Mirando a Júpiter… con el mecanismo de Anticitera

Nos advierten los astrónomos de que mañana, 8 de marzo, podremos ver Júpiter desde cualquier punto de la tierra sin necesidad siquiera de prismáticos. En torno a la medianoche de estos días se nos ofrece en su punto más alto (mirando aproximadamente hacia el sur) como el objeto celeste más luminoso del cielo. La llamada “oposición de Júpiter” sucede cada trece meses y hoy día cualquier aficionado puede adelantar este fenómeno con los múltiples programas de simulación de los movimientos celestes que uno puede adquirir incluso de forma gratuita en la red. A los antiguos observadores del cielo les habría entusiasmado esta posibilidad. Y lo cierto es que en el mundo clásico hay testimonios numerosos de este intento de combinar la observación y el conocimiento, pero ninguno tan sorprendente, extraordinario y espectacular como el llamado “mecanismo de Anticitera”. Podría decirse sin exagerar que es la primera computadora analógica de la historia, un verdadero programa de simulación celeste.

Cabeza de filósofo
Cabeza de filósofo

Corría la primavera de 1900. Un barco griego de buscadores de esponjas se refugió de una tormenta en una bahía de la isla de Anticitera. A la mañana siguiente un buzo se lanzó al agua y descubrió a la profundidad de algo más de 40 metros los restos de una galera romana (posteriormente se ha supuesto que eran dos los barcos) que contenía un verdadero tesoro arqueológico de esculturas de bronce y mármol, vasijas, monedas, etc. Las piezas fueron rescatadas del agua en los meses que siguieron y estudiadas a partir de ese momento en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas. De ese pecio proceden dos de las más hermosas esculturas en bronce de la Antigüedad, el Efebo de Anticitera, datado en torno al 340 a.C., y la cabeza de filósofo (c. 250 a.C.).

Efebo de Antikythera
Efebo de Antikythera

Pero, aunque no tenga tanta fama y atractivo, probablemente la pieza maravillosa del hallazgo era un objeto de tan solo 31x16x8 cms., de aspecto extraño para la época, metido en los restos de una caja de madera, cuyo significado no se empezó a descifrar hasta que en los años ’50 el físico inglés Derek de Solla Price obtuvo permiso para su estudio y 20 años más tarde llegó a la conclusión de que nos hallábamos ante un mecanismo de predicción astronómica. Las numerosas investigaciones realizadas a partir de él han puesto de manifiesto su naturaleza: un mecanismo complejo a base de engranajes (27 conservados), diales, pletinas y bieletas deslizantes que marcaba con magnífica precisión los movimientos del sol, la luna, los eclipses y hasta los juegos griegos. Hay razones de peso para suponer que la parte perdida reproduciría los movimientos de los planetas conocidos: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Se hubiera podido predecir con él la “oposición de Júpiter” del 8 de marzo.

El mecanismo hallado en el pecio
Mecanismo de Antikythera

El naufragio de la galera se ha datado en torno al 60 a.C. y la fabricación del mecanismo entre el 150 y el 100 a.C. Ha tenido diversas atribuciones de autoría y muy recientemente se ha observado que recogía elementos de cálculo celeste que puede que estén más de acuerdo con los descubiertos por los babilonios que con la trigonometría griega. A la escuela de Arquímedes como responsable último y a Hiparco como inventor corresponden los honores más reclamados, pero la propuesta se basa tan solo en los conocimientos que tenemos sobre los trabajos del primero y el hecho de que el segundo era el astrónomo más famoso de la época a la que el mecanismo pertenece. Fundamental para su interpretación y para las atribuciones fue la lectura de sus textos, algo que solo se consiguió por completo en 2006, cuando, gracias a tomografías tridimensionales de rayos X de alta resolución, se duplicaron los aproximadamente mil caracteres que ya se veían y se pudieron interpretar todos con precisión. Se hallan en griego, con elementos dialectales corintios, que los expertos atribuyen mayoritariamente a la colonia de Siracusa.

Textos
Reconstrucción de los textos

Los más interesados pueden encontrar un buen resumen técnico en la entrada de la Wikipedia y la historia de su investigación en documentales como el del canal Odisea en YouTube. Al lado veis una reconstrucción. Hay varias, con variantes interpretativas de las partes perdidas. En 2010 incluso se hizo una réplica del funcionamiento con 1500 piezas de LEGO (si quieres verlo en detalle puedes hacerlo en este video de Youtube).

Reconstrucción de 2007
Reconstrucción de 2007

Naturalmente, los que ven en los objetos adelantados a su tiempo obras de extraterrestres, también han opinado así del mecanismo de Anticitera. Es cierto que no hay nada similar conocido en mecanización mediante engranajes hasta los relojes de Jacopo Dondi o de su hijo Giovanni en la primera mitad del siglo XIV, o el reloj astronómico, ya del XV, de la bella catedral románica de Lund (Suecia). El mecanismo de Anticitera nos hace replantearnos los desarrollos de la técnica en la antigüedad, pero de ahí a imaginar que un extraterrestre en el siglo I a. C. pudiera llegar a la tierra en su OVNI solo con los conocimientos que muestra el mecanismo… Y, bien mirado, si sólo llevásemos catorce siglos de retraso tecnológico con esos extraterrestres sabelotodo, tampoco sería tanto frente a millones y millones de años-luz.

Agustín Ramos Guerreira

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