También nosotros celebramos el Día de la Mujer

El día 8 de marzo celebramos el Día de la Mujer. En esta entrada buscamos resaltar el papel de algunas de las mujeres que, a pesar de las dificultades de la época, fueron  grandes trabajadoras e intentaron dar un paso hacia la igualdad entre hombres y mujeres; aquellas que pusieron la primera piedra para la construcción de un mundo en el que la mujer pueda gozar de libre acceso a todas las profesiones.  Algunas de estas heroínas fueron:

Agnódice de Atenas (s. IV a.C.): fue una joven ateniense que se convirtió en la primera ginecóloga de la historia. Desde joven mostró interés por la medicina; sin embargo, su estudio era algo reservado a los hombres. Su padre, admirando el afán de su hija por el conocimiento, decidió apoyarla y ayudarla a entrar en la academia de medicina. Para ello, la disfrazaron de hombre, con tal éxito que la joven consiguió estudiar medicina y convertirse en una admirada ginecóloga. AgnódicePero no todo iba a salir bien: Agnódice fue objeto de envidias y recelos por parte de sus compañeros de oficio, que decidieron extender mentiras sobre ella, llegando a acusarla de haber violado a muchas de sus pacientes. Agnódice no pudo hacer frente a tantas acusaciones. Fue condenada a pena de muerte, pero muchas de las mujeres que habían recibido sus servicios y que se habían salvado gracias a la intervención de Agnódice, se rebelaron contra el tribunal, lo que provocó la absolución de la ginecóloga y el cambio de las leyes atenienses, que aceptaron a las mujeres dentro de los estudios de medicina. A pesar de todo, es posible que la existencia y la labor de Agnódice pertenezcan a la leyenda.

Aspasia de Mileto (s. V a.C.): fue maestra de retórica y estuvo ligada a la vida política y cultural de Atenas. Se la relaciona íntimamente con Pericles, hasta el punto de que se dice que, debido a su gran inteligencia y excelente retórica, Aspasia pudo componer algunos de sus discursos o interceder en cuestiones políticas relacionadas con la guerra de Samos o del Peloponeso. Pero sus conocimientos no abarcaron solamente el ámbito de la retórica, sino que también destaco en filosofía, donde hay ciertos testimonios que cuentan cómo Sócrates llegó a pedirle consejo y a enviarle a muchos de sus alumnos para que recibieran sus clases. Plutarco escribió: “Fue altamente valorada por Pericles debido a que era muy inteligente y astuta en la política. Después de todo, Sócrates la visitaba algunas veces, trayendo consigo a sus discípulos y sus amigos más íntimos traían también a sus esposas para que la escucharan, y ello a pesar de que Aspasia dirigía un establecimiento ni respetable ni ordenado y educaba a un grupo de muchachas para cortesanas”. (Sarah B. Pomeroy, Diosas, rameras, esposas y esclavas. Mujeres de la antigüedad clásica, p. 108).

Hipatia de Alejandría (s. IV d.C.): hija del matemático y astrónomo Teón, recibió una esmerada educación y empezó su trabajo científico como colaboradora en las obras de su padre. Tras la muerte de este, ya en solitario, escribió comentarios de la Aritmética de Diofanto, al Almagesto de Tolomeo y a las Secciones Cónicas de Apolonio. hipatia_1_1571x2000Enseñó Matemáticas, Astronomía y Filosofía en una escuela en la que convivían estudiantes cristianos y paganos. Sus trabajos de investigación estaban conectados con la docencia y toda su actividad se desarrolló en el marco de una vida filosófica de control de los deseos corporales en beneficio de la libertad del alma. Tuvo como discípulos a jóvenes que llegaron a ocupar importantes puestos en la administración del estado y la Iglesia, como Orestes, prefecto de Alejandría, y Sinesio, que llegaría a ser obispo. Murió en el 415 a manos de un grupo de fanáticos cristianos, víctima de la lucha por el poder entre Orestes y Cirilo, obispo de Alejandría. “Nosotros hemos visto con nuestros propios ojos y escuchado con nuestros propios oídos a la auténtica maestra de los misterios de la Filosofía” (Carta 137 de Sinesio a Herculiano).

Hortensia (s. I a.C.): célebre oradora romana, cuya existencia conocemos a través de Apiano. Su padre fue el gran orador Quinto Hortensio Hórtalo, del que recibió todos sus conocimientos. Su mayor acto en defensa de la mujer sucedió en el año 42 a. C., en un siglo marcado por las numerosas guerras civiles llevadas a cabo en la época de la República. Durante el Segundo Triunvirato se aprobó un edicto por el cual 1.400 de las mujeres más ricas de Roma debían tasar su fortuna y aportar el tributo correspondiente a cada una. Las mujeres romanas mostraron su desacuerdo y acudieron primero a las esposas de los triunviros, que las recibieron con benevolencia, salvo Fulvia, la mujer de Marco Antonio. A continuación decidieron reunirse en el Foro con los propios triunviros.

Hortensia_speechAllí Hortensia pronunció un discurso que fue alabado por autores destacados, como el mismo Apiano o Valerio Máximo, que se valió de argumentos semejantes a los de Hortensia. Los hombres, enfurecidos, decidieron desalojarlas del Foro, pero estas provocaron tal tumulto que la empresa resultó fallida. Al final se vieron obligados a rehacer el edicto, estableciendo que tan solo 400 mujeres estaban obligadas a pagar un tributo, lo que demuestra el poder que pudieron llegar a tener las mujeres de clase alta romana, aunque no olvidemos que, si aquellas no hubieran pertenecido a la nobleza, no hubieran podido llevar a cabo una hazaña de tal clase.

Marina López Molina

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