El papiro del César

Nadie duda que el galo Astérix y el resto de simpáticos personajes que lo acompañan en sus aventuras han marcado la vida de buena parte de los filólogos clásicos que otrora fueron niños y los no tan niños. De una forma u otra, ya hayamos leído los comics en versión original (o en latín) o sólo hayamos visto las películas, sabemos que Obélix siempre se tiene que abstener de tomar la poción mágica porque se cayó en la marmita cuando era pequeño o que nadie en la aldea soporta los cánticos del bardo Asurancetúrix. Incluso no sería ninguna majadería decir que Goscinny y Uderzo han despertado la vocación de más de un filólogo clásico. Con la publicación de El papiro del César, contamos con 36 tomos del cómic, tal y como nos atestigua el cásico menhir que Obélix lleva tallando unos cuantos años.

César se dispone a publicar sus Commentarii de bello Gallico, que serán un éxito en Roma, pero antes de poner en circulación su obra, Bonus Promoplús (nuevo subordinado de César y villano de esta aventura), le aconseja que suprima el capítulo de los irreductibles galos de Armórica. César accede, pero afortunadamente un escriba de Promoplús se lo hace llegar a un activista galo (Doblepolémix, buhonero de “Noticias sin fronteras”); éste se dirige a la aldea, donde sus habitantes conocerán la existencia y el contenido del papiro.

El humor de la saga, siempre en diálogo con la más rabiosa actualidad, nos regala bastantes guiños a las nuevas tecnologías y las redes sociales. Las palomas que los romanos utilizan para comunicarse funcionan como si fueran e-mails y en el bosque de los Carnutes una simpática ardilla se comunica por “tuits”. La ya larga tradición de los nombres parlantes de los personajes nos trae esta vez, entre otros, a un tal Redwífix, el único vecino de la aldea que recibe el Eco de Condate (periódico galo). En Doblepolémix se observa una clara referencia al conocido caso de Wikileaks, tal y como los mismos autores reconocieron.

Paloma_1

Si hay algo que está presente en esta entrega es la relación que hay entre la oralidad y la escritura. César saca su vena de literato y los romanos intentan retratar a los galos como esos incultos que no escriben. De nuevo las aventuras de los galos vuelven a basarse en la obra de César (César, Guerra de las Galias, VI, 14), tal y como nos recuerda el blog Grand Tour. La tradición oral de los druidas es un elemento fundamental de la trama, ya que Astérix, Obélix y Panorámix, acompañados de Idéfix, acuden al bosque de los Carnutes para que el papiro quede registrado y grabado en la memoria (nuevo guiño a las nuevas tecnologías) del gran decano de los druidas, Arqueópterix.

De hecho, no podemos dejar de ver una gran visión metaliteraria por parte de los autores en el cómic. Para abrir boca, nos encontramos con que los escribas de Promoplús son mudos, “porque un escriba, sobre todo cuando es mudo, no tiene voz en el relato”. Sin embargo, éstos pueden influir en la recepción del texto (errores, malas lecturas, etc.).

Escribas mudos reducida_1

Cuando Abraracúrcix lee el papiro se ve un pequeño índice de los incidentes de los irreductibles galos con César, que son los títulos de tomos anteriores.

Buenos recuerdos reducida_1

Sin embargo, lo que parece fundamental a ojos del que suscribe, es que en el Post-Scriptum los nuevos autores muestran de manera enternecedora cómo todas las aventuras de nuestros amigos son producto de la tradición oral druídica. Los autores originales (Goscinny y Uderzo) pusieron por escrito las historias de los galos de Armórica porque la tradición oral se lo había legado a ellos. Esta especie de homenaje a toda la tradición de Astérix hace bullir en la mente del filólogo clásico todo lo que abarca el término “tradición”, entendido de manera literaria, aunque sea en un subgénero como es el cómic. Sin duda una simpática broma etiológica que, unida al recuerdo de las hazañas narradas en el papiro, nos hace ver que el cómic está siempre en contacto con su propia tradición y con los lectores tanto de hoy como de siempre, haciendo ver así la conciencia metaliteraria de Ferri y Conrad. Todo esto, a ojos de un filólogo clásico, hace pensar en una suerte de despedida, en un bonito final de la saga; pero esperemos que ésta sea una de las tantas veces que nuestra deformación profesional nos confunde.

Post-Scriptum_1

            Como siempre, Astérix y Obélix son unos grandes divulgadores de la cultura clásica, ya sea en forma de citas en latín (Juvenal, Sátiras, I, 2, 63), o con el acercamiento que tienen de ciertos temas del mundo romano, como es en este caso con el rollo de papiro.

Piratas_1

Y, aunque se haya cometido el anacronismo de poner como contemporáneas las obras de Virgilio y César, todo puede ser útil. El blog Grand Tour sugiere que puede que la obra del mantuano a la que se refieren sea el Appendix Vergiliana, pero un servidor prefiere pensar que, puesto que los cómics de Asterix siempre se dedicaron a satirizar un poco la obra de César con ese uso tan peculiar de la tercera persona, esta vez está haciendo una proyección respecto a la comparación de estilos, no histórica, sino absoluta. Y si todavía tenemos dudas, siempre podemos preguntarles a los autores; ya que con éstos no tenemos el mismo problema que con los que estamos acostumbrados a tratar. Éstos están vivos.

Virgilio_1Ibor Blázquez Robledo

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4 comentarios en “El papiro del César

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