven, fue catedrático de griego de la Universidad de Salamanca donde ejerció hasta que en 1969 se trasladó a la Universidad Complutense de Madrid. Allí desarroló su actividad docente e investigadora hasta el momento de su jubilación.

Quienes tuvimos la suerte de tenerlo como Profesor recordaremos siempre al Gran Maestro que, en cada momento, trataba de hacer sencillo el acceso a cualquier texto por difícil que este fuera. Cada año, al entrar en contacto con los nuevos alumnos, tanteaba su nivel para ver por dónde y cómo debía orientar su clase para que nadie se perdiera y todo el mundo pudiera llegar a lo que se debía conseguir en esa etapa, dejando muy claro qué pretendía con esa asignatura, y cuál sería su método de trabajo y el tipo de pruebas que realizaría para comprobar que se había asimilado lo que se había ido desarrollando en la clase. Al trabajar los textos, comenzaba siempre contextualizando el fragmento del que se iba a ocupar en ese
momento, para proceder luego a un detallado análisis del mismo, con el fin de lograr una traducción lo más exacta posible y poder realizar, después, un comentario de “realia” de cuanto en él se decía, rematando el trabajo con la selección del léxico que debería asimilarse. Para ello, agrupaba el léxico por familias, con especial insistencia en las diferencias de matiz que podían encerrar palabras aparentemente sinónimas.

En el momento de tener que rendir cuentas de lo aprendido, los alumnos podían estar totalmente seguros de que todo cuanto se le pedía se había visto detenidamente en clase.

Su dominio de la materia quedaba palpable en la claridad con la que desarrollaba todas sus clases: textos, lingüística, métrica, didáctica del griego…, de tal modo que los alumnos, si estaban atentos, no tenían ningún problema para asimilar cuanto se había dicho.

Su labor no solo se desarrollaba en las clases a lo largo del año con los alumnos matriculados en Filología Clásica, sino que su generosidad sobrepasó a veces los límites normales p.e. al trabajar durante todo un verano con un grupo de licenciados que estaban preparando oposiciones de Instituto.

Asimismo, a lo largo del curso, organizaba con licenciados, profesores de Universidad o de Instituto, sesiones científicas en las que uno de los asistentes  exponía un tema sobre el que estaba trabajando y todos los asistentes debían debatir sobre lo que el ponente decía.

Por todo ello, quienes hemos tenido la suerte de disfrutar de sus enseñanzas nos sentimos en este momento demasiado huérfanos.

Mª Ángeles Martín Sánchez

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