Los romanos y la exploración espacial

El término inglés “hoax”, traducido habitualmente como “bulo”, designa un tipo de noticia falsa que -a diferencia del fraude- no persigue el lucro. Su finalidad es un poco más edificante: busca instalar una historia en el imaginario social. Para ello, el bulo procura asegurar su verosimilitud valiéndose de mecanismos simples: carencia de fuentes o firma, redacción pretendidamente formal, un razonamiento elegante, entre otros.

En la era de las redes, muchos de nosotros hemos recibido algún tipo de noticia falsa. Desde advertencias sobre el cierre de servicios de mensajería hasta la muerte e inmediata sustitución de Paul McCartney, todo cabe en su campo semántico. Incluso aquellos que tienen a la antigüedad clásica como foco. Por ejemplo, gracias a internet se difundió una historia que relacionaba el ancho de las vías del tren, las calzadas romanas y la exploración espacial. Su razonamiento es el siguiente:

El ancho de las vías del tren en EEUU es exactamente de 1435 milímetros.

¿A qué se debe la medida? A que el ferrocarril estadounidense se construyó a imagen y semejanza del de Inglaterra por ingenieros ingleses que pensaron que sería práctico mantener estas proporciones para reutilizar sus propias locomotoras.

¿Y por qué los ingleses habían construido así su ferrocarril? Porque esos ingenieros fueron los mismos que diseñaron los tranvías.

Pero, ¿por qué imperaba dicha distancia? Porque las personas que construyeron los tranvías fueron las mismas que construían carros y, por lo tanto, utilizaron los mismos métodos y herramientas.

¿Y por qué las ruedas de los carros estaban separadas exactamente en 1435 milímetros? Porque gran parte de los caminos de Europa poseía una suerte de carriles producto del tránsito de los carros. Una distancia diferente hubiera provocado la ruptura de sus ejes.

¿Por qué los carriles de los caminos estaban separados a una distancia tan exacta? Porque databan del tiempo de los romanos y fueron construidos por éstos para acelerar el despliegue de sus legiones.

¿Por qué los romanos utilizaron esta medida? Porque sus primeros carros eran instrumentos de guerra tirados por dos caballos que galopaban uno junto al otro con una distancia suficiente como para no estorbarse. Por otro lado, era necesario que las ruedas no se deslizasen sobre las huellas de los cascos y que, al mismo tiempo, no estuviesen demasiado espaciadas, ya que eso hubiera podido provocar accidentes cuando los carros avanzaban en formación.

000218Como se observa, el texto abunda en relaciones causales. Eso asegura, a primera vista, cierta coherencia en su progresión. Parte de un hecho fáctico -una medida standard- y a través de una secuencia lo relaciona con el Imperio Romano. Sin embargo, nuestra particular historia no termina aquí. Una ramificación -no menos sorprendente- relaciona el ancho de las vías del tren con la exploración espacial. Su razonamiento es el siguiente:

Cualquier vehículo que precise ser enviado al espacio necesita de un empuje adicional. Los ingenieros responsables del Programa de Transbordadores Espaciales lo sabían. Por lo tanto, desarrollaron unos cohetes auxiliares que permitieran al Columbia alcanzar la altura deseada y desprenderse de la nave para ser reutilizados en posteriores misiones. La compañía encargada de proveer de los SRBs (Solid Rocket Boosters) tiene su sede en Utah. Los propulsores debían ser transportados en partes para ser ensamblados en las inmediaciones de Cabo Cañaveral. Ahora bien, el medio de tranporte elegido para llevar a cabo esta tarea fue el tren. Sin embargo, en el trayecto de Utah a Cabo Cañaveral había un pequeño detalle: el convoy debía sortear una serie de túneles. Por lo tanto, el diámetro de los cohetes debía adecuarse a esta limitación. Y es aquí cuando la historia vuelve a concatenarse:  booster-train

¿Y qué determina el tamaño de un túnel? El tamaño de la locomotora.

¿Y qué determina el tamaño de la locomotora? El ancho de las vías del tren.

¿Y qué determina el ancho de las vías del tren? El culo de un caballo.

Basada en este relato, la compañía Luft Logistics diseñó para Brasil una singular publicidad. Para una versión subtitulada del mismo anuncio, clic aquí:

Eterno retorno, eterna creación. De las vías del tren a Roma. De las vías del tren hacia la exploración espacial. Y vuelta a Roma.

Lo cierto es que la relación entre la separación de las vías del tren y los carros tirados por caballos es más bien un producto de la ficción. Y no porque el ejército romano no usara carros. Los utilizó cuando ya no era posible tranportar los suministros de campaña por vía fluvial o marítima (en Agricola de Tácito poseemos descripciones detalladas). Los utilizó cuando la capacidad de carga del soldado estaba al límite (por Mario de Plutarco conocemos el mote de “mulas de Mario” aplicado a los soldados). Y finalmente, los utilizó cuando los animales de carga no eran suficientes o se carecía de forraje para su sustento. Es decir, los usó cuando no había otra alternativa. Eso sí, tirados por bueyes. Lo que a su vez generaba un convoy que atentaba contra la maniobrabilidad de la unidad y constituía un punto débil frente al enemigo.

La imagen épica del soldado romano montado en su carro es algo que sí se observaba en una ceremonia o en una procesión triunfal en Roma.

A pesar de todo, la historia de los romanos contribuyendo a la exploración espacial tiene su encanto. Aunque sea falsa.

Gustavo D. Merlo

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