Acuamed: corrupción y clásicos

Nuestros blogueros están siempre alerta y pescan al vuelo todo aquello que tiene que ver con el mundo clásico, así pues, no es extraño que la noticia de la puesta en marcha de la Operación Frontino por parte de la policía haya sido recogida por dos personas diferentes, David Paniagua y Rodrigo Río, que la noche del día 19 ya nos habían mandado sus entradas. La naturaleza de este blog, fruto de los esfuerzos de un colectivo muy amplio, le resta la inmediatez que deriva de que cada uno pueda colgar sus entradas directamente y exige la intervención de un grupo de “coordinadores” que gestione la publicación. En este caso hemos decidido, aun a riesgo de resultar repetitivos, dar paso a ambas y reflejar así la inquietud de nuestros colaboradores, especialmente ante un tema de palpitante actualidad.

CORRUPCIÓN Y CLÁSICOS

Un nuevo caso de corrupción (a los que, por desgracia, ya nos estamos acostumbrando) salpica a nuestro país. En este caso la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil) está investigando una presunta trama criminal que supuestamente se ha desarrollado en el seno de una empresa pública dependiente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Acuamed (Agua de las Cuencas Mediterráneas), y que consistiría en la adjudicación fraudulenta de obras y en la falsificación de certificaciones y liquidaciones para engordar de forma importante los pagos a las empresas adjudicatarias.

Ahora bien, tal vez alguien se pueda preguntar qué importancia tiene esto en un espacio web dedicado a la divulgación del mundo clásico. La respuesta la hallamos en el pintoresco nombre que ha recibido la investigación policial: Operación Frontino. Y muchos dirán: “Ya estamos acostumbrados a esos nombres raros: Operación Malaya, Caso Gürtel, …”. Sin embargo, a los que estamos en contacto con el mundo clásico no se nos puede escapar la clara alusión, pues ese Frontino no es otro que Sexto Julio Frontino (salvo que hayan bautizado a la operación con un nombre al azar y hayan caído en una muy sana y oportuna coincidencia).

Sexto Julio Frontino fue un alto funcionario y político romano (fue pretor, cónsul, gobernador de Britania) que vivió durante el s. I d.C. Las fuentes nos ofrecen de él una imagen intachable: eficiente funcionario y romano íntegro, amante de la tradición y con sentido del deber. Como buen romano miembro de la oligarquía gobernante, Frontino también cultivó la escritura. Sabemos que compuso, al menos, cuatro obras: De re militari (tratado teórico de técnica militar no conservado), los Stratagemata (tratado de orientación práctica en tres libros que resulta ser una selección de actuaciones bélicas en campaña o en asedio narradas por los historiadores) y una obra sobre agrimensura (de la que solo tenemos extractos). Pero su obra más destacada es el De aquaeductu Vrbis Romae, una memoria práctica derivada de la labor de curator aquarum (“encargado de las aguas”) que desempeñó bajo el gobierno de Nerva en el 97 d.C. y que concibió como manual de referencia para sus sucesores en el cargo. Y es aquí donde observamos lo acertado del título de la operación policial al dar el nombre de este romano, Sexto Julio Frontino, para investigar la trama que afecta a Acuamed. Aunque no es, con toda probabilidad, el mejor tributo para este funcionario romano, al menos podemos conformarnos con el hecho de que los clásicos tienen todavía la presencia suficiente para que se acuerden de ellos a la hora de bautizar a una investigación policial.

Rodrigo Río Pérez.

Lee la otra entrada sobre el tema aquí.

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