Verbos latinos y coches famosos

Prácticamente todo el mundo sabe qué es un Volvo y qué es un Audi. Son vehículos vendidos en todos los continentes y marcas prestigiosas. Lo que no todo el mundo conoce es que sus nombres son dos formas verbales latinas. Quizá si a alguien se le cuenta que volvo es la primera persona de singular del presente de indicativo de un verbo latino y que significa “doy vueltas”, “ruedo”, podría fácilmente entender por qué sus fundadores suecos, siguiendo la tradición común en los años ’20 del siglo pasado de entender el latín como lengua de prestigio, adoptaron tal nombre parlante para un coche y escogieron como símbolo el signo que la alquimia (también escrita en latín) había utilizado para el hierro con que se fabricaba (el símbolo astronómico de Marte que se usa habitualmente para el masculino).
volvo

Lo que quizá parezca menos natural sea imaginar cómo la forma del singular del presente de imperativo del verbo latino audio pudo llegar a ser el nombre de un automóvil. Audi significa en latín “oye”, “escucha”, y los avatares por los que llegó a la automoción son más complejos que la simple imaginación de alguien que busca una marca para su producto. Son fruto de la educación latina y un conflicto de patentes.

August Horch (1868-1951) fue uno de los pioneros de la fabricación de automóviles y portador del apellido que dio nombre a piezas tan hermosas como el Horch 8-780 de 1932 o el 853 de 1938. Pero los coches que llevaron su nombre no fueron siempre fabricados en empresas bajo su control. Fundó en 1899 una compañía en Colonia (A. Horch & Cie Motorwagen-Werke) que puso en 1901 su primer coche en el mercado. Pero las desavenencias que se produjeron en el seno de la empresa entre Horch y sus directivos le impulsaron a establecerse por su cuenta y crear una nueva empresa. Cuando quiso registrarla a su nombre, tuvo que plantear un litigio con sus antiguos socios, dueños de la empresa original y de la patente de la marca. Y lo perdió. Es decir, debía emplear un nombre nuevo para su empresa. Un hijo suyo, que a la sazón estudiaba latín, una materia que formaba parte sustancial de los estudios de bachillerato en la Alemania de entonces, le sugirió la solución. El apellido Horch coincide con la forma de imperativo del verbo alemán horchen, que significa “escuchar”. Su hijo le propuso que registrase su empresa con la traducción al latín de su apellido alemán. Había nacido AUDI (1909). Posteriormente, en 1932, Audi, Wanderer, DKW y la original Horch se unieron para crear una nueva compañía cuyo símbolo fue la unión de cuatro aros, uno por cada empresa, emblema que representa a la marca en la actualidad.
audi

Y una curiosidad lingüística a propósito de audio y horchen, o del latín y el alemán. En latín el concepto de ‘obedecer’ se creó a partir del de ‘escuchar’. Oboedio (‘obedecer’) proviene de ob-audio, valiéndose de la derivación semántica de que obedecer es “prestar atención a alguien (secundándolo)”. Al igual que el latín, otras lenguas indoeuropeas antiguas, como el griego, el gótico o el eslavo antiguo, hicieron la misma derivación. Pues bien, en alemán gehorchen significa “obedecer”.

Agustín Ramos Guerreira

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