Fluctuat nec mergitur

Fluctuat nec mergitur es la divisa del escudo de París que este fin de semana ha visto renovado su sentido: “Se balancea pero no se hunde”.

El lema está relacionado con la Corporación de barqueros del río Sena; de hecho, en el escudo aparece una nave sobre un mar rizado; pero en origen se aplicaba a la Iglesia. En el siglo XIII el Papa Inocencio IV escribía al emperador Frederick II:

Cymba Petri non est, sed Christi, quæ natat undis:

Fluctuat, at nusquam mergitur illa ratis..

“La barca que nada en las olas no es de Pedro, sino de Cristo: esa nave se balancea pero en ninguna circunstancia se hunde”

Parece que la frase original no es latina sino griega: Francisco Antonio García Romero sugiere que está tomada del tratado El Anticristo 59, 1, de Hipólito, obispo de Roma (s. III d. C.): “Mar es el mundo en el que la Iglesia como nave en el piélago es batida por la tempestad pero no se va a pique (cheimázetai all’ouk apóllytai)”.

Anuncios

Un comentario en “Fluctuat nec mergitur

  1. Gracias, Susana, por esta entrada tan interesante y de actualidad.
    Me permito introducir dos ideas que me ha sugerido la lectura:
    -La descripción de la Iglesia como una embarcación en peligro quizá deriva de una interpretación alegórica del episodio evangélico de la tempestad calmada (Marcos 4:35-41, Mateo 8:23-27 y Lucas 8:22-23): Jesús y los apóstoles atraviesan el lago de Galilea en una barca en medio de una tormenta y ante el miedo de los apóstoles Jesús calma el viento y el agua. Puede interpretarse como una imagen de las dificultades que puede sufrir la Iglesia, que finalmente será conducida a la calma por Jesús.
    -Hay otro importante precedente clásico del Flucuat nec mergitur, la metáfora de la “nave del estado”, que ha llegado a nuestros días en el término ‘gobernar’ (lat. gubernare), derivado del término griego κυβερνάω, ‘pilotar, manejar el timón o gobernalle’. La imagen literaria de la nave del estado se encuentra por vez primera en Alceo, frs. 6 y 208 Voigt. Éste último dice:
    No entiendo la lucha intestina de los vientos,
    porque una ola rueda de un lado
    y otra de otro, y nosotros hacia el medio del mar
    somos arrastrados junto con la nave negra,
    pasando muchos apuros por la gran tempestad.
    Porque el agua sobrepasa el pie del mástil,
    la vela está ya toda diáfana
    y desgarrones grandes hay en ella,
    se sueltan las escotas,
    … … …
    los dos pies de la vela resisten. (Trad. Fernando García Romero)

    La imagen fue usada también por Teognis y por Esquilo en varios pasajes de los Siete contra Tebas, y tuvo un notable éxito posterior.
    (Ver: F. J. Cuartero, “La metáfora de la nave, de Arquíloco a Esquilo”, Boletín del Instituto de Estudios Helénicos 2, 1968, 41-45: http://revistes.ub.edu/index.php/EstudiosHelenicos/article/view/5184).

    Me gusta

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s